El proceso de desarrollo material del capitalismo (Camilo Reyes Valle)

  1. elitealasanjabarbariealpoder.blogspotDesigualdadyCapitalismoIrrupción del capitalismo como elemento material que articula al mundo contemporáneo. El capitalismo como concepto histórico.

El elemento material que articula al “mundo” como concepto histórico general es el capitalismo mundial que ha hecho su irrupción en el mundo moderno a partir ya del siglo XVIII, con todos sus elementos conformadores, aunque en estado germinal, a partir de la abierta tendencia a la mundialización de los mercados, y de su influencia económica por sobre las economías de intercambio y producción tradicionales –todo esto marcado por la cesura de los monopolios económicos, y por la irrupción del capitalismo industrial. No debemos entender al capitalismo en un sentido abstracto o como un elemento que surge de un momento para otro, ni de una vez por todas. El solo quedarnos con el concepto abstracto, eidético del capitalismo, como ideología, no explica nada de su proceso concreto, que es lo que interesa a la historia y la memoria, y vuelve necesaria una reconstrucción más detallada de lo que comprende como concepto material, es decir, de su desarrollo histórico.

En primer lugar, debemos afirmar que tal irrupción de un mercado mundial comprende dos dimensiones cotidianas que le dan sustento al nivel superior capitalista del sistema económico mundial contemporáneo. En la base misma de este capitalismo, encontramos de un lado, la conceptualizada “vida material cotidiana” de las personas que ponen en funcionamiento a la sociedad, y por otro, la base germinal de la economía capitalista, la llamada economía de mercado o economía de intercambio. Sobre la base de estos dos pilares fundamentales es que se encumbra la economía mundial capitalista que domina grandes zonas del globo terrestre. Pero esto aun no nos deja claro en que consiste este elemento material articulador que supone el capitalismo.

Para comprender profundamente el significado de este concepto articulador y su irrupción, debemos entender en qué consiste fundamentalmente la economía de mercado que impulso las condiciones de la irrupción de la economía capitalista, pues esta será la clave de una buena comprensión conceptual del capitalismo. Tres razones explicativas se desdibujan y descomponen para ser analizadas: (1) la distinción en la propia economía de intercambio que distingue entre economías de carácter superior e inferior. Las segundas economías, implican las formas del comercio local y público, que se dan en y entre los pueblos de las diferentes regiones, formas autárquicas de economía sin una conectividad central exterior de un mercado dominante, economías naturales en que la forma dominante de intercambio es el trueque, los traficos locales a corta distancia (de comercios regalmentados) y las formas de salario se pegan en especie (las formas económicas de los mercados, tiendas y buhoneros); mientras que las primeras ya propiamente orientadoras del capitalismo implican formas de comercio y trafico internacional y privado, en el que las economías y mercados de diversas regiones se encuentran interconectados por cadenas (largas y complejas) de producción y consumo, situación en la cual los grandes mercaderes y negociantes logran establecer una hegemonía en la base misma de las economías de intercambios, sorteando las formas económicas tradicionales y oficiales que sujetan los Estados, estableciendo predominantemente un sostenimiento de las cadenas por medio de una economía monetaria y una economía de créditos (auge de las ferias y las bolsas). Lo esencial de este proceso de evolución de las economías de occidente (durante los siglos XV-XVIII), es que este ritmo impulso un resurgimiento importante de las ciudades comerciales (en desmedro de los pueblos), gracias principalmente a la subida de los precios industriales, que por el contrario, en el campo, provocaron una disminución de los precios agrícolas que ahora se encontraban mas o menos pendientes de las circulaciones en escala internacional. Algunas ciudades y habitantes privilegiados en este proceso, cobraron gran importancia, como bien se señala en el texto de Braudel, como es en el caso de los banqueros genoveses, y el nuevo papel hegemónico cobrado por la ciudad de Amsterdam en el plano de los negocios. Por ende de lo anterior, podemos sintetizar dos formas de intercambio: una que es elemental y competitiva (economía de intercambio propiamente tal), y otra que es superior, sofisticada y dominante (como lo es ya propiamente la economía capitalista).

Todo este proceso provoco una cierta ordenación jerárquica por parte de los capitalistas del plano economico internacional. En un nivel superior: encontramos en Europa el poder económico de ciertas ciudades dedicadas al comercio de las Bolsas y las formas de crédito internacional, así como fuera de esta, se encuentran los mercados de Japon, Insulindia, los países islámicos, y la India, regiones que también habían establecido una red de créditos a nivel internacional; en un nivel inferior: el caso ejemplar de China, que con su oposición y desconfianza estatal a la iniciativa privada coartaba todo impulso capitalista en su región; y en lo mas bajo, desde el punto de vista capital, en un nivel marginal: las miles de economías aun primitivas que conviven en el globo.

Para terminar este punto, aquí se vuelve necesario destacar la creciente importancia de la figura y transición del mercader al gran mercader y su importancia fundamental en este proceso: (1) en primer lugar, el mercader es quien ha roto las relaciones tradicionales entre el productor y el destinatario final común de las mercancías (por ejemplo entre productores y consumidores de un pueblo o entre pueblos) y por el contrario, dispone del dinero necesario para instaurar largas cadenas mercantiles eficaces, para el abastecimiento de las ciudades dominantes. Debemos entender que en cuanto más alargaron estas cadenas de intermediarios entre productores y consumidores, más se subvirtió el orden y control tradicional y mas se potencio el proceso capitalista. (2) Este tipo de procedimiento genero que algunos mercaderes gozaran de grandes beneficios para sus propias arcas privadas, al punto de enriquecerse más allá de un punto razonable: de este modo, los mercaderes que acumularon considerables sumas de capital, en proporción “anormal”, se convirtieron en grandes mercaderes que monopolizaron los medios y los mercados (pudiendo anular de la competencia a mas del 90% de los otros mercaderes). Por lo tanto, podemos decir que el comercio a larga distancia repartió grandes beneficios entre muy pocas manos, situando al comercio de las especias dentro de todo un sistema de economía monetaria de primer nivel basado en las monedas de oro y plata, economía dominante que solo los grandes comerciantes practicaron al concentrar el monopolio de su actividad.

   (2) En un segundo sentido debemos contraponer junto con Braudel, lo que es una economía mundial, como la que pretende instaurar el modo capitalista, y las economías-mundo. Aquí la distinción hace referencia a que la economía mundial capitalista ha sido impulsada a través de un proceso de constantes renovaciones en el plano de las economías-mundo que dominaron ciertas regiones del planeta. Las economías-mundo poseen tres condiciones de desarrollo: el hecho de que ocupan un lugar geográfico determinado (es decir, que poseen limites), el hecho de que en ellas existe un polo o centro representativo, como lo es una ciudad central dominante (o dos…), y el hecho de que tal economía-mundo con sus centros dominantes tiende a dividir a las regiones sobre las que extiende su influencia económica en zonas céntricas y periféricas (subordinadas y dependientes). Un ejemplo grafico de ello es el sistema-mundo jerarquizado que existía, por ejemplo, en Europa a mediados del siglo XVII: el centro del mundo era Amsterdam; las zonas intermedias secundarias eran el resto de Europa, los países del Baltico, Inglaterra, Alemania, Francia, Portugal, España y el norte de Italia; mientras que las zonas marginales estaban representadas por Escocia, Irlanda, Escandinavia, Europa del este, el sur de Italia y por supuesto, América.

Esta comprensión de los sistemas-mundo, implica la comprensión de una dinámica de transformación constante y de resistencias al proceso globalizador del capital. Debemos entender que, grosso modo, siempre persiste de alguna forma una tensión entre el Estado y el capitalismo, en que ciertos Estados limitan o maximizan, en pos de su propio equilibrio (y otras veces contra él), la libre acción privada de los grandes mercaderes, aunque debemos subrayar que la tendencia general de la economía mundial indica un triunfo del capitalismo, que ha podido identificarse con el Estado y provocar la aceptación voluntaria de la servidumbre por las masas. Las viejas estructuras jerárquicas arcaicas no han sido sustituidas, sino mas bien suplantadas, permitiendo en todo el mundo occidental una creciente instalación de las nuevas elites comerciantes. Durante de este periodo señalado (S. XV-XVIII), es que la burguesía negociante poco a poco ha podido penetrar en los gobiernos de estos países constituidos. La larga historia de la gestación de las fortunas familiares explica tal fusionamiento de las clases burguesas con las estructuras jerarquizadas tradicionales, y explica un carácter propiamente identificable de los diversos países europeos y occidentales, en su disposición a los mercados internacionales a gran escala.

Este proceso lento que caracteriza la dinámica del capitalismo, se desarrolla por medio de múltiples luchas internas y fuertes crisis económicas que fueron azotando constantemente a la región europea. Proceso de centramiento, descentramiento y recentramiento: un centro fue cediendo su puesto a otra ciudad central, y así sucesivamente. Así, por ejemplo, anterior a la hegemonía de Amsterdam, tenemos en Europa, a partir de 1570 la caída del mundo mediterráneo que fue hostigado, atropellado y saqueado por navíos y mercaderes nórdicos. Aquí, simplemente, por medio de la dinámica capitalista (del poder superior y la influencia de los mercados internacionales, las Bolsas y Ferias las ferias bajo el impulso de los créditos bancarios) es que se produjo el descentramiento del poder y la influencia mediterránea, y el recentramiento y hegemonía triunfante de Amsterdam casi medio siglo después. De este modo la nueva hegemonía  holandesa, ya constituía una hegemonía capitalista (de la economía superior que ya hemos mencionado), por sobre otras sociedades yuxtapuestas que coexisten con ella, como otras sociedad serviles y esclavistas que aun no alcanzan el modo de producción del capitalismo. Y ya en el siglo XVIII, podemos hablar de una autentica aparición de la economía mundial: Asia ya a organizado por su parte una economía-mundo para ser explotada (China, Japón, el bloque Insulindia-India y los países islámicos). Entonces ya se puede dar una economía mundial entre bloques de economía-mundo, intercambios por ejemplo, entre este bloque asiático y el bloque capitalista europeo que tiende a ser más dominante por su carácter contraeconomico que ya impulsa a la elite del dinero.

(3) Además es importante señalar un último elemento trascendental: la irrupción de la Revolucion Industrial en Inglaterra (que ya se venía preparando desde hace mucho tiempo). Este punto es importantísimo pues tal revolución significo una aceleración significativa de la producción, enormes capitales que se invirtieron en otras regiones y también la proliferación de nuevos medios de transporte como el ferrocarril y el barco a vapor. Para la economía inglesa, este hecho significo una apertura irremediable de su economía tradicional, al mundo internacional (los mercados exteriores se abrieron en cadena), proceso que fue acompañado, más o menos simultáneamente, por el proceso paralelo de la Revolución francesa y las guerras napoleónicas que azotaron Europa. De aquí en adelante se manifiesta la irrupción del capitalismo industrial y su tendiente influencia que preparara las condiciones sociales del siglo XIX, y posteriormente el XX. Una economía derivada de las actividades económicas realizadas en la cumbre social, que siempre tienden a sí mismas para aportar los beneficios necesarios a las nuevas clases dominantes empresariales (enormes firmas comerciales, transnacionales, etc.). Por ende, el carácter actual del capitalismo concierne a la explotación y producción acelerada de capitales, por medio de desarrollos tecnológicos cada vez más revolucionarios, mientras que por otra parte importantísima, también subsiste principalmente por medio de la organización de los monopolios económicos, que no permiten y más bien niegan la libre competencia de la cual se jactan tantos liberales en la actualidad.

Estos monopolios desencadenan violencias inusitadas en países en situación de dependencia, lo que impide en estos países el libre desarrollo del mercado de intercambio y la libre competencia, más bien sujetándolos a una estructura jerarquizada a nivel internacional, de una división internacional entre centro y periferia, del trabajo, división planificada desde los países centrales por grandes empresarios que invierten capital en esos países dependientes para dominar sus economías, que no necesariamente deben ser capitalistas ni aprovecharse de los desarrollos que implica la implantación del libre mercado. El capitalismo se desarrolla en los países centrales como un Estado moderno propiamente tal, es decir, como un Estado burocrático-militar (basta el ejemplo contemporáneo de EE.UU.), mientras que los países dependientes apenas se constituyen como meras jefaturas de estos países dominantes, donde reina la riqueza extraída a estos países dependientes, mientras que estos últimos viven en la pobreza, a pesar de ser países muy ricos en estancias ecológicas-económicas y recursos naturales.

Un mayor nivel y constante desarrollo de tecnología industrial, significo -y prueba de ello es todo el siglo XX-, un superior desarrollo de la maquinaria de guerra y tecnología militar, que nos permite apreciar y volver evidente el hecho de que el capitalismo implica en sus lógicas, una serie de violencias desencadenadas, incluso en contra suya pues claro es que podemos poner en duda la sola primacía del principio económico capitalista. La visión del anarquismo y de la experiencia histórica del movimiento obrero, desde la mitad del siglo XIX hasta nuestros días, nos deja la terrible enseñanza de que en sí, el capitalismo no es un modelo sostenible, y que solo perdura por medio de la organización monopólica, no solo de los mercados, sino que también de la violencia en contra de la sociedad civil. Para el siglo XIX, Bakunin, en su libro Estatismo y anarquía, preveía que la derrota de la Comuna de Paris y del movimiento proletario internacional, sumado a la caída de la hegemonía militar de Francia y el ascenso del Imperio Alemán, arrojaría terribles consecuencias sobre las clases más empobrecidas de Europa, y un régimen y un poder despótico más terrible y maligno, que mas tarde fue encarnado en la primera guerra mundial y superado en ambición por el régimen nazi. Este punto es interesantísimo si consideramos que lo señalado por Braudel, en cuanto a la dinámica del capitalismo, de las transformaciones de centramiento, descentramiento y recentramiento de las economías-mundo, obedece desde una óptica anarquista al creciente poder e influencia del estatismo por aquella época: la caída de la hegemonía militar de Francia, significo el ascenso de la hegemonía europea del ejército alemán, que parecía representar, incluso, una amenaza de poder opresivo más peligrosa para el bienestar de las clases trabajadoras de toda Europa. El resultado de este pronóstico, lamentablemente, fueron millones y millones de proletarios muertos en las guerras mundiales. Es decir, que la progresiva irrupción del Estado moderno también nos serviría de clave para interpretar la articulación del “mundo” como concepto histórico: la historia de un poder dinámico y despótico del Estado moderno (que no son todos los Estados, y del cual los Estados débiles representan solo jefaturas de los Estados potencias), en un espiral de violencia constante, tendiente hacia la encarnación de nuevas hegemonías por los Estados en potencia que deseen disputar tal dominio mundial en el sentido moderno de la palabra. Múltiples Estados disputándose por encarnar al propio Estado moderno en sí, burocratizado y militar.

Para concluir esta respuesta quisiera sintetizar y mencionar el hecho de que el capitalismo constituye una doble articulación de elementos que promueven -paradójicamente-, tanto la “unidad” como la “multiplicidad”: de un lado, (1) una uniformidad de funcionamiento, por la mundialización del sistema de valor (de cambio) capitalista, en que todos los valores de uso creados en múltiples regiones, más o menos independientes de una pauta general de valor, son estandarizados por los valores del capital tomando al dinero como la cantidad abstracta por excelencia [ejemplo tomado del Manifiesto Comunista: todos las profesiones y oficios tradicionales, bajo el sistema capitalista, se vuelven asalariadas]; y por otro lado, (2) presenta una multiplicidad de funciones distribuidas en diversas formas, modelos y especificidades regionales, que atienden a la división internacional del trabajo instaurada por los países y monopolios dominantes: de este modo algunos países quedan organizados en situación de dominantes y otros en situación de explotación. Chile por ejemplo, se encuentra, y siempre se ha encontrado durante toda su historia, en situación semicolonialidad y dependencia: primero, bajo la economía del salitre bajo la dependencia del capital ingles, y luego bajo la economía del cobre bajo la dependencia de EE.UU. De este modo los países que han dominado la economía y la política de un país como Chile, han destinado como modelo de realización para la región chilena, el modelo extractivo de materias primas y consecución de mano de obra barata: he aquí reflejada la doble articulación de los monopolios del capitalismo y de los Estados potencias, uniformidad de funcionamiento internacional y multiplicidad de las funciones, unas para los países dominantes y otras para los países dominados.

 

 

 

  1. Análisis de las categorías de tiempo y espacio en el desarrollo del capitalismo mundial.

 

Estas categorías de tiempo y espacio son fundamentales para la construcción y reconstrucción de una realidad histórica cualquiera, y sin embargo, la categoría de espacio ha sido brutalmente relegada a las sombras por la categoría del “tiempo” a lo menos en el ámbito de la disciplina histórica. Estamos acostumbrados y asumimos de común que la historia se dispone en periodos de tiempo determinados, pero sin embargo, el concepto análogo y complementario de espacio no posee ni siquiera una teoría bien desarrollada para apoyar y fundamentar la explicación histórica. En el libro de Juan Eugenio Sanchez, Poder y espacio, nuestro autor intenta la reivindicación del elemento del espacio para la realización del correcto análisis histórico, debido a que al contrastar la reconstrucción histórica con un analisis de los espacios implicados podemos dar cuenta de formulaciones incorrectas a causa del aislamiento de la historia con respecto a la geografía.

El “espacio” es la llave que nos permite buscar las relaciones existentes en un área determinada de la realidad. Por ejemplo, pensemos en el tiempo histórico de la guerra de Arauco, ¿acaso no podemos comprender mejor y de un modo más preciso, la magnitud y las causas de la duración de la guerra de Arauco, por medio de un análisis geográfico (topográfico y topológico) de las zonas de conflicto? O por ejemplo, ¿entender el porqué los españoles se instauraron donde lo hicieron por medio del descubrimiento del espacio que habitaron? En el caso de la última pregunta, comprendiendo la dimensión de espacio se entenderá mejor los conquistadores hayan optado ocupar y realizar fortalezas en zonas cercanas a las ciudades fundadas con la finalidad de obtener recursos naturales y económicos, y para poder resguardarse de posibles ataques a las ciudades. En este sentido, el espacio ecológico y económico de estos asentamientos, consiste en ciertas regularidades y variables que se prestaban a la conveniencia de los huestes españolas: condiciones geofísicas para su actuación social, y los medios para su modificación y utilización en beneficio de realizar ciertas relaciones de las huestes hacia las condiciones específicas de ese espacio natural provechoso.

La categoría de tiempo, estimo, no merece ser tratada tan profundamente, pues como ya se ha mencionado, siempre ha sufrido un trato condescendiente, por lo cual me abocare a explicación de la categoría marginada, por la siguiente razón. Si el estudio histórico es un estudio propiamente temporal donde se descubren transformaciones e irrupciones de nuevas estructuras e instituciones que abarcan periodos, y lo que no ha sido desarrollado ni explicado hasta el momento es la importancia del espacio pues es en definitiva en este lugar donde se desarrollan tales transformaciones, debemos abocarnos a la reconstrucción y entendimiento de esta categoría.

En torno al espacio diremos lo siguiente, considerando las transformaciones que le son inherentes: el espacio es el medio que es manipulado por el poder para ponerlo a su servicio en cada momento. En la respuesta 1 ya hemos descrito las transformaciones del espacio económico europeo y oriental, desde la óptica de que el poder monopólico de los grandes comerciantes instauro grandes cadenas de comercio, a la vez que constituyo economías-mundo en bastas regiones de Europa. Bueno, pues estas transformaciones se reflejan concretamente en: (1) transformaciones del marco físico de las relaciones sociales (de relaciones señoriales y de esclavitud a relaciones capitalistas), como agentes de poder para las nuevas relaciones sociales capitalistas. Frente a este conjunto del medio relacionado con las personas que lo habitan, ordenan y modifican, podemos extraer que es sobre el cuerpo de la tierra, el espacio, el medio sobre el cual se registran las divisiones del trabajo ya mencionadas y también las divisiones técnicas. Nos encontramos frente a toda una división espacial.

Es importante recalcar que tal transformación descrita, importantísima para el desarrollo progresivo del capitalismo [como la división en zonas superiores, inferiores y marginadas, así como entre zonas dominantes y otras zonas explotadas implican toda una existencia de una serie de regularidades en la articulación de los espacios, de las zonas divididas], implica unos procesos lógicos en el desarrollo temporal de esa articulación promovida. En toda división espacial y estructuración del espacio producida por un poder establecido o privado, nos encontramos frente a una instauración de leyes especiales, de todo un conjunto de variables interrelacionadas de factores, que terminan convirtiendo un espacio geográfico natural en un estructurado espacio social. En esta ciencia humana inherente de descubrir y estructurar el espacio según un poder, preexiste el desarrollo especial del ser humano de poder manipular la realidad, con sus factores geofísicos: el espacio y el tiempo.

Esta facultad del poder se desarrolla de acuerdo a la doble variante del poder, como capacidad de una clase, de apropiarse del excedente natural, sumado a la capacidad de gestionar aquel excedente para toda la sociedad. En definitiva creando los mecanismos de coordinación y articulación social, los modos de producción que regirán en su concreción real, a las formaciones sociales en su conjunto, desde arriba y para sí misma, creando y poniendo en funcionamiento una estructura de poder determinada, que proporcione los medios para la imposición y el ejercicio de la obediencia social. Esta clase instaura tal sistema y división social, por medio de esos mecanismos descritos que no son otros que las instituciones de orden jurídico y político que sirven a su poder, o mejor dicho a la legitimación social de su poder: en la presentación de su interés particular como un poder político que encarna un interés social general. Es decir que tal organización del espacio por el poder económico y político, tiende a desarrollarse de un modo positivo, ejerciéndose por medio de unos centros de poder, que en mi respuesta 1, se ve constituida en la perdida de hegemonía de los pueblos en pos de la hegemonía de las ciudades, o en otro sentido, desde la perdida de hegemonía de las formas tradicionales a las formas capitalistas, o también en el sentido de la pérdida de poder encerrado en pequeños circuitos y mercados, y el ascenso del sentido privado del mercado que conecta grandes cadenas de comercio a nivel internacional.

Toda concreción de divisiones territoriales por zonas, implica una organización de los espacios de acuerdo a un modo y proceso de producción: división del trabajo, movilidad de los factores,  fuerza de trabajo existente (demografía), y sistema de salarios o de ligazones de las personas a sus puestos de trabajo, para evitar violentas desterritorializaciones demográficas. El espacio es polarizado entre un espacio dominante y un espacio dominado. Basta con mirar la división social instaurada por medio del filtro de los salarios para dar cuenta de la estructuración del espacio según las coordenadas de poder, y entender la organización de cuerpos y discursos que funciona en cada zona especifica. Cabe destacar aquí que toda existencia y división de un espacio territorial por el poder incluye la observación de los factores móviles e inmóviles que caracterizan un espacio.

Para terminar quisiera mencionar, con un ejemplo, el hecho de que toda organización económica de los espacios depende siempre de una lógica comparativa, que se ve claramente reflejada en la razón capitalista: ¿cómo se entiende el valor de la tierra de un territorio, es decir, como se comprende el valor de una renta de la tierra? Pues bueno, a través del cálculo de las rentas diferenciables, y estas se calculan por medio de la comparación de tierras, el ejercicio típico del poder que entrega valor a los elementos divididos.

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