La Revolución de independencia haitiana, y reflexiones en torno a su influencia en América Latina y el antirracismo (Camilo Reyes)

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La Revolución haitiana, de entre 1791 y 1804, fue la primera revolución independentista triunfante de América Latina, en un proceso que abolió de paso, en 1795, el sistema de la esclavitud… Los orígenes de estas revueltas se remontan al pasado colonial de la Isla La Española.

Cuando se desplego la rebelión, los franceses ya habían podido colonizar parte importante de la Isla La Española que luego sería declarada independiente en 1804. En un principio, esta parte occidental de la Isla era una colonia hispánica que había sufrido un éxodo de población hacia América continental impulsada por las ansias de riqueza y oro. Esta migración había dejado prácticamente deshabitados los territorios occidentales y sin ciudades. Tras el constante asedio de la parte deshabitada, por parte de aventureros, piratas, filibusteros y bucaneros, y en vista de que estos vagamundos franceses se volvieron fuertes en la Isla de La Tortuga (Isla al norte de la parte occidental de Haiti), la Casa Real Francesa decidió dar apoyo a estos aventureros, convirtiéndolos en corsarios franceses, en pos de una futura colonización definitiva de la zona haitiana.

De aquí en adelante se produjeron luchas y constantes hostigamientos entre corsarios y bandoleros contra las autoridades españolas establecidas en La Española occidental. Debido a estos roces y hostigamientos, en 1697 las autoridades españolas deciden reconocer a la colonia francesa en la Isla, en la parte que los habitantes naturales llamaban Haití, y que los franceses llamaron Saint-Domingue. Pronto comenzaría el constante traslados de esclavos africanos a las zonas despobladas, para convertirlas en mano de obra esclava para labrar los campos.

A partir de este momento, se desarrolló un auge económico y productivo en la Isla, que hacia finales del siglo XVIII, y sobre todo desde 1783, se había convertido en el más vigoroso de todas las Antillas. En los años que precedieron a la Revolución Francesa, fueron conducidos a este lugar por los esclavistas franceses, cerca 30.000 esclavos anuales, para hacerlos trabajar principalmente en plantaciones azucareras, entre otras menores como las de café, algodón e índigo, esto patrocinado por poderosas compañías francesas. Pero un hecho definitivo marcaria una nueva tendencia en la parte occidental de esta isla.

El 14 de julio de 1789, estallaría la Revolución Francesa con la toma de la Bastilla, y esto tendría importantes consecuencias en Saint-Domingue. Se dice que en la Isla predominaron dos tendencias con respecto al estallido revolucionario y sus postulados: de un lado, “los grandes blancos”, terratenientes, ricos plantadores esclavistas se opusieron a los postulados revolucionarios del Tercer Estado francés, mientras que de otro, los llamados “pequeños blancos” y los mulatos simpatizaron con la revolución y sus ideales de libertad, igualdad y fraternidad universal, por lo cual, y bajo la bandera de la abolición de la esclavitud, se alzaron contra el gobierno, la gran masa de esclavos explotados consiguiendo los primeros y pequeños-grandes frutos de la lucha de liberación a partir de 1791. Mientras tanto, en Europa, en 1795 se firmaba el Tratado de Basilea, para poner fin a la primera guerra entre la Francia republicana y la Primera Coalición contrarrevolucionaria, en la que se encontraba aliada España. Esta ultima, para no permitir el avance de Francia sobre su dominio decide traspasar oficialmente su isla de Santo Domingo, y situar las fronteras entre Haití y la actual Republica Dominicana. Pero este mismo año, y bajo la inspiración de los sacerdotes vudús y hechiceros “houngan”, se ponen a la cabeza del movimiento revolucionario de esclavos negros dos líderes importantes, François Dominique Toussaint-Louverture y Jean-Jacques Dessalines, haciéndose con el poder el primero, en 1795, y con ello declarando el fin de la esclavitud en Haití, aconteciendo con ello el primer movimiento abolicionista triunfante, como ejemplo de lucha revolucionaria en América.

Napoleón Bonaparte, al convertirse en primer cónsul francés en 1799, decide dirigir un ataque contrarrevolucionario a Haití, comandado por su cuñado Emanuel Leclerc, pero este contingente es aniquilado y su líder muere a causa de la fiebre amarilla en la Isla La Tortuga en 1802. En 1803 son vencidas las últimas tropas francesas, de la mano de J. J. Dessalines, en la batalla de Vertierres, por lo cual luego, el 1 de enero de 1804, finalmente se declara la Independencia y Republica de Haití, mientras que este líder militar es proclamado Primer Gobernante y más tarde Emperador de Haití bajo el nombre de Jacques I. Y a partir de este momento se da inicio la historia republicana de Haití.

Esta revolución negra, primer movimiento revolucionario triunfante en contra la esclavitud, y primer gobierno republicano negro del mundo, constituyo un hito y un ejemplo para los revolucionarios independentistas de toda América, pues el hecho por sí solo representó una puñalada mortal contra todas las ideas y teorías racistas que gobernaron la ilustración europea, y que se anidaron como canceres putrefactos en el cuerpo del pensamiento político-social de la época y las siguientes: desde los racismos que se muestran como “moderados”, tal como el del señor Voltaire, traficante esclavista en América que deseaba culpar y justificar filosóficamente a los propios negros de su condición de esclavitud, en pasajes de su obra Estudio sobre los hábitos y el espíritu de las naciones en el cual señala que: “si se puede decir que ciertos hombres merecen ser esclavos, es como a veces se dice que un avaro se merece que le roben”, y el también en el racismo oculto y mistificado de Hegel, diciéndonos en Lecciones sobre la filosofía de la historia, donde concluye luego de un análisis y referencias con respecto a la situación de “las colonias francesas”, como por ejemplo Haití, y las “consecuencias terribles” de la liberación inmediata de los esclavos que: “la abolición gradual de la esclavitud es, por lo tanto, una cosa más conveniente y justa que su supresión repentina”, …de estos ejemplos desfigurados y disimulados, hasta las charlatanerías racistas más brutales y descaradas, como las del Conde de Gobineau, que entre 1853 y1857 publica su libro Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, donde atribuye dogmáticamente la superioridad a la raza nórdica blanca, y una inferioridad grosera a las razas amarilla y negra. En esta obra, este racista obsceno llego a decir que las “facultades pensantes –de la raza negra- son mediocres o incluso nulas”, mientras concede paralelamente a la raza blanca “el monopolio de la belleza, la inteligencia y la fuerza.” De esta última ignorancia trascendental, debemos reflexionar sobre el sublime estado belleza, inteligencia y fuerza que tuvieron que poseer los esclavos haitianos para poder liberarse y auto-emanciparse triunfantes de las cadenas de la esclavitud francesa y universal, para dar ejemplo del camino independentista y anti-esclavista a toda América Latina sumergida en la esclavitud, la encomienda indígena y en la servidumbre en general.

Por último, quisiera despedir esta capsula con unas palabras extraídas del libro De la igualdad de las razas humanas del antropólogo y periodista haitiano Anténor Firmin, libro publicado como respuesta al libro racista del Conde de Gobineau ya mencionado. En el capitulo XVII, nuestro autor señala un acontecimiento histórico determinante para el destino de América Latina. Simon Bolívar, el posterior libertador y fundador de 5 republicas en América del Sur, tras su derrota en las campañas libertadoras en 1811, contrae una deuda histórica con Haití y la promesa de abolir la esclavitud en el continente Americano, a cambio de la noble ayuda material ofrecida por el general haitiano Pétion. En efecto, este fue el país que lo salvo de la derrota, lo alentó, lo inspiro y le dio fuerzas para seguir de pie en su senda libertadora, es decir, le facilito los hombres, las armas y el dinero necesario para poder concretar su empresa libertadora. Las palabras Firmin versan así: “…se puede afirmar que la independencia de Haití influyo positivamente en el destino de toda la raza etiópica que vivía fuera de África. Al mismo tiempo cambio el régimen económico y moral de todas las potencias europeas que tenían colonias; su realización también peso en la economía interna de todas las naciones americanas que mantenían el sistema esclavista. (…) En efecto, la conducta de los negros haitianos desmentía completamente la teoría de que el nigriciano es un ser incapaz de actos grandes o nobles, y sobre todo, incapaz de resistirse a los hombres de raza blanca. (…) Por lo tanto, y sin que me puedan acusar de exageración en la defensa de mi tesis, puedo certificar, (…) que la raza negra posee una historia tan positiva, tan importante como todas las demás razas.”

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