Breve síntesis sobre la formación socio–cultural republicana, a partir de María Angélica Illanes [1810 – 1910] (Camilo Reyes)

 1- El proceso de disciplinamiento y de desproletarización en el norte minero.

En primer lugar, cabe destacar brevemente que ambos procesos o movimientos -el de disciplinamiento y de desproletarización-, deben entenderse como desarrollos en evidente contradicción, aunque presupuestos recíprocamente. El mismo movimiento de desterritorialización (de transformación de las formas organizativas de las fuerzas laborales) impulsa dos procesos contrapuestos y en disputa: (a) el de la proletarización de la masa laboral, su encuadramiento y control, y (b) el de las resistencias a este movimiento, es decir, las rebeldías frente al nuevo sistema.

El proceso de disciplinamiento en el norte chico, implico la lucha del poder institucional republicano por imponer la proletarización de la mano de obra organizada en torno al poder patronal. Esto llevo al poder institucional a arrojarse con fuerza por sobre todo el campo del ordenamiento peonal, que se encontraba estructuralmente “indisciplinado” y articulado por las relaciones tradicionales establecidas entre el poder militar-judicial y el sector patronal-empresarial. Este ordenamiento patronal tradicional, se encontraba organizado de un modo masivamente “particular” y “local” –esto, tras la caída del ordenamiento colonial-, lo que implico una estrategia centralizadora del poder institucional, que permitiese vencer estas resistencias. Por lo cual, este proceso de proletarización se aboco a destruir las resistencias dentro del propio ejército y dentro de la estructura propia del poder patronal, lo que llevo a dos consecuencias para ambos campos de desarrollo del nuevo poder: (a) la necesidad del desarrollo de un disciplinamiento al interior del propio sistema policial y judicial, y (b) una transformación de las relaciones entre el poder central y el poder patronal -que hacia la década de 1840, jugaba sus cartas en la autonomización de la tutela institucional.

Entre los métodos de proletarización de la mano de obra, en la primera etapa precaria de proletarización se encuentran: (1) la reclutación forzosa impuesta por las urgencias militares (como las de la independencia o las de la guerra contra la confederación peruano-boliviana); (2) la adopción de un sistema de sujeción laboral, que sometía a endeudamiento de los peones, por medio del adelanto de los salarios; (3) persecución y represión policial, para evitar la huida frente al reclutamiento militar y el endeudamiento; (4) y también, por medio de la contratación de prisioneros y soldados de guerra para completar la demanda laboral minera, impulsada tras el descubrimiento de nuevos yacimientos.

Del lado del proceso de desproletarización, se dio toda la lucha de los trabajadores para impedir justamente su proletarización, para evitar la pérdida de sus espacios de autonomía laboral y existencial. Estas resistencias tuvieron sus manifestaciones en el robo de metales, exigencias de pago de adelantos, con la consecuente huida, la paralización de las faenas (engendrado como consecuencia de las indisciplinas derivadas del consumo de alcohol, la prostitución y el crimen, por parte de los asalariados), fugas de reos, etc. Un motín o acto de rebelión que quisiera destacar, fue el de los peones de Chañarcillo, realizado el 5 de julio de 1837, como reacción a la medida del azote público -que fue una medida de disciplinamiento de carácter represivo, que se impulso durante la segunda gran arremetida del proceso de disciplinamiento, donde se logra codificar este castigo para evitar los robos de metal.

El proceso de proletarización se fue concretando progresivamente a partir de (1) los reglamentos que quitaban el libre acceso a los minerales (como en el reglamento Consultivo del Orden de los Asientos de Minas y de los Operarios de ellas), que castigaban con azotes a quienes se encontraran en estas zonas, sin autorización, (2) también por medio del perfeccionamiento del sistema de la papeleta de enganche de pertenencia laboral de los peones a un patrón determinado.

Pero esto proceso se logro consolidar con mayor fuerza a partir del desenvolvimiento del régimen portaliano, que constituyo la plataforma para la consolidación del sistema capitalista, régimen que vino a reglamentar y formalizar las relaciones entre patrones y peones (como la del cumplimiento de los deberes de los primeros con los segundos), a imponer la obligación de los patrones, de proporcionar entretenimientos a los trabajadores, sin perjudicar la honradez y la moralidad de estos, para concretizar una domesticación más efectiva de las fuerzas laborales, en un sentido más amplio, de domesticación moral, física y psicológica. También se volvieron más estrictos los controles del tráfico de los peones, a la vez que se crearon cuerpos de vigilantes diurnos para resguardar las propiedades de los comerciantes urbanos. Además se conformo un cuerpo militar de infantería con el apoyo del gobierno central (que contaba con unos 400 inscritos), esto para demostrar la nueva presencia armada para el orden público. Estas medidas se impulsaron bajo el afán de simplificar y controlar la diversidad de los personajes que componían la fuerza laboral minera, y de otro lado, para estrechar más la alianza entre patrones y jueces.

Luego se sucedió una nueva arremetida reglamentaria en favor de la proletarización, impulsada por el Intendente Melgarejo, en 1843: este reglamento intento normar el comportamiento patronal, a la vez que comprometer aun más la autoridad judicial y policial en el ámbito de las relaciones de producción, esto bajo un proceso de formalización de las relaciones laborales, haciéndola escrita, confeccionada y fiscalizada por el poder local, en conexión con las necesidades del poder central. Esta escrituración, el contrato de trabajo, especificaba la clase de trabajo que desarrolla el peón, la calidad y la cantidad de comida que se le daría, la renta y el modo en que esta se pagaría. Tambien se promovió -en palabras de Illañes- “la pieza clave del sistema de proletarización como virtual inmovilidad del trabajador”, el certificado de desahucio, que imponía al peón, la obligación de buscar la autorización de un subdelegado, para emplearse en un nuevo trabajo, cada vez que terminara otro. Todas estas medidas hiban encaminadas a mantener al trabajador atado a la mina, controlando dia a dia su permanencia, aplacando su libre relación con el espacio, el medio social y su vida intima, desvinculando sus relaciones de las placillas y vigilando su tiempo libre, sus extrajornadas.

 

2- Desarrollo de la identidad republicana del artesanado chileno.

Esta identidad se conformo por medio del movimiento social y tipográfico creado a partir del artesanado chileno, o en función de él, y señalo el camino para el desenvolvimiento de la sociedad popular chilena, en su camino por lograr la democracia real, es decir, la participación y autoconstrucción de la democracia social y política, que les era negada bajo el régimen oligárquico. Esta construcción de identidad constituyo una revolución en el seno del pueblo, la constitución de su propio espíritu de clase, y esta producción social se desarrollo bajo el seno de la Sociedad de la Igualdad y su proyecto político democrático.

El objetivo de la Sociedad, fue el desarrollar y despertar la identidad, autorreconocimiento del pueblo y su sentido histórico, para sembrar la semilla de la sociabilidad chilena, a partir de la defensa del artesanado y del pueblo. Pero no fue, hasta la creación de la Sociedad Tipografica de Socorros Mutuos (1853), sociedad organizada propiamente por artesanos, que esta identidad comenzó a desarrollarse más decididamente, bajo su propia identidad autónoma de clase, por medio de su proyecto de apropiación de lo popular, por medio de sí mismos, y entre sí por medio de su asociación de clase, bajo la identidad y condición de “artesanos”. Estas sociedades artesanas se propusieron: (1) la protección de su reproducción como clase, en el contexto de ser una clase amenazada directamente por el liberalismo que buscaba su proletarización; y (2) desarrollar y desatar un fenómeno social de desproletarización o resistencia a la proletarización. Por lo cual, las sociedades de artesanos, se constituyeron por medio de la construcción de su identidad de clase, para la defensa de la existencia de su clase, lo que implico, la protección mutua y el desarrollo moral e intelectual de su clase, para construir un futuro para su clase, y resistir efectivamete como clase autónoma, a la proletarización que venia efectuando el poder central.

 

3- Gestación y desarrollo de la sociabilidad obrera.

La sociabilidad obrera comenzó a gestarse entre 1849 y1851, en medio de las luchas emprendidas por la teología de la liberación, y principalmente, por medio del proyecto político-social democrático predicado por los dirigentes y oradores igualitarios de la Sociedad de la Igualdad, liderada por Santiago Arcos y Francisco Bilbao. Pero no es hasta 1853, año de la creación de la Sociedad Tipográfica de Socorros Mutuos, cuando se sentaron las bases más consistentes de una sociabilidad obrera en Chile. Se creó además, en 1855 la Sociedad Tipográfica de Valparaíso, con objetivos similares a su análoga organización. Pero su consolidación como movimiento encaminado a la sociabilidad obrera, vendría dada de la mano de Fermín Vivaceta -artesano, arquitecto y hombre de instrucción pública-, que bajo la admiración de Francisco Bilbao –a quien conoció-, creo en Santiago, en 1862, junto con 62 artesanos la sociedad Unión de Artesanos, que constituyo un importante precedente para los movimientos que se inspirarían en su lucha durante las décadas posteriores. Esta sociedad, propugno “la sociabilidad como instrucción”, el socorro y ayuda de los asociados en caso de enfermedad, muerte o desgracia, motivación y fuente principal de creación y consolidación de los lazos de sociabilidad fraternal entre los trabajadores de la época. He aquí el reconocimiento de nuestra autora, del lazo existente entre cuerpo enfermo y sociabilidad, que yo considero una interpretación que conduce a la humanización del lazo, mas allá de la finalidad política: “El lazo de unión está fundado sobre el sentimiento físico, en el saber directo acerca del cuerpo del otro, y de su familia, en la preocupación acerca del destino personal e inmediato del afiliado.” A partir de esta solidaridad carnal, es que surge para nuestra autora, la sociabilidad popular durable, resistente y profunda. El lado de la instrucción, la moralidad, el bienestar y civilización de la clase popular, es el otro pilar más político, que constituye esta sociedad, el otro polo inseparable de las prácticas de esta sociedad. Este otro pilar, es el ya explicado en la respuesta anterior, el referente a la identidad de los artesanos que se organizaban para protegerse de la proletarización, y atacarla.

Este ideal de sociabilidad obrera, promulgado por las Sociedades de Socorros Mutuos, se fue extendiendo a todo lo largo y ancho del país: entre 1866 y 1867, se crearon las sociedades de Talca, Cauquenes, Chillan y Vallenar. De este modo, esta segunda etapa del desarrollo de la sociabilidad, se caracterizo por abrigarse bajo la protección de las sociedades de socorros mutuos, bajo la dirigencia obrera al frente de estas organizaciones, bajo los principios de la solidaridad asociada física y educativa.

A partir de la década de 1870, se genera una nueva etapa en el desarrollo de la sociabilidad obrera, en la cual las sociedades que antes reunían a artesanos en general, se diversifican y especializan en sociedades por gremios y oficios: filarmónicas de obreros, zapateros, sastres, carroceros, etc. De otro lado, se ensanchan las filas de las sociedades de artesanos anteriormente creadas, como las de la Unión de Santiago, y se crean otras en Valparaiso, Parral, Coquimbo, Melipilla, Concepción, San Felipe, Quillota, Quilpué, Limache, etc. La Sociedad Unión de Artesanos de Santiago, tenía el liderazgo de las asociaciones obreras, y se convirtió en uno de los principales promotores de la sociabilidad obrera para la región chilena. Luego de esta proliferación en los 70’ y tras el paso de la Guerra del Pacifico, post 79, se produjo un creciente influjo hacia la unificación de las organizaciones obreras y hacia la creación de un Partido netamente obrero -proceso que culminaría con la creación del Partido Demócrata en 1887. Del lado de la necesidad de unificación de las organizaciones obreras surgió -post guerra civil de 1891-, tras años de intentos de unificación, años de poder concretizar la más poderosa organización para la sociabilidad obrera, el 23 de septiembre de 1894, la Confederación Obrera de las Sociedades Unidas. La función de esta organización para la sociabilidad, es que esta creación se enmarca en el mismo año de la puesta en funcionamiento de la Ley de “comuna autónoma”, oportunidad que abria el campo a la participación de los sectores populares, dentro del poder a nivel local, por lo cual, el mismo año de la implementación de esta ley, el Partido Demócrata presenta candidatos a las elecciones municipales, logrando conseguir cargos en numerosos municipios del país. La Confederación, reconocía la trayectoria emprendida desde la Sociedad de la Igualdad, hasta la concretización de la confederación de sociedades de socorros mutuos, un reconocimiento de la historicidad de las organizaciones obreras. De este modo, se venia a completar, en gran medida, el cuadro de un proyecto de sociabilidad obrera, como una organización de clase de las masas trabajadoras, que venia a superar el marco de las sociedades de socorros mutuos, para atacar las bases de la explotación del trabajo, bajo la construcción de un proyecto de cooperativismo popular paralelo al capitalismo existente.

Esta nueva conformación de la sociabilidad obrera, serviría de recipiente para el ideario socialista, como nuevo horizonte político del proletariado chileno. En 1896, se crean dos organizaciones obreras de carácter socialista, el Centro Social Obrero y la Agrupación Fraternal Obrera, desligadas de las políticas del Partido Demócrata, de las cuales –de su unión- en 1898, se formo el Partido Socialista. Este es tan solo uno de los casos mas importantes del referente socialista en las organizaciones obreras. Con respecto a ellas hay que señalar que se abocan a la mantención de la unidad de los gremios obreros en su lucha contra el capitalismo, la mantención de su proyecto, pero también a otras modalidades derivadas del marxismo y el anarquismo, tales como la toma y la destrucción del poder. También se impulsaron otros proyectos como el de la Mancomunal de 1904, una organización que se propuso, mas allá de simplemente resistir los embates de los capitalistas, atacar al poder con organización de clase, en actitud revolucionaria, para arrancar concesiones a los capitalistas.

 

4- El concepto de “dominación silenciosa” que se efectuó en contra de los trabajadores mineros.

   El concepto de “dominación silenciosa” se refiere principalmente a la dominación crediticia impuesta por las clases dominantes a las clases trabajadoras, dominación que implico una serie de consecuencias. Esta dominación se desarrollo sobre un campo doblemente articulado: (a) un espacio de capital monopolizado y de una industria concentrada en las pocas manos dueñas de: el crédito y los espacios mineros metalúrgicos; y (b) un espacio de importantes, medianos y pequeños empresarios, de gran energía y voluntad de trabajo, que descansaban sobre una deuda constante, y un sometimiento permanente, objetivo y subjetivo de estos, con sus acreedores.

Esta dominación crediticia, se configuro como un proceso lento pero progresivo de proletarización de los deudores-productores, pero más bien, de una falsa proletarización alienada, en la cual el deudor no ha perdido, o no puede reconocer su pérdida de calidad de dueño, a pesar de haber terminado por trabajar por un salario, y de haber perdido sus medios de producción, su propiedad sobre los medios y la tierra. Este proceso de perdida de propiedad, constituye un largo proceso de alienación por parte del deudor, que supone de otro lado, del lado del “acumulador”, del extractor de propiedad, la ostentación progresiva de todos los bienes y propiedades, así como del trabajo de estos falsos propietarios.

 

5- Principales características de la “Revolución solidaria”.

 

   Las principales características de la “revolución solidaria”, son el haber impulsado el movimiento social de las clases populares, por medio de la solidaridad entre los propios artesanos, el resguardo mutuo de la integridad física de los trabajadores y de su existencia como clase, frente al proceso de proletarización impulsado por los liberales. Posteriormente este proceso se constituyo hacia la unificación solidaria de todas las organizaciones sociales de socorros mutuos, hacia una unidad de clase superior para poder contrarrestar las organizaciones capitalistas.

En síntesis, podemos señalar que la revolución solidaria, constituyo la marcha del pueblo hacia su incorporación completa dentro de la democracia republicana, así como de la producción directa de esta democracia por las propias clases populares: la misión de la emancipación histórica del pueblo, rompiendo con las ataduras del conformismo y construyendo la identidad obrera bajo la razón y la fuerza de una solidaridad organizada.

 

BIBLIOGRAFIA

-María Angélica Illanes, Chile Des-centrado. Formación socio – cultural republicana y transición capitalista (1810 – 1910)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s