Informe sobre la Revolución Industrial en Wallerstein y Hobsbawm (Camilo Reyes)

En este breve informe, se intentara dejar en claro las principales ideas fuerzas y argumentos de Immanuel Wallerstein y Eric Hobsbawm (el primero sociólogo, mientras que el segundo historiador), estudiosos que intentan desentrañar lo que fue la revolución industrial y sus consecuencias históricas mas amplias. En ambas argumentaciones, la sociológica y la histórica, pueden determinarse ciertas similitudes y correspondencias, que pueden permitir una mejor comprensión del fenómeno de la revolución industrial. Más allá de los diferentes enfoques analíticos disciplinarios, veremos cómo ambas argumentaciones permiten, inclusive, una comprensión más acabada y completa del fenómeno de la revolución industrial, si se despliegan a la par. Por ejemplo, la problematización sociológica de Wallerstein, que supera la mera pregunta historiográfica sobre “cómo realizo Gran Bretaña la primera revolución industrial del mundo”, a través del planteamiento de un nuevo problema, de ¿cómo Gran Bretaña “pudo convertirse en el poder hegemónico de ésta (economía-mundo) durante un periodo breve, como lo fue antes en las Provincias Unidas y después en Estados Unidos?”[1]; este nuevo enfoque del problema, de la revolución industrial como proceso histórico, encuentra, en gran medida, una respuesta complementaria en el texto de nuestro historiador Hobsbawm.

Esta problematización sociológica, no pone el acento en el origen de la revolución industrial inglesa, como fenómeno aislado y producido de una vez por todas en la década de 1780, sino que mas bien, en el proceso histórico por el cual, Gran Bretaña domino la economía-mundo euro-estratégica, en el momento cuando esta pudo ejercer su poder hegemónico en el sistema económico internacional (progreso para Inglaterra, regresión para Francia), y este periodo lo sitúa en la primera mitad del siglo XIX, sobre la base elemental del notable crecimiento económico Ingles, que consistió en el florecimiento de la industria textil del algodón, el aumento de la producción agrícola, de la población y el fenómeno de la urbanización. Hobsbawm concuerda con Wallerstein tanto en la periodización, como en el elemento característico del impulso económico alentado sobre la base de la industria textil del algodón: “las repercusiones de esta revolución no se hicieron sentir de manera inequívoca -y menos aun fuera de Inglaterra- hasta muy avanzado ya el periodo que estudiamos: seguramente no antes de 1830, probablemente no antes de 1840”[2], esto apoyándose sobre la base de la creciente importancia que fue tomando la revolución industrial, tanto para los literatos y artistas atraídos por el influjo de la nueva sociedad capitalista triunfante que se venía consolidando, como para el proletariado y el movimiento comunista, surgido como resultado de la propia revolución industrial.

Quisiera partir mencionando las ideas fuerzas más importantes de Wallerstein, que aportan el enfoque sociológico a esta argumentación, quizás desde un carácter más general, para luego enfocarme en los aspectos mas históricos mencionados por Hobsbawm, que permitan detallar mejor el contenido y la expresión de lo que constituye la revolución industrial.

La primera idea principal que esboza Wallerstein, consiste en que la primera revolución industrial (1760-1830), sirve de nexo explicativo para analizar la trama de todo el mundo moderno, en el sentido revolucionario de las técnicas de producción, es decir, para comprender las consecuentes transformaciones económicas subyacentes de los países que siguieron el modelo británico capitalista, que desde 1830 se había vuelto hegemónico, y modelo de imitación. Y esta revolución posee un carácter trascendental, debido a que implico cambios importantes en la organización social de la producción, con consecuencias radicales que alteraron el sistema de distribución comercial y el sistema de estructuras de clases en Europa y sus colonias.[3] Sin embargo, esto no nos debe llevar a pensar que nuestro autor, dirime la hegemonía inglesa a partir de una distinción valorativa cuanti y cualitativa, entre la revolución que se estaba viviendo en Inglaterra, y la que se estaba viviendo en Francia, pues, a lo menos hasta 1830, no se presenta una mayor diferencia entre la tasa de crecimiento británica y francesa, que pudiesen establecer las causas de la nueva hegemonía. Mas bien, señala como determinantes, a hechos “exteriores” al propio proceso de la revolución industrial inglesa, como los gatilladores de la hegemonía británica: el curso de la revolución francesa (que con Roberspierre perdió lo logrado por la Asamblea Constituyente) y la pérdida de las revoluciones napoleónicas (1793-1815), que significo para Francia, la perdida de materia prima, mientras que para Inglaterra, el estimulo de las innovaciones agrícolas.

En síntesis, la idea fuerza principal de Wallerstein consiste en que esta nueva hegemonía británica alcanzada dentro de la economía-mundo capitalista, vino a romper con las sociedades feudales-tradicionales y sus limitaciones, y a reconfigurar una nueva relación de centro y periferias de la economía-mundo, logrando su extensión de carácter mas mundial, una nueva división internacional del trabajo y una nueva estructuración de clases.

Por otra parte, ya habiendo planteado los elementos más sociológicos del problema de la revolución industrial, podemos descender a los argumentos historiográficos de Hobsbawm que puedan aclarar aun mas los aspectos fundamentales de la revolución industrial: una primera idea fuerza fundamental de su texto, es que desde mediados del siglo XVIII, se produce la aceleración del proceso mas amplio de las revoluciones industriales que se venían gestando desde el siglo XIII. Esta proceso de aceleración demuestra sus verdaderos efectos y consecuencias a partir de 1830-40, periodo en el cual comienza la hegemonía británica con la imitación de su modelo por las demás naciones europeas. Con esto se demuestra y reafirma la superioridad de la sociedad capitalista, como la primera capaz de romper con los muros de la sociedad preindustrial, con el periodo simbolizado por la ciencia y la técnica defectuosa, el paro, el hambre y la muerte que imponía la producción feudal, que es subvertido por la nueva capacidad productiva impuesta por el modelo industrial (incremento del poder productivo). Durante este periodo de aceleración de la revolución industrial se produjo el despegue de la economía bajo el modelo del crecimiento autosostenido, que sin escrupulos se apoyo cuanto necesito, en la esclavitud.

Durante este “proceso de aceleración”, se solidificaron las bases para la economía capitalista industrial que se venían gestando en Inglaterra y Europa: se consagro una industria que ofrecía excepcionales retribuciones para los fabricantes que pudieran aumentar rápidamente su producción total con innovaciones razonablemente baratas y sencillas, mientras que de otro lado, se creó un mercado mundial ampliamente monopolizado por la producción de una sola nación o estado potencia.[4]

Nuestro autor señala, como factor determinante del despegue económico ingles, el papel jugado por la industria algodonera británica, que aumento su producción, entre 1750 y 1769, en más de diez veces. Desde el punto de vista mercantil, el triunfo económico de esta industria, reflejo el triunfo del mercado exterior (capitalista mundial), sobre los mercados interiores (nacionales). Esta nueva dependencia económica internacional, se ve reflejada en las dependencias americanas de las importaciones británicas, que ya se venían afirmando sobre las colonias hispanoamericanas durante las guerras napoleónicas, y que tras la caída del dominio imperial español y portugués sobre América, realizaron una dependencia aun mas pronunciada del producto de la tela de algodón británico, anulando toda posibilidad de comercio de América con otras naciones europeas.

Sin embargo, este impulso de la hegemonía británica en la economía-mundial, si bien impuso una superioridad relativa con respecto a sus más grandes competidores capitalistas como Francia, desde el punto de vista social, supuso muchas resistencias populares, principalmente debido a que la transición a la nueva economía creó miseria y descontento, a la vez que produjo la organización y el alzamiento de revolucionario de los trabajadores pobres que vivían en las zonas urbanas e industriales (como lo fue durante la revolución de 1848). Si mientras por un lado, las dos primeras décadas de la revolución industrial significaron para las clases ricas, un medio para acumular capital aceleradamente y poner otro tanto en reserva, por contrapartida, las clases empobrecidas sufrieron los efectos de una economía interna en decadencia, a causa de las perturbaciones agrarias, la disminución de la población agraria y el excesivo aumento de la urbana. Este incremento de la población urbana, a la vez suscito e incentivo la demanda de productos alimenticios agrícolas. A la vez que crecían en número las ciudades y pueblos no agrícolas, termino estimulando la producción y una nueva revolución agrícola.

[1] Impensar las ciencias sociales, pág. 55

[2] La era de las revoluciones, pág. 34

[3] Impensar las ciencias sociales, pág. 49

[4] La era de las revoluciones, pág. 40

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