El proceso de la República Bolivariana de Venezuela. Diez años de ¿reforma o revolución? (1999-2009) (Camilo Reyes)

  1. Introducción.

   Para comprender más fielmente el proceso de Venezuela, y poder responder posteriormente a la interrogante de si este proceso bolivariano puede ser caracterizado como un proceso de “reforma” o de “revolución”, es necesario considerar, en primer lugar, algunos aspectos previos que definen el panorama del país que recibe Hugo Chávez en 1999, principalmente en sus factores sociales, ideológicos, políticos, y económicos-energéticos: esto a raíz de que partimos de la tesis de que todo proyecto político nuevo, que aspire a transformar radicalmente las condiciones sociales en general (ya sea por medio de una revolución o la implementación de reformas de corte radical), puede verse determinado y limitado por ciertos aspectos concretos que podrían delimitar el desarrollo de un proceso planificado de otro modo, en términos ideales. Con este pequeño juicio, estamos reconociendo un par de sospechas previas, o preceptos subjetivos que guían nuestro análisis: (1) reconocemos, en primer lugar, que de los tres procesos enmarcados en el Mercosur de carácter transformacional del neoliberalismo, el proceso boliviano de la Revolución Plebeya y el proceso ecuatoriano de la Revolución Ciudadana, el proceso venezolano de la Revolución Bolivariana, fue el que más radicalmente rompió con el orden neoliberal oligárquico y sus tendencias; y (2) por otro lado, debemos reconocer que a pesar de nuestra tesis previa, aun no podemos determinar con claridad hasta qué punto la Revolución Bolivariana fue un proyecto que rompió con el neoliberalismo, al punto de definir si nos encontramos frente a una reforma o una revolución. Por lo cual podemos decir que: a pesar de reconocer casi previamente a nuestro estudio, un proceso de transformación con respecto a las condiciones previas existentes en Venezuela, aun no podemos determinar la distancia real existente entre el modelo chavista y el modelo propiamente capitalista, para determinar si nos encontramos frente a un proceso reformista o revolucionario, o alguna posible mixtura de ambas.

En primer lugar, antes de entrar de lleno a un análisis de las condiciones de Venezuela, antes y su transformación en el curso de la Revolución Bolivariana, quizás a favor de la justicia, y poder dirimir de mejor modo la interrogante que nos convoca, debamos establecer nuestra definición de reforma y revolución. Con respecto a la reforma, nos parece que es un concepto ampliamente aplicable a una serie de gobiernos de corte progresistas, que logran establecer reformas de carácter más bien moderado, con la principal característica de que se efectúa o impulsa por vía democrática. Opino que en materia de definiciones, revolución y reforma distan precisamente en cuanto a los medios y los fines. En cuanto a los medios, la revolución se distingue notoriamente de la reforma, en tanto la revolución se efectúa, casi por definición, bajo una vía violenta, no-democrática, pues la revolución toma por asalto lo que la reforma debe hacer pasar por un proceso democrático lentísimo. Ahora, de acuerdo a los fines que pueden proyectar una reforma y una revolución, debemos señalar que la reforma emplea los medios legales para poder conseguir transformaciones dentro del sistema capitalista. Sin embargo, esto no nos dice nada, si lo comparamos con la revolución, pues la finalidad de hacer una revolución, muchas veces puede ser desarrollar reformas de corte más radical, que en condiciones de democracia burguesa serian imposibles de impulsar, sin esperar una contrarrevolución conservadora, como sucedió en el caso de Allende. Por último, también en relación a este tema, debemos señalar que una revolución también puede llegar a distinguirse por el grado de sus propuestas: por ejemplo, una revolución en su polo mas reformista aspirara a convertirse en una revolución política (para instaurar una nueva constitución, nacionalizar recursos, emprender una reforma agraria, etc.), es decir, una revolución democrático-burguesa, mientras que en el polo más propiamente revolucionario, aspira a convertirse en una revolución social, la forma mas perfectible del ideal socialista pues, donde la revolución política es impulsada por una minoría, para ser impuesta a la mayoría, la revolución social es emprendida por amplios sectores del mundo popular y social. En este sentido, esta última expresión de la revolución, aun permanece en el sueño latinoamericano, esperando su manifestación. De todo lo expuesto en torno a los conceptos de “reforma” y “revolución”, podemos concluir determinantemente, que por imposibilidad, estos gobiernos chavistas no han emprendido una revolución social, que fue nuestra definición más extrema y perfecta de una revolución socialista, mientras que de otro lado, si hay que reconocer que esta R. B., ha superado con creces a los meros gobiernos reformistas neoliberales latinoamericanos, por lo cual -según mi tesis-, nuestra interrogante se debiese reducir a saber si la Revolución Bolivariana emprendió un gobierno reformista con ribetes revolucionarios, o más bien constituyo, en el periodo estudiado, un gobierno que se ha propuesto realizar una revolución política. Para determinar esto, lo mediremos por sus principales resultados socioeconómicos.

 

  1. Panorama del país que recibe el gobierno Bolivariano de Chávez.

Lo primero es señalar las condiciones en que Chávez recibe el país. Esto es, principalmente, en una situación de crisis del modelo económico rentista, en condiciones de dependencia económica con respecto al sector externo. Esta crisis se enmarca, en un nivel internacional, entre la crisis estructural del petróleo de 1973-1974, y la serie de crisis coyunturales de 1978-1980, de 1997-98 y de 2000-2001, detonando en una crisis de estanflación. Otros datos señalan que desde los 70’, se estableció una tendencia decreciente en los ingresos fiscales reales per capita, así como también un descenso del salario real, que cayó más de la mitad de 1978 ($5.200) a 1999 ($2.000). El porcentaje de la deuda externa pública pasó de un 5,2% en 1975 a 38,6% en 1998. En cuanto a la producción de petróleo, podemos decir que si bien no decayó, como las otras cifras expuestas, su aumento de 1976 a 1998 fue de tan solo 1 MMb/d.[1] En palabras de Jorge Pérez, Ex Director de la Escuela de Economia de la Universidad Central de Venezuela: “La crisis se manifiesta en toda su potencialidad a mediados de los 90 ha sido caracterizada como sistémica. Para ese momento la depresión del precio de las materias primas a nivel internacional, la exclusión social, inestabilidad regional, carácter mono productor de nuestra economía, entre otras pintaba un cuadro muy preocupante del futuro del país y comprometía su estabilidad.”[2]

Jorge Pérez en su artículo Desafíos de Venezuela en el siglo XXI -hablando desde muy cerca en lo político-económico-, entrega muy buenos datos duros, tanto con respecto a las condiciones de los factores económicos, sociales, ideológicos, políticos, energéticos –que el autor cataloga la situación de, “panorama…aterrador”; y también con respecto a los logros más resaltantes” emprendidos hasta 2009. Como lo que nos interesa, es resolver la pregunta de si la Revolución Bolivariana fue un proceso de “reforma” o de “revolución”.

 

  1. Panorama del país a partir del gobierno Bolivariano de Chávez hasta el 2009.

Dentro de los logros que Jorge Pérez destaca, durante los 10 primeros años de la Revolución Bolivariana, con respecto al panorama anterior, se encuentran los siguientes: (1) la pobreza extrema disminuyo en 54%: En 1996, el 42% de la población venezolana estaba en situación de pobreza extrema. Al 2007 disminuyo a 9,4% de la población.

(2) Según el Índice Nacional de Desarrollo Humano de Venezuela era de 0,6917 (un nivel de desarrollo medio). El 2006 subió a 0,878 considerado un rango alto).

(3) En 1998 la inversión en educación era de 3,38%. En el 2007 subió a 5,43, sin contar con la inversión de los gobiernos  regionales, locales: la Misión Robinson II, la Misión Ribas, la Misión Sucre, la Misión Che Guevara.

(4) Ampliación del número de usuarios de internet: de 680.000 personas en 1999 a 4 millones de usuarios en el 2006.

(5) Con respecto a las Pensiones, desde 1999 a agosto del 2007, 649.498 venezolanos se integraron como pensionados.

(6) En materia de acceso al agua potable: en 1998 un 80% de la población tenía acceso a ella; en 2007, ha subido a un 92%.

(7) Tras superar el “paro” y el “sabotaje” (en apreciación del propio autor), el 2004 se llego a un crecimiento económico record histórico: un 18,3%.

(8) la deuda pública total, disminuyo de un 78,1% en 1989 a 18,5% en el 2007 con respecto al PIB total.

(9) A partir de mayo del 2007, el salario mínimo se convirtió en el más alto de América Latina. El salario mínimo se ha recuperado en 512% desde 1997.

Todos estos datos aportados son logros en materia socioeconómica, pero ya podemos dar cuenta de que los logros de esta Revolución en materia socioeconómica, a lo menos durante los 10 primeros años fueron extraordinarios.

 

  1. ¿10 años de revolución o reforma? Conclusiones.

De esta breve exposición de los datos duros expuestos por este economista cercano a la oficialidad, podemos dar cuenta que el emprendimiento de las políticas económicas de Venezuela, a todas luces tuvieron efectos positivos en materia socioeconómica, sobre todo en lo relacionado a la eliminación de la pobreza extremas, inversión en educación, aumento del desarrollo humano, ampliación del sistema de agua potable, disminución de la deuda pública total, son signos de que nos encontramos frente a un proceso revolucionario, en subvertir el orden anterior, que tenias rasgos de decadencia social. Esto nos lleva a afirmar nuestro punto anteriormente señalado, de que trátese de una revolución o una reforma, los efectos de los primeros años de la Revolución Bolivariana, fueron radicales, por no decir “revolucionarios”, y confundir con ello los medios que distinguen una revolución de una reforma (el medio de la violencia). Pero en su finalidad consiguió logros que pueden ser catalogados de revolucionarios. Sin embargo, el hecho es que es un rasgo determinante, el que Chávez allá sido escogido democráticamente, en tres periodos. Reformas revolucionarias por la vía reformista, pacifista de la democracia. Esta elección permitió, durante el primer mandato, en 1999, instaurar una nueva constitución, y en 2005 emprender una reforma agraria. De pronto, frente a estos últimos datos expuestos, debemos destacar la figura y recordar los objetivos de las revoluciones democrático-burguesas, pues Chavez emprendió dos elementos fundamentales para la realización de las revoluciones burguesas, crear una nueva constitución, lo que implica reemplazar el viejo aparato institucional político, por una nuevo, mientras que de otro lado, emprender una reforma agraria, expropiando a los terratenientes para dar a los campesino pobres, tambien constituye un elemento importante dentro del programa de toda revolución democrático-burguesa.

A raíz de los últimos elementos incorporados a este breve análisis, he podido concluir que la Revolución Bolivariana, fue durante los primeros 10 años, y continua siendo hoy, un gobierno reformista democrático-burgués, de carácter más nacionalista y proteccionista en cuanto a la política exterior y las políticas sociales. Principalmente, las finalidades entre un reformista radical y un político revolucionario son las mismas, el conseguir instaurar el orden democrático-burgués, a través de la realización de una constitución y la realización de una reforma agraria. Sin embargo, sus armas son distintas, y eso es lo que los separa, el medio de realización. Mas allá de encandilarse con los logros de carácter revolucionario político, con el riesgo de llegar a enceguecerse, debemos reconocer que los medios del proyecto Bolivariano, son finalmente los medios democráticos, por lo cual su proceso no puede llegar a ser catalogado de revolucionario, aunque sí podría catalogarse de democrático-revolucionario.

 

 

 

 

 

[1] Jorge Pérez Mancebo, Desafíos de Venezuela en el siglo XXI, en DEP: Diplomacia, Estrategia y Política/Proyecto Raúl Prebisch n.10, octubre/diciembre, 2009, pp. 279-280

[2] Ibíd. Pp. 280

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s