Tres líneas interpretativas del Imperialismo: Económica, político-militar e ideológica. (Camilo Reyes)

Introducción

 

El objetivo del presente trabajo es desentrañar las características principales del Imperialismo. Este proceso ha sido caracterizado y delimitado por Hobsbawm como la era del Imperialismo y abarca el periodo comprendido entre 1880 y 1914. Sin embargo, al estudiar el proceso, nos damos cuenta inmediatamente que sus orígenes se remontan cuando  menos a la primera siglo XIX, periodo de un nuevo impulso al colonialismo, en el cual se produce simultáneamente, de un lado, la desintegración de los viejos imperios coloniales de América (España y Portugal –también Holanda aunque aún no se derrumbaba) en las primeras décadas de 1800, mientras que de otro, se desarrolla un nuevo periodo de expansión colonial ultramarina europea (el primer proceso había sucedido entre los siglos XVI y XVII), durante el cual otras potencias europeas que no incidieron mayormente en el primer periodo de colonialismo, las potencias lideradas por Inglaterra que relevaba en lo hegemónico a Holanda en 1850, Francia y Rusia, ocupando múltiples territorios en África, Asia y el Pacifico.

En vista del periodo colonialista previo al imperialismo, creo que la forma más satisfactoria de abordar y entender este complejo proceso, es desde la contrastación de tres planos que permitirán una comprensión satisfactoria del imperialismo. Comprender el proceso de transformación efectuado a partir de 1870-80 -periodo en que surge tanto el Imperio Alemán como potencia militar, así como también, se abren las puertas a la era del imperialismo-, en los tres ejes: económico, político-militar, así como también en el eje ideológico.

Algunos de los elementos presentados en los tres ejes propuestos, se encuentran evidentemente entremezclados, yuxtapuestos o bastante relacionados, pero el enfoque de análisis particular de cada plano, permitirá visibilizar desde ángulos distintos los mismos problemas interrelacionados. Por ejemplo, es evidente que el ángulo económico del imperialismo, se encuentra completamente desligado de la política estatal en Inglaterra, sin embargo, en Alemania los hechos parecen evidenciar lo contrario, una fuerte política estatal que domina la economía. Por otra parte, esta fuerte política estatal alemana, se encuentra evidentemente impulsada por factores ideológicos y por los mismos modelos industriales y colonialistas de Inglaterra, su principal rival hegemónico, aunque sea una influencia en el sentido negativo, como modelo económico de libre comercio. A su vez, factores económicos, parecen arrastrar a los factores ideológicos, en tanto que el fracaso de los postulados esenciales de la ideología liberal durante el siglo XIX, en su intento de combatir el despotismo, arrastra al surgimiento y regeneración del pensamiento nacionalista, como un retorno a los gobiernos monárquicos. Elementos de un conjunto se encuentran estrechamente relacionados con los de otro eje, por lo cual al hablar desde un ángulo sobre una materia de conocimiento, en otro ángulo se puede presentar una nueva interpretación que redefina a las anteriores interpretaciones. Existe una diferencia real en el análisis de cada plano, pero se encuentran en relación de presuposición reciproca unos con otros.

Hacia el final aventurare algunas conclusiones y realizare un repaso entorno a las principales relaciones entre los elementos contrastados.

 

 

  1. El eje económico del Imperialismo

 

Para esta interpretación económica, debemos considerar como una de las observaciones generales en torno a esta nueva colonización que produce al imperialismo, el que esta implico en sí, la inversión de capital en gran escala, extraordinarias cantidades de capitales disponibles para ser usados. Las nuevas colonias incorporadas durante el siglo XIX, constituyeron fuente de atracción a la inversión colonial, que puso en movimiento grandes capitales de otros sectores de la actividad económica hacia ella, y esto prácticamente se mantuvo del periodo anterior a 1870, al posterior. Siendo justos con nuestra observación económica, debemos admitir desde ya, que en este periodo, el solo eje económico no podría explicar el imperialismo como proceso, sin embargo, puede dar indicio de las estructuras militares, de los complejos industriales militares, que constituyeron focos económicos, estructuras que chocaron y se destruyeron a nivel internacional, durante las guerras mundiales. Entonces esta observación económica general por sí sola, no nos permitiría trazar una marcada línea entre los periodos antes y después de 1880. Sin embargo, si prestamos atención en la dinámica del colonialismo, y en el agotamiento de esta dinámica, sobre todo en el choque de las estructuras económicas, podremos dar cuenta de un cambio de actitud de los Imperios, a partir de 1870-80, y de la creciente belicosidad y celo producido entre la hegemonía Inglesa y la nueva potencia militar del Imperio Alemán. Si en la primera etapa del colonialismo, y posteriormente en el imperialismo propiamente tal, lo que alentaron los países europeos, fue la expansión económica sin precedentes, desde 1870-80 se produce una progresiva orientación económica hacia la guerra y en esta época es que se conforman los complejos militares industriales que amenazaron y amenazan hoy la seguridad mundial. Esta época post-80’ se caracteriza en lo económico, por el consolidación y posterior choque de los grandes monopolios comerciales, los cartels y los trusts. En Alemania, al igual que fue en Inglaterra anteriormente, se impulso una economía nacional, sustentada en grandes monopolios comerciales, con la intención de competir agresivamente la hegemonía europea. De algún modo, la disputa política y militar que se desarrollo entre estas dos potencias, fue la de una economía capitalista de libre comercio, como la inglesa, que había liquidado su propia economía interna, que no fuese la industrial, y el de una economía alemana naciente, proteccionista, que conducía la economía por medio del Estado, aunque igual lo hiciese movido por fines económicos privados.

Algunos factores económicos que impulsaron el surgimiento del imperialismo, fueron el carácter cambiante de las economías europeas en aquella época, que viene directamente relacionada con la expansión y globalización de la industrialización desde 1850. Algunas teorías de las expuestas en el libro de D. K. Fieldhouse, Economía e Imperio. La expansión de Europa (1830-1914), señalan que para Europa, fue necesario anexionarse áreas coloniales ultramarinas, para extender el comercio metropolitano y la producción, abriendo nuevos y seguros mercados que proporcionen materias primas necesarias a la industria y el consumo. Esta es la llamada tesis del Imperialismo comercial. Otra de las tesis económicas señala que las nuevas colonias, representaron campos de inversión de capital, como ya habíamos mencionado anteriormente. Algunos productos europeos se encontraban en condiciones de subconsumo o monopolizados por algunos capitalistas, lo cual impulso a nuevos inversores a controlar los mercados coloniales y abaratarlos de sus productos.

En el libro de George Lichtheim, El Imperialismo, se propone una interpretación paralela, donde la finalidad “comercial” no representaría una característica del proceso del imperialismo, y mas bien, el adjetivo “comercial” sería aplicable a la etapa anterior a 1850. La línea divisora fundamental la constituiría la globalización de la revolución industrial, que llevaría a la producción de nuevas fabricas donde trabajan maquinas y mano de obra libre, mientras que antes el capitalismo comercial lo hacía con mano de obra esclava. Esta interpretación liberal se ajusta de mejor forma a los hechos acontecidos en Inglaterra, y su modelo económico. Sin embargo, para el modelo alemán, efectuado decididamente a partir de 1870-80, era posible desarrollar, a la par del proceso de industrialización, una política económica de carácter nacionalista, única, perfectamente racional que rechazaba el laissez-faire. Inclusive en Inglaterra, a partir del surgimiento de la potencia alemana, en 1870, derribo su anterior pensamiento hegemónico favorable al libre comercio (emprendido desde 1846 con la abolición de las leyes de los cereales), trastocándolo lentamente a partir de 1875, y hacia el final de siglo, con el debilitamiento de su posición global, volviéndolo susceptible del nacionalismo económico. Inclusive, a partir de 1875, la política de dominación militar británica en la India, comenzó a ser alimentada por la animosidad y la discriminación racial hacia los asiáticos, hasta arraigar y hacer proliferar esta mentalidad en los oficiales profesionales del ejército.

Debemos señalar como ultimo hecho importante a destacar en el aspecto económico, el hecho de que durante la década de 1880, se desarrollo la carrera por la conquista África, y Gran Bretaña la efectuó apoyándose en su Imperio formal, en Egipto, Africa y sobre todo en la India, razón por la cual, su imperialismo adquirió las formas descritas para la acumulación original en América y África por Marx, y posteriormente por Rosa Luxemburgo: la expansión colonial implico la destrucción de las industrias textiles locales a favor de las industrias textiles británicas.

En síntesis, debemos señalar que en la era propiamente del imperialismo, de 1880-1914, se produjo un incremento global del comercio y la producción en dos etapas, según Hobsbawm: (1°) de 1880 a 1990, una etapa de contención y eliminación de la competencia, una tendencia al monopolio y oligopolio industrial por los principales estados productores industriales (la hegemonía del capitalismo monopolista, que es la expresión de la cooperación entre varios capitalistas para crear una empresa mayor); y (2°) de 1900 a 1914, una etapa de concentración que avanza por medio de la competencia, y que ayuda a la consolidación de los monopolios, las corporaciones, los realización de grandes negocios y de grandes empresas a nueva escala. Las países potencia hicieron monopolios y oligopolios de las industrias pesadas, que de este modo se constituyeron como empresas dependientes del gobierno, esto, en el sector armamentístico, de industrias de energía, petróleo y electricidad, de transporte, de los mercados del jabón y el tabaco, por ejemplo, en EE.UU. Es importante señalar que para 1914, esta forma de capitalismo corporativo se encontraba bastante consolidada, al punto de que hasta un reducido número de Grandes Bancos y sociedades anónimas con redes de agencias nacionales, llegaron a sustituir a los numerosos bancos privados que los antecedieron.

 

 

  1. El eje político-militar del Imperialismo

 

De este eje político militar ya hemos mencionado algunos elementos previos, al señalar el trascendental rol que cumplió la política económica en el contexto del imperialismo. Esta política nacionalista fue la que alentó a los alemanes a volverse colonialistas, a retomar las formas despreciadas por el liberalismo, pero que nunca fueron usadas por Alemania anteriormente, es decir, la utilización y valoración del mercantilismo económico, misma postura nacionalista que de alguna forma rehabilitaría Inglaterra, a partir de su decadencia liberal, en vista de la necesidad de conservar su hegemonía en el mercado mundial -aunque lo hiciesen o considerasen como un mero instrumento de lucro, y no como un fin en si mismo.

Un elemento importante del eje político-militar, contenido en el libro ya mencionado de D. K. Fiedhouse, que consolido la serie de tensiones en las relaciones internacionales, y que llevo a incrementar los armamentos (entre 1890-1900), fue el nacionalismo exaltado que se comenzó a manifestar en movimientos populares nacionalistas, dentro de los países potencia, alentado por la elite nacional y su brutal competencia económica y militar emprendida entre las potencias. La discontinuidad en materia política, acontecida desde 1870-80, que marco el inicio del imperialismo, produjo paralelamente, un aumento de las actividades diplomáticas surgidas a partir de las disputas coloniales. El fracaso de estas actividades políticas, se comenzó a hacer más evidente para 1900, y este fracaso de la cooperación tenía a las potencias al borde de la guerra. El cambio más representativo post-70’, consistió en que las colonias que antes eran exigidas para expandir los mercados, ahora eran utilizadas para ponerlas al servicio del poder imperial. Basta con observar la utilización de Inglaterra de la comunidad de los sijs en la India, que posteriormente, en la primera guerra mundial participarían en número de más de 100.000 soldados, representando al 20% de los soldados ingleses. Esta teoría política señalada por este autor, consiste en que el imperialismo fue el producto en gran parte, de iniciativas y decisiones tomadas por gobernantes, políticos y funcionarios superiores de Europa, pues en el contexto del nuevo sistema de poder surgido con el imperialismo, los estadistas jugaron un rol fundamental en el impulso de adquirir posesiones ultramarinas. El rol que jugaron estos líderes políticos en la consolidación de estrategias geopolíticas para negar a los rivales extranjeros las áreas geográficas de mayor importancia.

Las más importantes características enunciadas por George Lichtheim, para el caso de las potencias que se disputaban la hegemonía europea son:

(a) Para Inglaterra, la política y por ende la economía del país, quedo dirigida, a lo menos desde 1850, época del auge de la revolución industrial en Europa, por los empresarios industriales, y por la tendencia política del liberalismo económico, que había sepultado ya las esperanzas proteccionistas y los agricultores, destino que ya se había encausado con la abolición de las leyes de los cereales en 1846. Sin embargo, a partir de la década de los 70’, esta hegemonía liberal fue alterada por la irrupción del poder industrial alemán, y la nueva hegemonía y unificación conseguida con la derrota de los ejércitos franceses, bajo sus pies. La coyuntura económica señalada anteriormente, del carácter general de la expansión económico, vino a ser reforzada en el sistema internacional por medio de la acción primordial de los Estados, como naciones imperiales más que republicanas, con la excepción de Francia.

El eje económico que no es primordial en la acción de los Estados, que es mas bien de carácter político, que cruza el contexto de todos estos países con sus particularidades es, como señala Hobsbawm,  la transformación de la estructura de las grandes empresas, producida entre 1880 y la primera guerra mundial.  Esta transformación implico la caída del liberalismo, señalada también por nuestros otros autores señalados, entre 1870-80, como característico del imperialismo. Este fenómeno se manifestó de diversa forma en las dos potencias hegemónicas más importantes del momento. En Inglaterra se produjo esta transformación a raíz de la entrada de este país en la carrera por el África de la década de los 80’, y también por el progresivo debilitamiento de la posición capitalista de Inglaterra en la esfera global, amenazado principalmente por Alemania y su industrialización creciente. De este modo, es que arrojado a la competencia por la repartición de África, afianzo aun más sus lazos coloniales con Egipto, África y sobre todo la India.

(b) En Alemania, a la mano invisible -el gobierno de los grandes empresarios capitalistas, se le impuso la organización y dirección de los ingenieros, ejecutivos y contadores, los nuevos administradores. Mientras que en Inglaterra esta transformación de la estructura laboral y la racionalización en términos de Max Weber, ocurría en el supuesto beneficio de aumentar la riqueza nacional, en Alemania ocurrió bajo el pretexto del autoengrandecimiento de la nación. Al individualismo del libre comercio, se le opuso la colectividad de la corporación, y la revalorización de los técnicos en una sociedad tecnologizada por la industrialización. Desde ahora en las empresas, el hombre de negocios servirá como un ejecutivo asalariado para una institución. Y estas instituciones, las Konzerns, están completamente ligadas a la dirección del propio gobierno nacional, como lo hemos señalado anteriormente. Todos los procesos económicos y laborales son comandados por la acción del Estado, como método para lograr un aumento del poderío del Estado. En este contexto cultural es que resurge el nacionalismo económico de Inglaterra, quizás como respuesta a su propio fracaso y a la irrupción de la industria alemana.

El elemento político más importante de la política alemana, desde el punto de vista del imperialismo, es que el Reich de Bismarck, se encontraba extendido y limitado a los antiguos territorios del Sacro Imperio Romano, esto en plano Europa central. Por lo cual sus ambiciones de grandeza, para un país que nunca vivió un periodo Imperial, fuertemente monárquico, y que tampoco produjo un periodo colonial de carácter imperial, fueron de expandirse hacia Austria-Hungría y Turquía. Esta posición anhelada por Alemania, ponían en jaque las aspiraciones hegemónicas en Europa, tanto por Inglaterra en el Occidente, como por la Rusia zarista, desde el Oriente. Esta política agresiva hacia su rival Inglaterra, le llevo a emprender la colonización en el África, y a iniciar su carrera de armamentos navales. Por otra parte, contra los Rusos, y en general los pueblos eslavos, lanzo una política pangermanista de carácter racista, esto quizás a raíz de una supuesta rivalidad nacionalista entre germanos y eslavos. Las ambiciones del zar no eran menores que las ambiciones del reich por tierras coloniales, pues paralelamente es sabido que Rusia deseaba adquirir Constantinopla, al igual que Alemania.

En síntesis, el objetivo primordial de la política exterior alemana, durante el gobierno de Guillermo, a partir de 1890, ya no fue África, sino que Europa central, y a más largo plazo, Turquía, que era una puerta de entrada estratégica hacia medio oriente.

 

 

  1. El eje ideológico del Imperialismo

 

Sin duda ya se han mencionado ciertos elementos ideológicos de vital importancia, por ejemplo, en el hecho de que en el plano ideológico, a lo menos durante la primera mitad del siglo XIX, el liberalismo económico y el libro comercio (defendido por teóricos como Adam Smith y David Ricardo, entre otros), predomino en los países hegemónicos como Holanda, y posteriormente Inglaterra, pero que, a partir de la industrialización global iniciada en 1850, en las últimas décadas de este siglo, con el desarrollo del imperialismo de hecho, surgió fuertemente, y se consolido hacia 1914, el nacionalismo económico tanto en Inglaterra como en Alemania, aunque el sentido otorgado por Inglaterra a su transformación estructural fue de maximizar sus riquezas y afianzar su dominio económico, es distinto al otorgado por los alemanes, que desearon posicionarse como imperio en Europa central, amenazando los intereses de Inglaterra. He aquí la importancia de la tradición mercantilista para Alemania, un país que nunca efectuó esta economía, pues los teóricos del capitalismo de la mano invisible, ya veían como una etapa superada, esto que los alemanes vieron como la posibilidad de autoengrandecerse y conquistar la hegemonía europea, que ya habían conseguido parcialmente con la derrota de Francia. La ideología contrapuesta, utilizada por Alemania fue el nacionalismo económico apoyado en una revolución industrial. Su ideología era subversiva a los ojos de los pensadores liberales pues, los señalado por los mas aventurados autores conservadores alemanes, era que el gobierno democrático en Alemania estaba condenado a desaparecer, pues la propia forma imperial de Alemania, impedía la realización de la forma democrática, pues la una desprecia a la otra. De la Escuela histórica Alemana, es que surgen dos personajes importantes de la corriente del nacionalismo económico: Friedrich List (1789-1846) y su sucesor y más influyente teórico, Gustav von Schmoller (1838-1917). El segundo señalaba que el modo de aumentar el poder de la nación, con el fin de engrandecerla, consistía en que el proceso económico fuese guiado por el Estado y que la vida económica en general, debía depender de la formulación de decisiones políticas, tradición que retomaran los nazis posteriormente, bajo la figura de su teórico político Carl Schmitt. Este autor, se apropio del mercantilismo, pues tanto Alemania como Italia, nunca habían participado de la esfera mercantil, a lo menos, hasta principios del siglo XIX. Por esto constituía una misión nacional, el buscar la grandeza imperial que otros ya habían codiciado, disputado y rozado con los dedos. El objetivo de esta política es ampliar el poder del Estado, mediante un proceso de industrialización, mediante una política económica exterior de carácter proteccionista, de los intereses de los grandes terratenientes alemanes, y mediante el rechazo del libre comercio.

Alemania refleja claramente la vinculación entre el antiguo mercantilismo y el nuevo imperialismo, que Inglaterra parece no ser tan visible, a raíz del librecambismo, en la ilusión de su bonanza capitalista que vivió de 1850 a 1875-80. Alemania tardíamente había conformado la estructura imperial, siendo que por ejemplo, Francia e Inglaterra, ya incorporaban procesos conducentes a las revoluciones burguesas, que en Alemania y Rusia se encontraban atrasadas. La etapa que experimento Alemania, fue una en que coincidió la grandeza de la hegemonía militar continental de un lado, con la grandeza de la hegemonía económica industrial de otro, momento propicio, a ojos de los altos funcionarios de los Estados Mayores, de acrecentar el poderío del Estado, también sobre su rival capitalista, Inglaterra.

Más allá de esta disputa entre el pensamiento liberal (que con la arremetida del nacionalismo, quedo reducida a simple y despreciable “utilitarismo”), y el pensamiento nacionalista económico, queda por ver un elemento señalado en El Imperialismo de George Lichtheim, sobre la constitución del pensamiento imperialista, que llevo a la creación de movimientos populares para la defensa del pueblo-nación, que ya mencionamos para el racismo ingles anti-indio, pero que tuvo sus manifestaciones en Alemania con el volkstum anti-eslavo, y en Rusia con el narodnost. Principalmente, el autor plantea que en un primer nivel ideológico, se encuentra el patriotismo de los campesinos, que manifiestan su amor y defensa por la tierra que los vio nacer y crecer, por su campo, parcela o aldea. En segundo lugar, se encuentra el nacionalismo propiamente tal, que se distingue ya del patriotismo por su naturaleza, como diría el anarquista Bakunin: el patriotismo depende de un hecho y circunstancia natural y geográfica, mientras que el nacionalismo depende de una abstracción impuesta desde arriba por una clase dominante, y su concepto refleja unos límites jurídicos e imaginarios, determinados por un gobierno determinado. El nacionalismo es propiamente una doctrina urbana predicada por los profesores en las escuelas y por los periodistas a las clases medias, en palabras de Lichtheim. Luego continua señalando que, en tercer lugar se encuentra el pensamiento imperialista, que es una ideología que desborda la nacionalista, en tanto constituye una fe esotérica mantenido por una minoría gobernante, que es difundida entre los intelectuales y los oficiales del ejército, que consiste en la idea de engrandecer a la nación para convertirla en potencia de potencias, y conquistar la hegemonía, en el desprecio del proyecto de grandeza emprendido por otras naciones.

Bajo esta concepción nacionalista se desarrollo en Inglaterra el imperialismo, bajo la bota de la dominación británica en la India; en Alemania bajo el propio impulso del estado y los teóricos conservadores, proteccionistas y alta oficialidad; en Francia bajo el impulso de la democracia burguesa, sobre bases republicanas, que implemento el servicio militar universal.

 

 

Conclusiones generales en torno al periodo del imperialismo.

 

De todo el análisis efectuado, podemos concluir en materia económica, durante todo el siglo XIX, y hasta 1914, se vivió una época de expansión del capitalismo, sin precedentes en la historia, sobre todo a raíz de que en 1850, se emprendiera la industrialización global en Europa. A partir de 1870-80 se experimento el imperialismo propiamente tal, cuyas consecuencias asociadas a la política nacionalista económica, se vieron reflejadas en una conformación de los monopolios nacionales, carteles y trusts, y su consolidación por medio de la eliminación y apropiación de la competencia, consolidación que llevo al inevitable choque de estructuras económicas internacionales. Desde un punto de vista político-militar, se aprecia una clara sustitución del modelo de expansión colonial de coexistencia, al modelo de expansión imperialista de carácter belicista, a partir de 1880, punto de inflexión para la política económica que se vuelca hacia el nacionalismo y la competencia descarnada entre potencias por la hegemonía territorial europea y colonial. En el plano ideológico, pudimos notar la clara inclinación hacia la ideología nacionalista que acompaña, hacia finales del siglo XIX, a todas las grandes potencias europeas, con la diferencia de que la manifestación en los países capitalistas liberales, fue la orientación a la consecución de mayores ganancias y riquezas, mientras que en Alemania fue la orientación al objetivo de engrandecer a la nación emergente. Podemos notar una relativa sincronía de los tres planos analizados, en tanto en los tres podemos apreciar las transformaciones ocurridas en los distintos planos, durante la década 1870-80. Podemos concluir una importante predominancia y protagonismo del Estado durante este periodo, lo que derriba ciertas teorías marxistas vulgares, como las llamo Hobsbawm, de que siempre tienen mayor preponderancia las estructuras económicas en los procesos sociales. La sola existencia del Imperio Alemán, y la observación de sus objetivos derriban la tesis de que las estructuras económicas predominaron durante este periodo, pues si tuvieron protagonismo, lo tuvieron al servicio del Estado, como bien lo refleja la decepción liberal ante la vuelta al mercantilismo y las formas del imperialismo en Inglaterra, desde 1890. La razón está dada en gran parte, a anarquistas como Bakunin, que señalaron correctamente el peligro del estatismo, como un regreso a las formas despóticas y monárquicas, que solo podía ser zanjado por una revolución social. Tras la derrota de Francia y la conformación del Imperio Alemán, que marco simbólicamente el fin de la hegemonía militar francesa en la Europa continental, el Imperio Alemán se convirtió en un peligro amenazante para la paz internacional. A su vez, la derrota de la clase obrera en la Comuna de Paris de 1871, significo la derrota de la libertad frente al despotismo, que encontraría una mayor fuerza y grandeza en las arcas del Imperio Alemán, tal como lo fue progresivamente desde 1880 y decididamente desde 1890 contra las demás potencias. Estos elementos fueron los que terminaron impulsando el surgimiento de la primera guerra mundial, tras el desequilibrio de poder a nivel internacional, provocado por el asesinato del archiduque del Imperio Austro-Hungaro, Francisco Fernando, a manos de un integrante de un grupo de liberación nacionalista eslavo, llamado Mano Negra. Este hecho por sí solo no hubiese bastado para el emprendimiento de la guerra mundial, pues si bien Rusia realizo una alianza preventiva con Francia, no fue hasta que se conformo el antagonismo entre Inglaterra y Alemania, el único país que en teoría podía rivalizar con el Imperio Alemán en términos de hegemonía económica y militar. A raíz de la arremetida japonesa contra Gran Bretaña y EE.UU, y de la alianza japonesa-alemana, es que Inglaterra entra en el conflicto, y desde ese momento la guerra adquiere una dimensión que podría ser catalogada de guerra mundial, que dio inicio a este nefasto periodo de la historia, de las guerras de alta intensidad.

 

 

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