El Libro del Placer (auto-amor) La Psicología del Éxtasis (Austin Osman Spare)

Escrito en 1913 por Austin Osman Spare (30 Diciembre 1886 – 15 Mayo 1956)
Traducción al castellano por Yemeth, http://www.decondicionamiento.org, marzo de 2007.
~ El Libro del Placer (auto-amor) ~
La Psicología del Éxtasis
Por Austin Osman Spare
Definiciones
Palabras como lo son Dios, religiones, fé, moral, mujer, etcétera (siendo formas de creencia) se utilizan como
expresión de distintos “métodos” para el control y la expresión del deseo: un concepto de unidad a través del
miedo en una u otra forma que ha de deletrear esclavitud; los límites imaginados, extendidos por la ciencia
que añade unos caros centímetros a nuestra altura y no más.
Kia: La libertad absoluta que siendo libre es lo bastante poderosa como para ser “realidad” y libre en
cualquier momento: por tanto no es potencial o manifiesta (excepto en la forma de su posibilidad instantánea)
a través de ideas de libertad ni “significados”, sino a través del Ego libre para recibirla, a través de ser libre
de ideas sobre ella y a través del no creer. Cuanto menos se dice de ello (Kia), menos oscuro resulta.
Recuerda que la evolución enseña mediante terribles castigos; que la concepción es la realidad definitiva pero
no la libertad definitiva respecto de la evolución.
Virtud: Arte Puro
Vicio: Miedo, creencia, fé, control, ciencia, y demás.
Auto-amor: Un estado mental, estado de ánimo o condición, que tiene como causa la emoción de la risa
convirtiéndose en el principio que permite al Ego aprecio o asociación universal al permitir la inclusión antes
de la concepción.
Agotamiento: Aquel estado de vacuidad traído al agotar un deseo por algún método de disipación cuando el
estado de ánimo se corresponde con la naturaleza del deseo, esto es, cuando la mente está preocupada por la
no satisfacción de tal deseo y busca alivio. Confiscando este estado de ánimo y viviendo, la vacuidad
resultante es susceptible a la sutil sugestión del Sigil.
Distintas Religiones y Doctrinas como Medio para el Placer, la Libertad y el Poder
¿Qué hay para creer, sino en Yo? Y Yo es la negación de la completitud como realidad. Ningún hombre ha
visto nunca al yo. Somos aquello que creemos y lo que ello implica, a través de un proceso de tiempo en la
concepción; la creación tiene su causa en esta esclavitud a la fórmula.
Las acciones son las expresiones de ideas vinculadas a las creencias; siendo inherentes son oscuras, su forma
de operar es indirecta, y engañan facilmente a la introspección. Los frutos de la acción tienen dos rostros,
Cielo e Infierno, su Unidad o Nada (Purgatorio o Indiferencia). En el Cielo hay deseo por la Mujer. Infierno
el deseo intenso. Purgatorio es expectativas retrasadas. Indiferencia no más que desilusión hasta la
recuperación. Así ciertamente son todos lo mismo. El sabio buscador del placer, habiendose dado cuenta de
que son “distintos grados de deseo” y nunca deseables, rinde ambas Virtud y Vicio y se convierte en Kiaista.
Cabalgando el Tiburón de su deseo cruza el océano del principio dual y se ocupa del auto-amor.
Las religiones son la proyección de la incapacidad, las imaginaciones del miedo, el barniz de la superstición,
que la paradoja es verdad [0], mientras que a menudo es la ornamentación de la imbecilidad. Como virtud en
la Idea de maximizar el placer de forma barata, perdona tus pecados y excúsalos; no es sino la expresión
ceremonial del manejo de las marionetas al miedo gobernante. ¡Sí! ¡Lo que has y te ha sido dispuesto en tu
religiosidad, es tu propio potro de tortura, por imaginario que sea! ¡Las perspectivas no son agradables, te has
enseñado a tí mismo! Se ha convertido en innato, y tu cuerpo es sensible.
0: Que Dios siempre está en el Cielo o que el Altísimo inconcebible emana su concepción o
negación-comete suicidio, etcétera.
Algunos elogian la idea de Fé. Creer que son Dioses (o cualquier otra cosa) los convertiría en tales; probando
a través de todo lo que hacen, que están llenos de su no-creencia. Es mejor admitir la incapacidad o la
insignificancia, que reforzarla a través de la fé; dado que lo superficial “protege” pero no cambia lo vital. Por
tanto, rechaza la fé, acepta la insignificancia. Su fórmula es engaño y son engañados, la negación de su
propósito. La fé es negación, o la metáfora Idiotez, así pues siempre falla. Para hacer más segura su
esclavitud, los Gobiernos fuerzan con la religión las gargantas de sus esclavos, y siempre tienen éxito;
aquellos que escapan son pocos, por lo que su honor es mayor. Cuando la fé perece, el “Yo” habrá de
heredarse por sí solo. Otros, menos imprudentes, oscurecen el recuerdo de que Dios es una concepción suya,
y tan sujeta como ellos a la ley. Entonces, esta ambición de la fé, ¿es tan deseable? Yo aún no he visto un
hombre que no sea ya Dios.
Otros, de nuevo, y aquellos que tienen mucho conocimiento, no pueden decirte exáctamente lo que es la
“creencia”, o cómo creer en aquello que desafía las leyes naturales y las creencias existentes. Es seguro que
no se trata de decir “Yo creo”; aquel arte lleva largo tiempo perdido. Se encuentran aún más sujetos al
desconcierto y la distracción, abren directamente sus bocas llenas de argumentos; sin poder e infelices a no
ser que se encuentren extendiendo su propia confusión, para obtener capacidad de convencer deben adoptar
dogma y peculiaridad que excluyen posibilidad… A través de la iluminación de su conocimiento se deterioran
en sus logros. ¿No les hemos visto desmoronarse parejos a sus exposiciones? Ciertamente, el hombre no
puede creer a través de la fé o la ganancia, tampoco puede explicar su conocimiento a no ser que haya nacido
de una nueva ley. Siéndolo todo, ¿por qué la necesidad de imaginar que no lo somos?
Sed místicos.
Otros creen en la oración… ¿no han aprendido aún todos, que pedir es ser negado? Sea la raíz de vuestro
Evangelio. ¡Oh, vosotros que vivís las vidas de otros! A no ser que el deseo sea subconsciente, no es
satisfecho, no, no en esta vida. Así pues, ciertamente el sueño es mejor que la oración. Quietud es el deseo
oculto, una forma de “no pedir”; a través de ello la mujer obtiene mucho del hombre. Utiliza el rezo (si has de
rezar) como un método de agotamiento, y a través de ello obtendrás tu deseo.
Algunos hacen mucho para mostrar las similitudes entre las distintas religiones; ciertamente mediante ello
pruebo la posibilidad de una ilusión fundamental, pero de la que nunca se dan cuenta- ¡de este Decreto son la
farsa, cuántos remordimientos tienen! Sufren más conflicto que los no iluminados. Con aquello con lo que
pueden identificar su propio engaño del miedo, lo llaman verdad. Nunca ven esta similitud y quintaesencia de
las religiones, su propia pobreza de imaginación y alivio de la religión. Es mejor mostrar la diferencia
esencial de las religiones. Es también bueno conocer esa variedad de métodos; ¿no es su objetivo engañar y
gobernar? Seguro pues, para el logro de lo trascendental, Dios y la religión no han de tener lugar.
Algunos alaban la presunta verdad, pero la dotan de muchos recipientes; olvidando su dependencia prueban
su relación y paradoja, la canción de la experiencia y la ilusión. La paradoja no es la “verdad”, mas la verdad
es que cualquier cosa puede ser verdad durante un tiempo. De lo que suplanta la paradoja y lo que en ella es
implícito (“no necesario”), yo haré la base de mi enseñanza. Determinemos que lo deliberativo, “la verdad”,
no puede ser dividido. El auto-amor sólo no puede ser negado y es Auto-amor cuando es paradójico, bajo
cualquier condición, por tanto ello por sí sólo es verdad, completo sin accesorios.
¡Otros alaban la Magia ceremonial, y se supone que han de sufrir mucho Éxtasis! ¡Nuestros psiquiátricos
están abarrotados, el escenario está invadido! ¿Es simbolizando que nos convertimos en lo simbolizado? Si
tuviera que coronarme Rey, ¿debería ser Rey? Más bien sería un objeto de repugnancia o lástima. Estos
Magos, cuya insinceridad es su seguridad, no son sino los dandis sin empleo de los Burdeles. La Magia no es
sino la capacidad natural propia para atraer sin pedir; la ceremonia lo que no es afectado, cuya doctrina es la
negación de la suya. Les conozco bien a ellos y a su credo del aprendizaje que les enseña el miedo a su
propia luz. Vampiros, son como la propia hélice en movimiento de atracción. Sus prácticas prueban su
incapacidad, no tienen magia para intensificar lo normal, el gozo de un niño o persona sana, ninguna para
evocar de ellos su placer o sabiduría. Sus métodos dependientes de una ciénaga de la imaginación y un caos
de condiciones, su conocimiento obtenido con menos decencia que la hiena su comida, digo que son menos
libres y no obtienen la satisfacción del más mezquino de los animales. Condenados a sí mismos en su
repugnante obesidad, su vacío de poder, sin siquiera la magia del encanto o belleza personal, son ofensivos
en su mal gusto y en cómo se dedican a anunciarse. La libertad de la energía no se obtiene a través de su
esclavitud, no se obtiene gran poder mediante la desintegración. ¿No se debe a que nuestra energía (o materia
mental) está ya atada y dividida, que no somos capaces, no digamos ya mágicos?
Algunos creen que cualquier y toda cosa es simbólica, y que puede transcribirse, y explicar lo oculto, pero de
qué, ellos no lo saben. (¿Grandes verdades espirituales?). Así el argumento una metáfora, confundiendo
cuidadosamente lo obvio que desarrolla la virtud oculta. Este corpulencia innecesaria, aunque impresionante,
¿no es repugnante? (El Elefante es enorme en exceso, pero extremadamente poderoso, los puercos aunque
odiosos no engendran el desdén de nuestro buen gusto). Si un hombre no es un héroe para su sirviente,
mucho menos puede permanecer como un místico a los ojos del curioso; la similitud educa al mimetismo.
Decora tu significado, aún discutible (en cuanto a hecho), después de que hayas mostrado tu honestidad. La
verdad, aun si es simple, nunca necesita el argumento de la confusión en la oscuridad; su propio simbolismo
puro abraza todas las posibilidades como diseño místico. Declárate a favor del sentido común e incluirás la
verdad que no puede mentir; ningún argumento ha prevalecido aún. La proporción perfecta sugiere noalteración,
y lo que no es útil se pudre.
Rechazan todo el simbolismo moderno [1] y alcanzan un límite absurdo muy pronto. Sin contar con el
cambio [2] y (a veces) la naturaleza arbitraria del simbolismo o la posibilidad de que se haya conservado un
disparate, mediante su adopción de lo tradicional sin una Ciencia, como si sólo en el momento presente
tuvieran la lectura, su simbolismo es caótico y sin sentido. Sin conocer la traducción temprana, tienen éxito al
proyectar su propio ser exiguo a través de esta confusión, explicando los viejos símbolos. Los niños son más
sabios. Esta aglomeración de antigüedad podrida, coleccionada con la enfermedad de la avaricia, ¿es seguro
la oportunidad para la caridad? Olvidando ideas inútiles, aprende la mejor tradición viendo que tú posees sus
funciones y lo moderno sin sesgar. Algunos alaban la creencia en un código de doctrina moral, que natural y
contínuamente trasgreden, y nunca obtienen su propósito. Dada la naturaleza adecuada, tienen un justo éxito
al gobernarse y son los más sanos, cuerdos y satisfechos de sí mismos. Podría llamársele la negación de mi
doctrina, obtienen una satisfacción tolerable, mientras que la mía es completa. Dejémosle que se entretenga
aquí, aquel que no es fuerte para el gran trabajo. En la libertad estaría perdido. ¡Así que emplumad vuestras
alas sin miedo, vosotros que sois humildes!
1: Todo medio de locomoción, maquinaria, gobiernos, instituciones y todo lo esencialmente
moderno, es un simbolismo vital de los trabajos de nuestra mente, etcétera.
2: El símbolo de la justicia que conocían en Roma no es símbolo de lo Divino, ni de nuestra
justicia, al menos no necesariamente o habitualmente. La vitalidad no es exáctamente como el
agua, ni tampoco somos árboles; más como nosotros, que podríamos fortuitamente incluir
árboles en algún lugar desaprendido; mucho más obvio en nuestros trabajos en el presente.
Otros dicen que sólo el conocimiento es eterno, se trata de la ilusión eterna del aprendizaje: el Decreto de
aprender lo que ya sabemos. Directamente nos preguntamos “cómo” inducimos la estupidez; ¿sin esta
concepción, qué hay que no pudiéramos conocer y lograr? Otros pretenden la concentración; esta no te
liberará, la mente concibiendo la ley es esclavitud. Llegados hasta aquí, lo que querrás es des-concentración.
Disociación de todas las ideas excepto de una no es liberación sino satisfacción imaginativa, o la furia de la
creación. Otros de nuevo, que todas las cosas son emanaciones del Espíritu Divino, como rayos del Sol, ¿de
aquí la necesidad de emancipación?. Ciertamente, las cosas son necesidad a través de su concepción y
creencia. Que se nos deje entonces destruir o cambiar la concepción, y vaciar la creencia.
Estas y muchas otras doctrinas, yo las declaro perpetuadoras del pecado y la ilusión. Cada una de ellas
depende de una implicación embarrada, que oscurece, y aun así evolucionada desde la dualidad de la
consciencia para su gozo. Aterrorizados vomitarían sangre caliente si vieran los frutos de sus acciones y
placeres. Así, creyendo en doctrinas ampliamente distintas, son del principio dual, parásitos necesarios unos
de los otros. Como drogas y el bisturí del cirujano, sólo anulan o en el mejor de los casos eliminan un efecto.
No cambian ni quitan la causa fundamental (la ley). “Oh, Dios, tu eres el entorno estancado”. Todo es
charlatanería: estas religiones cuya misma existencia depende de su fracaso, están tan llenas de miseria y
confusión, sólo poseen argumentos multiplicados, tan llenas de argumentos como son malvadas, tan atestadas
con cosas no-esenciales, estando tan baldías de cualquier placer libre en esta vida o en otra, no puedo
defender sus doctrinas. ¡Su criterio para el gozo-muerte! Mejor sería que un hombre renunciara a todas ellas,
y abrazase su propio propósito invencible. No puede ir más allá, y esta es su única liberación. A través de ella
podrá situar su placer donde quiera, y encontrar satisfacción.
El Consumidor de la Religión
Kia, en su Manifestación Trascendental y Concebible
No posee nombre mediante el que ser designado. Lo llamo Kia y no me atrevo a reclamarlo como yo mismo.
El Kia que puede ser expresado por ideas concebibles, no es el Kia eterno que quema toda creencia, sino que
es el arquetipo de “yo”, la esclavitud de la mortalidad. Esforzándome por describir “ello”, escribo lo que
podría ser pero no es habitualmente llamado el “libro de las mentiras”[3]. Lo heterodoxo de lo originable, una
“vista” ligera que de algún modo comunica a través de lo fortuito que la verdad está en alguna parte. El Kia
que puede ser expresado vagamente en palabras es el “Tampoco-Tampoco”, el “Yo” sin modificar en la
sensación de la omnipresencia, la iluminación transcrita simbólicamente en el alfabeto sagrado, del que
escribiré en breve. Su emanación es su propia intensidad, pero no necesidad, ha existido y existirá siempre, la
cuantía virgen; por su exhuberancia hemos obtenido existencia. ¿Quién se atrevería a decir dónde, por qué y
cómo es relacionado? Por la labor del tiempo el que duda habita su límite. No relacionado con, pero
permitiendo todas las cosas, evita la concepción, y es aun así la quintaesencia de la concepción permeando
placer sobre el significado. Anterior al Cielo y la Tierra, en su aspecto que trasciende estos pero no la
inteligencia, puede ser considerado como el principio sexual primordial, la idea del placer en el auto-amor.
Sólo aquel que ha logrado la postura de muerte puede detener esta nueva sexualidad, y su todopoderoso amor
satisfecho. Aquel que es siempre servil a la creencia, atascado por el deseo, se identifica con ello y no puede
más que ver insatisfechas[4] sus ramificaciones infinitas. El progenitor de sí mismo y de todas las cosas, pero
que a lo que se parece es a nada, esta sexualidad en su temprana simplicidad, abarca lo eterno. El tiempo no
lo ha cambiado, así pues lo llamo nuevo. Este principio sexual ancestral y la idea del yo son uno y lo mismo,
esta igualdad su extorsión e infinitas posibilidades, la dualidad temprana, el misterio de misterios, la Esfinge
a las puertas de toda espiritualidad. Todas las ideas concebibles comienzan y terminan como luz en su
emoción, el éxtasis que induce la creación de la idea. La idea es unidad por la fórmula del yo, su necesaria
realidad como continuidad, la cuestión de todas las cosas, todo este universo visible e invisible ha provenido
de ello. Como la unidad concibió la dualidad, procreó la trinidad, procreó tetragrammaton. Dualidad siendo
unidad, es tiempo, el complejo de la concepción, el reflujo eterno hacia la realidad primitiva en la libertad
-siendo trinidad de dualidades, son los seis sentidos, las cinco facetas del sexo-, proyectándose como entorno
para su auto-asimilación en denegación, como una sexualidad completa. Siendo tetragrammaton de
dualidades tiene doce caras por acuerdo, el complejo humano, y podría llamarse los doce mandamientos del
creyente. Imagina el eterno decimal, es multiplicidad abrazando eternidad, desde donde surgen las múltiples
formas, que constituyen la existencia. Vitalizada por el aliento del auto-amor, la vida es consciente del uno.
El Yo siendo la fuerza opuesta, es alternativamente conflicto, armonía, vida y muerte. Estos cuatro principios
son uno y el mismo -la concepción considerada como el “yo” completo o consciencia-, por tanto podrían ser
mezclados en unidad y Simbolizados. Una forma hecha dos, que muestra tres caras y tiene cuatro
direcciones.
3: Sobre este “Yo”; toda concepción es el principio dual, la ley que es su concepción.
4: El principio sexual sin modificar refractado a través del principio dual emana la infinita
variedad de emociones o sexualidades, que podrían ser consideradas sus ramificaciones.
La Ley Trascendental, la Ley y Testamento de lo “Nuevo”
La ley de Kia es su propio árbitro; más allá de lo inevitable, ¿quién puede comprender al Kia sin nombre?
Obvio pero ininteligible, sin forma, su diseño de la mayor excelencia. Su deseo es su superabundancia,
¿quién puede afirmar su misterioso propósito? A través de nuestro conocimiento se vuelve más oscuro, más
remoto, y nuestra fé se torna opacidad. Sin atributo, no conozco su nombre. ¡Cuán libre es, que no necesita
soberanía! (los Reinos son sus propios saqueadores). Sin linaje, ¿quién se atreve a reivindicar relación? Sin
virtud, ¡cuán satisfactorio el auto-amor en su moral! Cuán poderoso es, en su afirmación de “No necesita ser-
No importa”! Auto-amor en perspectiva completa, sirve a su propio propósito invencible de éxtasis. El
éxtasis supremo simulando oposición es su equilibrio. No sufre daño, tampoco trabaja. ¿Acaso no es autoatrayente
e independiente? De seguro no podemos llamarlo equilibrio. Si tan sólo pudiéramos imitar su ley,
sin darse órdenes toda creación se uniría y serviría a nuestro propósito en placer y armonía. Kia
trascendiendo la concepción, es constante e inagotable, no hay necesidad de iluminación para verlo. ¡Si
abrimos nuestras bocas para hablar de ello, no hablamos de ello sino de nuestra dualidad, por poderosa que
sea en su temprana simplicidad! Kia sin concebir, produce su encuentro como la completitud de la creación.
Sin afirmación de sí mismo la energía más poderosa, sin pequeñez podría parecer lo más pequeño entre las
cosas. Su posesión nuestra sin preguntar, siendo su ser libre, lo único que es gratuito. Sin distinción, no tiene
favoritos, pero se nutre a sí mismo. En el miedo toda creación le rinde homenaje; pero ensalza su moral, con
lo que todo perece sin belleza. Nos dotamos del poder que concebimos de ello, y actúa como maestro[5],
nunca la causa de la emancipación. Así siempre desde el “yo” creo el Kia, sin parecido, pero tal que podría
ser considerado como la verdad. Desde esta consulta se fabrica la esclavitud, y no seremos libres a través de
la inteligencia. La ley de Kia es su propósito siempre original, indeterminado, sin variación las emanaciones;
a través de nuestra concepción se materializan y son aquellas de la dualidad, el hombre toma esta ley de esta
refracción, sus ideas-realidad. ¿Con qué equilibra su éxtasis? Medida por medida a través del dolor intenso,
la tristeza y las miserias. ¿Con qué equilibra su rebelión? ¡De la necesidad esclavitud! La dualidad es la ley,
comprensión a través del sufrimiento, se relaciona y opone a través de unidades de tiempo. Es difícil obtener
el éxtasis durante cualquier lapso de tiempo, y se trabaja duro para ello. Varios grados de miseria
alternándose con ráfagas de placer y emociones menos ansiosas, parecerían la condición de la consciencia y
de la existencia. La dualidad en una u otra forma es consciencia como existencia. Es la ilusión del tiempo,
tamaño, entidad, etcétera- el límite del mundo. El principio dual es la quintaesencia de toda experiencia,
ninguna ramificación ha ensanchado su temprana simplicidad, sino que es sólo su repetición, modificación o
complejidad, nunca su evolución completa. No puede ir más allá de la experiencia de yo, así que regresa y se
une una y otra vez, siempre un anti-climax. Siempre regresando a su simplicidad original a través de una
complicación infinita, esto es su evolución. Ningún hombre habrá de enteder “Por qué” a través de sus obras.
Conócelo como la ilusión que abarca el aprendizaje de toda existencia. El más anciano que con el tiempo no
crece más sabio, podría ser considerado como la madre de todas las cosas. Así pues, has de creer que toda
experiencia es ilusión, y la ley dualidad. A medida que el espacio impregna un objeto tanto dentro como
fuera, de modo parecido dentro de y más allá de este cosmos siempre cambiante, se encuentra este principio
sin contrapartida dual.
5: A través de las encarnaciones, nuestro consiguiente “yo” es derivado a partir de los
atributos que dotamos a nuestro Dios, el Ego abstracto o principio que concibe. Toda
concepción y sus conceptos es una negación del Kia, por tanto somos su oposición, nuestro
propio mal. Nuestros propios vástagos, somos el conflicto de lo que afirmamos y negamos del
Kia. Pareceria como si no pudieramos ser demasiado cuidadosos en nuestra elección, pues
determina el cuerpo que habitamos.
Soliloquio en la Cabeza-de-Dios
¿Quién Pensó Así alguna vez?
Algo está causando Dolor y algo energiza la Agonía: ¿no podría ser la causa la Idea latente de Éxtasis
Supremo? Y esta expectación eterna, este amasar de adornos en decadencia, este pensamiento permanente;
¿coincide con la vanidad que precede a la muerte? Oh, pensamiento vil del más patológico rencor, ¿cómo
puedo devoraros y salvar mi Alma? ¿Alguna vez respondió- “Rinde homenaje donde es debido: ¡el Médico
es el Señor de la existencia!”? Esta superstición de la medicina, ¿no es la esencia de la cobardía, el agente de
la Muerte?
¿Extraño que nadie recuerde estar muerto? ¿Has visto el Sol alguna vez?. Si lo has hecho entonces no has
visto nada muerto, ¡a pesar que tu creencia sea distinta! ¿Quién está más muerto, “tú” o este cadáver? ¿Quién
de vosotros tiene el mayor grado de consciencia? Juzgando sólo por la expresión, ¿quién de vosotros parece
estar disfrutando más la Vida? ¿No será esta “creencia” en la muerte la “voluntad” que intenta la “muerte”
para vuestra satisfacción, pero que no puede más que daros sueño, decadencia, cambio-infierno? Este
sonambulismo constante es “lo insatisfactorio”.
¿No crees en Fantasmas y Dios, porque no los has visto? ¡Qué! ¿No has visto nunca los fantasmas burlones
de tus creencias? ¿La Confusa Escena que Ríe de vuestra humildad o Mammon, vuestras grotescas Ideas de
“Yo”? ¡Sí, tus propias facultades y tus Mentiras de mayor coraje son Dioses! ¡Y quién es el aniquilador de
tus Dioses, sino un Dios!
¿No hay prueba de que existieras antes? ¡Vaya una excusa! ¿Nadie ha regresado para contarnos? ¡Vara
mordaz abogado! ¿No eres más que lo que fuiste- de algún modo cambiado? ¿Eres el caso Prima Facie de
que estás reencarnado quizá en cualquier caso? ¡Los “quizá” son posibles! ¿Puedes hacer las cosas de forma
distintas a cómo las haces? ¡Nunca me cansaré de afirmarte que constantemente haces las cosas de manera
distinta!
¿Qué es la “fealdad” que ofende? ¿Es el conocimiento vago de que tendrás que cambiar tus ideas, que estás
germinando lo que contienes? Siempre estás recordando lo que olvidaste; ¿hoy podría ser el Día del Juicio
Final, de creer por la fuerza aquello que no creíste? Ahora, si hoy es ayer en todo excepto en la apariencia,
entonces mañana es también hoy, ¡el día de la decadencia! ¡Diariamente es destruído este universo, es por
eso por lo que eres consciente! ¿No hay Vida y Muerte? Tales ideas deberían ser menos que cómicas.
¿No hay Dualidad?
Eres consciente de la alegre Mariposa que observas y que eres consciente de que sea “Tú”: la Mariposa es
consciente de ser “sí misma”, y como tal, es una consciencia tan buena e igual a la tuya, de tí siendo “tú”. Por
tanto esta consciencia de “tú” que ambos sentís, ¿es el mismo “tú”? Así, tú eres uno y lo mismo; ¡el misterio
de misterios y la cosa más simple de entender en el mundo! ¿Cómo podrías ser consciente de lo que no eres?
Pero, ¿podrías creer de otra forma? Así, si hieres a la Mariposa te hieres a tí misma, pero tu creencia de que
no te hieres a tí misma te protege del daño, ¡durante un tiempo! ¡La creencia se cansa, y tú eres herida
miserablemente! Haz tu voluntad; la creencia es siempre su propia inconsistencia. El deseo lo contiene todo,
¡por tanto has de creer en todo, si es que en algo crees! Creer parece excluir al sentido común.
No hay duda sobre ello; esta consciencia de “Tú” y “Yo” es el torturador inoportuno pero siempre preparado;
aun así, ¡”no tiene por qué ser así” en ningún sentido! ¿No es una cuestión de Miedo? ¿Tienes miedo de
entrar en una guarida de los Tigres? (¡Y te aseguro que es una cuestión de rectitud -(innata o aprendida)-,
cada vez que entras voluntariamente o eres arrojado dentro, y si sales vivo o no!). Aun así diariamente entras
sin miedo en guaridas habitadas por criaturas más terribles que Tigres y sales sin sufrir ningún daño, ¿por
qué?
La Alegoría.
Grandes científicos están encontrando las propiedades para llevar la muerte de los microbios que descubren
que respiramos, y que según sus cánones deberíamos destruir; ¿deberíamos estar ya muertos? ¡Ten fé! ¡Los
cánones de la ciencia son bastante correctos, no decepcionan a la duda! ¡Nuestra mayor familiaridad -“este
impulso hacia el conocimiento”- nos traerá ciertamente la enfermedad y muerte que dan! ¡Y también nos dan
en compensación sus poderes de destrucción! ¿Para la destrucción de quién? ¡Las cosas serán justas! ¿Es este
el valor de la voluntad? Esta “voluntad de poder”, ¡cuán preservadora de la vida! ¡Cómo lleva más lejos la
selección discriminadora! ¡Cuán satisfactoria! ¡Los exploradores más nobles! ¡Oh científicos, continuad
descubriendo el Pozo sin Fondo! Cuando estáis empapados de ciencia, ¿el rayo impactará sobre el asesinato?
¿Nacerá una nueva esperanza? ¿Nuevas criaturas para el circo? (La concepción de) la Cabeza-de-Dios ha de
evolucionar siempre su inercia para la transmutación en su propio opuesto; ¡porque lo contiene!
¿El maestro ha de ser el doloroso aprendiz de su estupidez?
La idea de Dios siempre significa el olvido de la supremacía y la santidad. Así que debe ser suplantada por el
miedo, ¿cierto?
No hay Ateos, nadie está libre de la autobiografía, ¿no hay devoto de los placeres terrenales carente de
miedo?
¡La concepción es la ausencia de su irrefutable realidad interior! Cuando la concepción es conmemorativa en
el olvido, ¿podría ser la oportunidad de su realidad para tí? Cuando la oración -(estás siempre rezando) se ha
transmutado en Blasfemia- eres lo bastante atractivo para ser escuchado- ¡tu deseo es concedido! ¡Vaya
voltereta de la humildad!
Ya sea Dios proyectado como maestro del terror o como el morador interior a través del amor, Dioses somos
todo el tiempo, por esto es por lo que la divinidad siempre es potencial. Su generación constante, la demora
eterna; es vida. Esta envidia del Maestro o Creador; ¡la esperanza definitiva a seguir es en su forma también
existencia y la confiscación de la “Vida”!
No hay hecho científico, siempre implica a su opuesto como hecho igual, esto es el “hecho”. ¿Entonces, por
qué molestarse en probar cualquier cosa como un hecho? Esta esperanza vana de probar finalidad es la
muerte en sí misma, ¿así que por qué imponer disparatadamente el “Deseo”? Habeis probado (¡a través de las
matemáticas!) que el Sol está a muchos millones de kilómetros de distancia de vosotros; ¡ahora mejorareis su
eficiencia! ¡La Naturaleza, ese impulso a la antítesis de vuestras verdades, probará pronto (¡a través de las
matemáticas y cuando queráis!) que el Sol no existe en absoluto! ¡O si lo deseais, probará concluyentemente
que el Sol está muchos millones de millones de kilómetros más lejano o más cercano de lo que pensasteis
alguna vez! ¡Oh extraordinario pensador! Estos hechos y muchos otros ya son conocidos por la mariposa, los
mosquitos, los insectos, ¿y quizá vosotros mismos? ¿Qué sentidos son los más ciertos, los vuestros o los de
las moscas? ¿Acabaréis por adoptar su visión -sus pensamientos y sabiduría-, que una vez poseisteis? Tales
sois ahora, pero no los habeis despertado, ¡lo seréis de nuevo en tal poder! ¡Maravilloso progreso! ¡Los
logros más meritorios! ¡Con menos piedad! El progreso debería ser examinado de cerca, así como lo que
habeis ganado por la conveniencia de la ciencia.
Un pensamiento para la perspectiva; ¡eres siempre lo que más deseas, el futuro! ¡Tu deseo es vivir de acuerdo
con tu deseo, y esto es siempre lo que estás llevando a cabo! ¡El más noble sentimiento! ¡Ya eres “eso”, “lo
satisfecho”, “lo sin deseo”, “la cosa real”! Estás borracho de ello.
¡No hay más ilusión que la consciencia! ¡Esta consciencia es siempre el sonriente monumento
conmemorando “Si realmente disfrutaste la Vida”!
¡El Dios de la “Voluntad” es el mandato a obedecer, su Justicia todos la temen -es una espada-, tu desierto
para la obediencia! ¡”Voluntad” es el mandato a creer, tu voluntad es lo que has creído activamente,
queriendo la creencia para tí! ¡Piensas cuando “ello” desea! “Voluntad” es complicación, el medio de un
medio. Llames a esta voluntad libre o no, más allá de la creencia y la voluntad está el Auto-amor. No
conozco un nombre mejor. Es libre para creer lo que desea. Eres libre para no creer en nada relacionado con
la creencia. ¡La “Verdad” no es difícil de entender! ¡La verdad no tiene voluntad, la voluntad no tiene verdad!
¡La verdad es “voluntad” nunca creída, no tiene verdad! ¡”Podría ser” es la certeza inmediata! ¿Esta
inolvidable Esfinge nos enseña el valor de la “voluntad de cualquier cosa”? Entonces no hay riesgo más serio
que el Conocimiento Absoluto; si un poco es peligroso, ¿qué pasa con la Omnisciencia? ¡El poder
Todopoderoso no tiene accesorios!
La ciencia es la maldición de la duda de lo posible, ¡sí, de aquello que existe!. No puedes concebir una
imposibilidad, nada es imposible, ¡tú eres lo imposible! La duda es retraso en el tiempo, ¡pero cómo castiga!
¡Nada es más cierto que ninguna otra cosa! Lo que tú no eres, ¿respondiste a esto alguna vez con sinceridad?
Eres tu propio tirano, así que olvidas constantemente lo que recuerdas; resistes a los objetos sensibles y
muestras resistencia a las facultades creyendo o no. Estas facultades son tan numerosas como los átomos que
aún no has visto, y son tan interminables como el número uno; cobran vida según tu voluntad. Adoptas unas
pocas en cada momento -hablas conocimiento a través de ellas-,¿entendiste tu gramática, que aquellas que no
posees hablan más fuerte que tus palabras! No creería en la sabiduría del Altísimo.
La creencia es siempre su propio tentador para creer de forma distinta; ¿no puedes creer en la libertad pero
podrías ser liberado de la creencia? Tampoco puedes creer la “Verdad”, pero no necesitas comprometerte. El
camino de la Vida no es a través de “medios” -estas doctrinas-, mis doctrinas aunque permitan al
autodenominado devoto emular mi comprensión; ¡que me ruborice! ¡El hombre de dolor hombre es el
Profesor! He enseñado, ¿me enseñaría a mí o a tí de nuevo? ¡Ni por un regalo del Cielo! La Maestría es igual
que el aprendizaje; ¡equivale al desaprendizaje constante! Todopoderoso es aquel que no ha aprendido, y
poderoso es el bebé; ¡pues tan sólo tiene el poder de asimilar!
El más impropio y erróneo de los locos pregunta ahora; “¿cómo podemos escapar de las inevitables
evoluciones de la concepción, si todo es siempre concebir?”. Mi respuesta habrá de permitir todos los
medios, todos los hombres y condiciones. Escucha, Oh Dios que eres, pero que será Dios. Cuando la mente
se encuentra en absoluta perplejidad, la capacidad de intentar lo imposible se deja conocer; a través de aquel
estado de “Tampoco-Tampoco”, el más sencillo posible, ¡el Ego se convierte en el Observador Silencioso y
lo conoce todo! ¡El “Por qué” y “Cómo” del deseo se encuentran contenidos dentro del estado místico de
“Tampoco-Tampoco”, y el sentido común prueba que es el estado de lactancia, el más nutritivo! Payaso
como soy, aun así todas mis ideas han surgido de él (y amigo mío, todas las tuyas), pero siempre he sido un
vago, un viejo pecador que preferiría ver a otros todopoderosos antes que a sí mismo.
La Postura de Muerte
Las ideas en conflicto del Yo no pueden ser asesinadas, mediante la resistencia son una realidad; ninguna
Muerte o astucia las han superado, sino que son su refuerzo de energía. Los muertos nacen de nuevo, y otra
vez descansan en el útero de la consciencia. Permitir la madurez es predicar decadencia mientras que a través
de la no-resistencia se halla la regresión a la simplicidad temprana y el paso a lo original y la unidad sin idea.
Desde esa idea germina la fórmula de la no-resistencia, “no importa, complácete a tí misma”.
La concepción de “Yo no soy” debe por necesidad seguir a la concepción de “Yo soy”, debido a su
gramática, como es seguro que en este mundo de dolor la noche sigue al día. El reconocimiento del dolor
como tal, implica la idea de placer, y así con todas las ideas. A través de esta dualidad, dejémosle recordar
reírse en todo momento, reconocer todas las cosas, resistir nada; entonces no hay conflicto, incompatibilidad,
ni compulsión.
Transgrediendo la Concepción a través de un Simbolismo Lúcido.
Hombre implica Mujer, los trasciendo a través del Hermafrodita, y esto a su vez implica un Eunuco[6]; todas
estas condiciones las trasciendo por un principio de “Tampoco”, y aunque un “tampoco” es un concepto
vago, el hecho de concebirlo prueba que es palpable, y de nuevo implica un “Tampoco”[7] distinto.
Pero el principio “Tampoco-Tampoco” de aquellos dos, es el estado en que la mente ha pasado más allá de la
concepción; no puede ser equilibrada, ya que sólo se implica a sí misma. El principio de “Yo” ha alcanzado
el estado “no importa, no necesita ser”, y no tiene relación con la forma. A pesar de y más allá de sí no hay
otro, por tanto por sí solo es completo y eterno. Indestructible, tiene el poder de destruir; por tanto tan solo él
es verdadera libertad y existencia. A su través llega la inmunidad a todo dolor, por tanto el espíritu es éxtasis.
Renunciando a todo por los medios mostrados, cobíjate allí. ¿De seguro es la morada de Kia? Esto una vez
haya sido alcanzado (incluso Simbólicamente), es nuestra liberación incondicional de la dualidad y el tiempo;
créelo, que esto es cierto. La creencia libre de todas las ideas excepto del placer; el Karma a través de la ley
(disgusto) se agota a sí mismo velozmente. En ese momento más allá del tiempo, una nueva ley puede
encarnarse sin el pago del dolor; todo deseo concedido, habiéndose él[8] convertido en aquel que concede a
través de su ley. Esta nueva ley será el secreto del místico desequilibrado, “No importa, no necesita ser”, no
hay nada que haga nada necesario, “complácete a tí mismo” es su credo.[9]
En ese día puede haber deliberación. Sin ancla, lo que deseas creer puede ser verdad. “Él”[10] está
complacido por esta imitación, la verdad me es revelada por todos los sistemas de gobierno, pero en sí
permanece sin ser gobernada; Kia, el éxtasis supremo. Esta es la gloriosa Ciencia de complacerse a uno
mismo mediante un nuevo acuerdo, el arte del Auto-amor mediante el reconocimiento, la Psicología del
éxtasis a través de la no-resistencia.
6: Sin-sexo.
7: Siendo duales tienen cierta análogía con ciertos principios sexuales tempranos en la
naturaleza. Son llevados más allá en el alfabeto sagrado, siendo demasiado abstruso de
explicar mediante palabras y gramáticas ortodoxas.
8: El Ego.
9: La creencia luchando siempre por la negativa; la completitud a través de la multiplicación,
se mantiene libre a través de la retención en esto.
10: “Él”, el Ego, ahora se convierte en el “Absoluto”.
El Ritual y la Doctrina
Tumbado perezosamente sobre tu espalda, el cuerpo expresando la condición del bostezo, suspirando
mientras concibes mediante tu sonrisa, esa es la idea de la postura. Olvidando el tiempo y con él aquellas
cosas que fueron esenciales; reflejando su falta de sentido, el momento está más allá del tiempo y su virtud
ha acontecido.
En pie de puntillas, con los brazos rígidos, unidos detrás por las manos, en un apretón de manos, lo más
tirantes posible, el cuello extendido; respirando profunda y espasmódicamente, hasta que vengan mareo y
sensación en ráfagas, trayendo el agotamiento y la capacidad para lo anterior.
Observando tu reflejo hasta que se vuelva borroso y no conozcas al observador, cierra tus ojos (esto
habitualmente pasa de forma involuntaria) y visualiza. La luz que se ve (siempre una X en curiosas
evoluciones), debe uno mantenerse en ella, nunca dejando ir, hasta que el esfuerzo es olvidado; esto
proporciona un sentimiento de inmensidad (que ve una pequeña forma), cuyo límite no puedes alcanzar. Esto
debería ser practicado antes de experimentar lo precedente. La emoción que se siente es el conocimiento que
te explica por qué.
La postura de muerte es su inevitabilidad acelerada, a través de ella escapamos de nuestra demora sin fin
causada por el apego, el Ego es barrido como una hoja en un fiero vendaval; en el veloz vuelo de lo
indeterminable, aquello que siempre está apunto de suceder se convierte en su verdad. Las cosas que son
autoevidentes ya no son oscuras, ya que por su propia voluntad satisface; has de conocer esto como la
negación de toda fé viviéndola, el fin de la dualidad de la consciencia. Sobre la creencia, un estado positivo
de muerte, todo lo demás como sueño, un estado negativo. Es el cuerpo muerto de todo lo que creemos, y
despertará a un cadáver muerto. El Ego en sometimiento a la ley, busca ser inerte en el sueño y la muerte.
Conoce la postura de muerte y su realidad en la aniquilación de la ley; la ascensión de la dualidad. En ese día
de lamento sin lágrimas el universo será reducido a cenizas… ¡pero él escapa al juicio! ¡Y qué decir de “Yo”,
el hombre más desafortunado! En tal libertad no hay necesidad, ¿qué más podría atreverme a decir? Antes
cometería gran cantidad de pecados que comprometerme. Hay muchos ejercicios preliminares, tan
innumerables como pecados, futíles de sí mismos, pero que señalan a los medios definitivos. La postura de la
muerte en la reducción de toda concepción (pecado) al “Tampoco-Tampoco” hasta que el deseo es
satisfacción complaciéndote a tí misma. A través de esto y a través de ninguna otra cosa, es la inercia de la
creencia; la restauración de la nueva sexualidad y el siempre original auto-amor se obtienen en la libertad. La
vacuidad (o creencia) primordial no proviene del ejercicio de enfocar la mente en una negación de todas las
cosas concebibles, la identidad de la unidad y la dualidad, el caos y la uniformidad, etcétera, etcétera, sino
haciéndolo ahora, no “finalmente”. Percibe y siente sin la necesidad de un opuesto, sino a través de lo que se
le parece. Percibe la luz sin sombra por su propio color como contraste, a través de la evocación de la
emoción de la risa en el momento del éxtasis en la unión, y a través de la práctica hasta que esa emoción
resulte incansable y sutil. La ley o reacción son derrotados por su inclusión. Si fuera él a disfrutar un centenar
de placeres al mismo tiempo, por grande que fuera su éxtasis, él no pierde, sino que es un gran aumento lo
que acontece. Dejémosle practicarlo a diario, adecuadamente, hasta que llegue al centro del deseo. Ha
imitado el gran propósito. Como esto, todas las emociones deberían encontrar un equilibrio en el momento de
la emanación, hasta que se conviertan en una. Así, obstaculizando la creencia y el semen de la concepción,
ambos se vuelven sencillos y cósmicos. A través de su iluminación no hay nada que no pueda ser explicado.
Ciertamente encuentro satisfacción en el éxtasis. Os he contado ahora un secreto de gran importancia, fue
conocido para mí en la infancia. Incluso esforzándose persistentemente por una vacuidad de la creencia, uno
es lo bastante cósmico para morar en el interior de los otros y disfrutarlos. Entre los hombres pocos saben
que lo que realmente creen o desean; que aquelloq que conocerán comiencen, localizando su creencia hasta
que vean su voluntad. Existiendo como dualidad, son idénticos en deseo, mediante su dualidad no hay
control, pues voluntad y creencia nunca concuerdan, y cada uno dará forma al otro para sus propios fines; en
este asunto ninguno vence, ya que su gozo es una forma de disimular del dolor. Dejémosle que los una.
Los Turbios Enemigos Nacidos del Auto-Hipnotismo Estancado
La creencia natural es la intuición que obliga a la creencia a través de aquello que ee experimentado como
reaccionando y dominando sucesivamente; todo ha de asociarse a través de su emoción definida, estimulada
por aquellos en armonía; aquellos en discordancia, pierden su capacidad de convencimiento e inhiben. Así
que a través de su propio funcionamiento, la creencia está limitada y determinada para tí. La mayoría de
nuestras acciones pueden ser rastreadas a un deseo subconsciente (por la libertad) en conflicto con el hábito,
una obediencia al fatalismo inherente que cuelga de las “buenas y malas” acciones ya cometidas (en la
existencia en el pasado) contra una moral preservada[11] y cuya reacción se expresa como espontaneidad,
involuntariedad, autonomía, lo deliberado, etcétera, cuando la oportunidad surge. El resto es debido a una
moral tradicional conflictiva que se ha convertido en constituyente (parcialmente adoptada para gobernar y
elegir el momento de esta reacción). En su origen, una idea de lo que entonces se consideraba
convenientemente bueno y malo… Para maximizar el placer a través de un compromiso arbitrario de
abstención y ejecución del deseo temido. Asimilado por el engaño de su origen divino, sus principios son
recompensa por obediencia, castigo por la trasgresión, ambos sosteniendo el bien para siempre (este mundo y
otro). Este código moral es una comedia dramatizada de la facultad de la concepción, pero nunca es tan
perfecta o simple como para permitir la posibilidad del cambio en cualquier sentido, con lo que queda
disociada de la evolución, etcétera; y este divorcio pierde cualquier utilidad, y por necesidad para su propia
preservación y la compasión deseada, evoluciona contradicciones o una relación que es complicación para
dar. Al trasgredir sus mandatos, la deshonestidad nos muestra su iniquidad, para nuestra justificación; o
simultaneamente creamos una excusa o razón para el pecado a través de una distorsión del código moral que
permita alguna incongruencia. (Reteniendo habitualmente unos pocos pecados imperdonables, y una ley no
escrita). Esta confesión negativa es un racionalismo fingido que permite excusas aleatorias… un proceso de
auto-engaño para satisfacer y esencialmente persuadirte de tu propia rectitud. ¿Quién tiene entre nosotros otra
excusa que el auto-amor? No creamos o confesamos una moral que sea conveniente, que se preste al
crecimiento y siga permaneciendo simple, que permita la trasgresión sin excusa o castigo. Sería sabio y de
sentido común hacerlo, cualquiera que sea el estado de las cosas en tu mente. La naturaleza acaba por
denegar aquello que afirma: a través de la asociación permanente con el mismo código moral ayudamos al
deseo a trasgredir. Siendo negado este deseo, cuanto más restringes más pecas, pero el deseo igualmente
desea que el instinto moral sea preservado, así que el deseo es su propio conflicto (y de forma lo
suficientemente débil). No temas, el Toro de la tierra durante mucho tiempo no ha tenido nada que ver con tu
no-limpia consciencia, tus ideas estancadas de moralidad. ¡Sólo el microbio parecería no tener miedo!
11: La moral elemental o miedo a desagradar
La Complejidad de la Creencia (Conócete a Tí Mismo)
La naturaleza de la creencia iguala todas las posibilidades en última instancia ciertas por identificación a
través de la cultura con una idea del tiempo, tal que lo que no es oportuno no es cierto, y lo que no es cierto,
es predicción. El pensamiento de una cosa, implica la posibilidad de otra idea igual de contradictoria pero no
disociada, la creencia está para hacerle a “uno” más convincente. La condición de la creencia es la
denegación o límite impuestos en la capacidad de la vitalidad. El propio hecho de creer es una concentración
y educación para excluir lo implicado adoptando una hipótesis o fé que refleja sin preocupación o que
engañosamente racionaliza lo rechazado. Verdad no es la verdad de la fórmula.
El centro de la creencia es amor por el yo de uno, proyectando el ambiente para la satisfacción pero
permitiendo que su distorsión simule la denegación, una ambición de convertirse en algo más allá del autodeseo;
pero no puedes ir más allá del centro, así que uno multiplica (cree) para poder tener menos
consciencia de lo fundamental. Ahora, esta negativa a creer lo que uno cree y exáctamente como uno cree, es
la primera condición para todos aquellos que se encuentran en cualquier sentido dentro del deseo; el hombre
que está enamorado por fuerza se convierte en mentiroso, auto-hipnotizado por su patológica ornamentación.
Conoces los resultados,… Sólo puedes “creer realmente” una cosa, y aun así su involución es esencial (como
la verdad, parece matar[12]), con lo que lo imaginario continúa por siempre. La imaginación aprende que la
idea es su compulsión. Para explicar el “por qué” de la creencia (o de cualquier otra cosa), tenemos que
trascender su cisma. A través de la consciencia completa sobre cómo el yo ama, ese es el método. Según
imitamos esta ley de dualidad en todos nuestros procesos de creencia, no resulta ser tan simple como parece.
¿Quién ha transgredido la ley de la concepción? ¿Quién no tiene miedo? Y aun así a través de este pecado, se
trata de la ciencia de aquello que determina el hábito del cuerpo. Convenciendo de manera elegante o
esperando desilusión en el momento del deseo, este es el método para localizar su engaño; una consciencia
que por sí sóla da la oportunidad de la investigación. Más allá consiste en algo arbitrario, es el que pausa, el
que ordena la ley, imitarlo a través de la “razón” no es sino cargar la condena sobre las consecuencias. La
razón es creencia, la creencia es el miedo de la capacidad de uno, la fé de que no eres siquiera todas las
maravillas de la creación, ya no digamos la posibilidad de ser el creador. Es demora… La creencia
merecidamente se gana el terrible odio de la vitalidad. La creencia no es libertad. La creencia crea su
experiencia necesaria, el progreso germina en regresión. Considera que la realidad está en algún lugar: y tu
creencia podría ser demasiado pequeña para habitarla. Oh, tú que tienes mucha fé en Dios, ¡únete a él
mediante la adoración de tí mismo! ¡Ah! Hombre estúpido, venera lo glorioso en la libertad. Cuando la
muerte se acerca la fé en Dios y el deseo de la mujer no te salvarán, ¿cuál será su uso cuando decadencia y
marchitar se instalen y el cuerpo sea un objeto de disgusto? ¿Y cuál es la utilidad del conocimiento y la
caridad cuando se conoce la realidad? Desenvaina la espada del yo; las ideas del Todopoderoso han de ser
asesinadas constantemente, y la rectitud debería ser indagada.
12: Y mata cuando se la teme.
Quienquiera que estudie su verdadera naturaleza un poco, investiga el “yo” con su extraordinaria conducta.
Puede obligar a cualquier cosa sin ofender. Tal y como la tendencia del más lujurioso cesa ante la publicidad
y la muerte, también cesan las morales y la fé ante el perfecto éxtasis. Un vislumbre de la verdad nace de la
pureza del amor: cuando el deseo no tiene miedo, cuando no desea posesión. Cuando el pensamiento es
satisfecho por la visión. El fuego que es todo placer es liberado ante su voluntad, él es atracción, la más
fuerte atracción de la mujer. Cuando el principio de creencia carece de fé, e igualmente estéril de poseer
ideas de Dios, es indestructible. Sólo cuando no hay miedo de ningún tipo, aquello que hay es la comprensión
de la identidad con la realidad (libertad). Para ellos no hay peligro en la negligencia, no habiendo allí
discriminación. Para aquel que es consciente de la más mínima diferenciación hay miedo. Mientras haya una
percepción de autorreproche o consciencia, hay dolor germinando: no hay libertad. Aquel que cree cualquier
cosa que percibe o imagina, cae en el pecado. Creyendo sin sentir perturbación, olvidando ideas de lo externo
y lo interno, lo considera todo como si fuera “yo”, y es la consciencia de no-resistencia, no tiene horizonte: él
es libre. Al ver los ojos iluminados por estrellas y bocas como capullos de rosa, pechos y lomo de mujeres
bellas, te apegas con amor, pero si tienes miedo, consideras constantemente que son meramente la carne y
huesos carbonizados de tí mismo tras la tortura. El espacio entre lo eterno y “yo”, ¿no es una doctrina moral?
Descreyendo todo lo que uno cree y diligentemente no creyendo, sin ansiedad (a través del proceso
“Tampoco-Tampoco”), el principio se vuelve lo bastante simple y cósmico como para incluir lo que siempre
estás deseando, y eres libre para creer lo que era imposible. El deseo es tan poderoso que no pide permiso y
no sufre consecuencias, sino el éxtasis de su posesión. Contra él nada puede prevalecer, arde como celuloide
arrojado al horno, la vieja insensatez de prometer cosas en nombre de un “otro” imaginado. Al alcance de la
mano está la libertad del Cielo, el Camino, la Verdad, y la Luz, y nadie se atreve a decir esto de sí mismo
excepto a través de mí, en Verdad sólo yo soy “Yo”; mi voluntad no condicionada, es mágica. Aquellos que
han vivido mucho en su naturaleza estarán familiarizados en algún grado con tal sensación, por pobre que
sea.
Prefacio al Auto-Amor
¡Seamos honestos! Vos sois “aquello”, supremo en libertad, lo más deseable, más allá del deseo, intocado por
los seis aturdidores. La sexualidad trabaja, para que la Muerte pueda cosechar a través del deseo. Los antojos
escurridizos de los sentidos son peligrosos, debido a la rectitud a través de la que has aprendido a obedecerlos
y controlarlos. El fuego del infierno quema porque “concebiste”; y dejará de doler cuando identifiques el Ego
con todas las posibilidades de sus cualidades, creyendo como en el proceso “Tampoco-Tampoco”. ¡Eres
fuego, y aun así estás chamuscado! Porque ha sido “tu voluntad” la creencia (si fuera de otra manera o no, no
hay diferencia); el ciclo de la creencia continúa y siempre obliga, así que un día debes creer de forma distinta
y el fuego ya no te dañará, ¿estás salvado? ¿Hay otras formas de herirte?
En ese estado que no es, no hay consciencia en ningún sentido de que vos sois “eso” (Kia), que es espléndido,
más allá del rango de la definición: no hay tentación de libertad, “ello” no fue la causa de la evolución. Por
tanto “ello” está más allá del tiempo, de la consciencia o la inconsciencia, todo o nada, etcétera; esto lo
conozco a través del “Tampoco-Tampoco”, que se encuentra automáticamente más allá de toda concepción,
siempre libre en todos los sentidos. Quizá “ello” no fuera oscuro, mediado por ideas contínuas siempre
obtenidas en el último momento, y se sintiera vagamente a través de la mano de la inocencia, ¿pero quién
entiende tales significados sencillos? “Ello” nunca es percibido, siendo el Éxtasis imperceptible del
“Tampoco-Tampoco”, siempre presente pero oculto mediante el agotamiento a través del ciclo de la Unidad.
La certeza de la consciencia es siempre la incertidumbre de lo percibido o experimentado en cualquier estado
en que se encuentre, la duda constante deletreando el miedo, el dolor, la decadencia, y similares; la causa de
la evolución, la eterna incompletitud.
¡Oh deseo, escucha! En su virulencia el deseo espiritual es tan fatal como el sensual. La aspiración a lo
“supremo” es una red de deseos mortales debida a la cobardía interna; es por tanto, una sabiduría insatisfecha
esperando la explotación, esperando a sufrir sus evoluciones. No hay sabiduría final, no hay deseo final.
¿Cómo puede algo acabar? ¿Ha acabado algo hoy? ¡Estas cosas son la inexistencia de fin!
Una persona desea cosas de este mundo, ¿pero dónde está la diferencia de desear el “Éxtasis Supremo”?
¿Cuál es la más egoísta? ¿Cuál está más cerca de tí? ¿Cuál complace más al Creador? ¿Estás seguro de la
voluntad del Creador y estás seguro de tu propio deseo? ¿Eres tú el Creador o sencillamente tú mismo, tal
como tiernamente imaginas tus contenidos?
Todos estos deseos, si bien poderosos, encarnarás algún día; sí, las fotografiarás. Estas cosas ya existen, muy
pronto tendrás fotografías espirituales (que no sean falsificaciones), pero no a través de la cámara que utilizas
actualmente. El pionero es siempre el viejo loco. Una idea improvisada: algunos espíritus ya han sido
fotografiados; los microbios.
¿Has estado alguna vez libre de cosas queridas o deseadas? ¡La creencia es el deseo eterno!
El deseo es su propia crueldad, los grilletes sobre la mano que trabaja en algún mundo desconocido; nada
está muerto siempre y ningún pensamiento muere, el maestro se convierte en esclavo- la posición es
alternada; habéis creído esto durante mucho tiempo, ¡está en la carne de vuestras generaciones junto al menos
compasivo de los Jueces! ¡El desdén de todas vuestras reformas o la inversión de vuestros valores!
Esta maldición y blasfemia constante, ¿no se encuentra el alivio más en el conocimiento del naciente e
implacable supervisor?
¿No están nuestros cuerpos todos manchados con su sangre? ¿No ha sido nunca el mundo sangriento? ¿No
son nuestros placeres sino descansar para beber la sangre de la matanza? Oh, decididos Mentirosos, no
conoceis aún la mentira, ¡podría ser Verdad!
El Ego es deseo, así que todo es en última instancia deseado e indeseable, el deseo es siempre un pronóstico
preliminar de la terrible insatisfacción que oculta su vanagloria, que siempre está presente. El milenio llegará
y se irá rapidamente. Los hombres serán más grandes que cualquier Dios que hayan concebido; habrá más la
insatisfacción. ¡Siempre eres lo que fuiste pero podrías serlo de una forma distinta!
¡Una persona o una nación, no importa lo vanidosa o contenida que sea, cae inmediatamente en un deseo
inevitable y desconocido, siendo consumida poco a poco a través de esas condiciones, de cualquier
condición!
La mente se hace firme en el deseo a través del deseo como devoción, pero cuando se lleva a cabo, ¿es
entonces eternamente deseable? (¿o siquiera por un periodo de un millón de años?). ¡En el cielo tendrán
vuestros pies grilletes! Así pues, borra la concepción de que el deseo es puro o impuro, o que tiene
conclusión; bórralo a través del “Tampoco-Tampoco”. Incluso si el deseo consiste en el agotamiento del
deseo a través del “Tampoco-Tampoco” o para la realización en una esposa, es deseo, es su evolución sin fin.
Por tanto elimina cualquier forma del deseo a través del “Tampoco-Tampoco”. Elimina la ilusión de que hay
Espíritu y No-Espíritu (esta idea nunca ha dado resultados beneficiosos). Elimina todas las concepciones a
través del mismo método.
Mientras permanezca la noción de que hay una “esclavitud obligatoria” en este Mundo o siquiera en sueños,
hay tal esclavitud. Elimina la concepción de la Libertad y la Esclavitud en cualquier Mundo o Estado a través
de la meditación en la Libertad dentro de la Libertad, mediante del “Tampoco-Tampoco”.
Pues esto sabemos; que el vampirismo está bien probado, ¡incluso a través de la fuerte presunción de que
cuando se ha chupado sangre, ha sido realizado por murciélagos vampiro sin contar con la posibilidad de que
haya sido una agencia divina o humana!
Por tanto, Kiaiza tu deseo mediante el “Tampoco-Tampoco”, la fórmula de mayor excelencia, que se halla
lejana, más allá de la satisfacción; el vacío que todo lo abraza y reduce “todo” al sentido común y sobre el
que este Universo descansa.
Por tanto, a través del “Tampoco-Tampoco”, no creas nada de lo que hay en este Libro; y disipa la
concepción del “Tampoco-Tampoco” a través del “Tampoco-Tampoco”, y cree que “no es necesario” o que
es la conclusión de satisfacerte a tí mismo, porque ello “No-necesita-ser-No-importa”.
Uno cree en esto “todo el tiempo” como la Verdad de “La Voluntad” y no la cosa creída, ya que los medios
para un fin significan evolución hacia medios sin fin.
En su más extraordinaria simplicidad no hay principio ni fin de la sabiduría o de ninguna otra cosa, así que,
¿cómo puede estar relacionada con la concepción y la inteligencia?
Auto-Amor como Doctrina Moral y Virtud
El criterio de la acción es libertad de movimiento, ser oportuno al expresar, estado de gozo. El valor de una
doctrina moral se encuentra en su libertad para la transgresión. La simplicidad es lo que considero más
preciado. ¿No son las cosas más simples en el mundo las más perfectas, puras, inocentes, y sus propiedades
las más maravillosas? Por lo tanto, es la fuente de la sabiduría. La sabiduría es exáctamente felicidad.
Enamorado necesariamente situándome en estado de gozo, sin excusas. ¿No es esto perfección? Las acciones
podrían parecer inconmensurables e incomprensibles, si exhibieran conformidad con el gran propósito. ¡Hay
pocos que puedan lograr esto! ¿Quién carece de vergüenza? El éxtasis en la satisfacción es el gran propósito.
Libertad de la necesidad de la ley, realización a través del mismo deseo, es el objetivo definitivo. La ley
depende de dos, dos es abundancia, millones . . . La ley es complicada. El segundo no perturbó, el primero no
determinó, ni fue forzado ni ofrecido. El azar en el deporte no es profecía; gracias a él hemos ganado
habilidad, suficiente como para determinar . . . . . Prepárate para lo Eterno, regresa a la simplicidad, y eres
libre. ¿Qué hombre puede dar sin impulso? Sólo aquel que tiene una sexualidad completa. La mayor bondad
es la auto-nutrición. ¿Qué vamos a incluir en el yo? La caridad perfecta adquiere, y por tanto beneficia a
todas las cosas no dando. ¿Qué hombre puede tener fé sin miedo? Sólo aquel que no tiene un deber que
cumplir. Cuando la fé perece el deber hacia las doctrinas morales perece, nos hallamos sin pecado y
perduramos para siempre en un amor que lo devora todo. ¿Qué hombre puede conocer con certeza? Sólo
aquel que ha borrado la necesidad de aprender. Cuando los maestros caen, ¿cuál es la utilidad en aprender de
ellos? Los sabios no son beligerantes ni tienen dogma que exponer . . . . más bien, son silenciosos como un
recién nacido alimentándose. ¿Qué maestro puede mostrar la fuente de la sabiduría? Es porque conozco sin
aprender; conozco la fuente y puedo comunicar lecciones sin enseñar. El conocimiento no es sino el
excremento de la experiencia: la experiencia, su propia repetición. El verdadero maestro no implanta
conocimiento, sino que se muestra a sí mismo su propia superabundancia. Manteniendo su visión clara le
dirige o le lleva como a un niño ante lo esencial. Habiéndole mostrado la fuente de la sabiduría, se retira
antes de que la gratitud o el sentimiento se asienten, dejándole fertilizar como desee. ¿No es este el camino al
Cielo? A aquel que se confía a su fondo natural de genio, no tiene conocimiento de su extensión y lleva a
cabo las cosas con facilidad, pero directamente duda, la ignorancia le obsesiona. La duda fertiliza en la tierra
virgen. Ya no se encuentra sin miedo, sino que es un cobarde ante las dificultades, su propio aprendizaje es
miedo. La diferencia entre el genio y la ignorancia es de grados dentro del miedo. El principio de la sabiduría
es miedo en la anticipación de la recepción del conocimiento al aprender. Los niños dudan, y aborrecen
aprender. ¡Incluso el afecto al coraje resulta en inteligencia! La diferencia entre bien y mal es una cuestión de
profundidad. ¿Qué está más cerca de tí, el auto-amor y su inmoralidad o el amor y la moral? Inconsciente del
desierto el compadre del Cielo, y la felicidad constante en la sabiduría es la capacidad de orientación. Desde
la auto-glorificación, desde la auto-exaltación, nos alzamos superiores a la incapacidad del miedo que causa
desasosiego: el ridiculizador de la destrucción de la humildad en el arrepentimiento. Este “auto-amor” que no
da pero que se halla alegre de recibir es la oportunidad genuina para la liberación frente a la codicia, frente al
regocijo militante del Cielo. Aquel que subordina sus instintos animales a la razón, pierde con rapidez el
control. ¿No están los animales que vemos en los circos entrenados mediante la tortura? ¿Y no asesinan a su
maestro los animales criados en el amor? El sabio abraza y alimenta a todas las cosas, pero no actúa como
maestro. Sólo cuando las pasiones están gobernadas por un entorno externo son peligrosas. El control llega
dejando que las cosas resuelvan su propia salvación; así interferimos directamente, nos identificamos con, y
somos el sujeto de su deseo. Cuando el Ego ve el auto-amor, hay paz, se convierte en el vidente. Si
directamente deseamos, lo hemos perdido todo; “somos” lo que deseamos, por lo tanto nunca obtenemos.
Desea nada, y no habrá nada que no puedas realizar. El deseo es para la completitud, la emoción inherente de
que es “todo felicidad”, todo sabiduría, en constante armonía. Pero directamente creemos, somos mentirosos,
y nos hacemos tal que nos identificamos con el dolor, aunque el dolor y el placer sean una sóla cosa. Por
tanto cree en nada, y habrás regresado a una simplicidad que siquiera la infancia ha obtenido aún. El tonto
pregunta, ¿cómo?, ya que hemos de creer en el placer y el dolor. Ahora bien, si pudieramos sufrirlos al
mismo tiempo (dolor y placer) y adherirnos con fuerza al principio que asciende y que permite la vibración
del Ego por encima de ellos, ¿no habríamos alcanzado el éxtasis? Ahora la creencia es el “Ego”, que aún lo
separa del Cielo como tu cuerpo te separa del de otro . . . . . Por tanto, reteniendo la creencia en la “no
necesidad” (al concebir), el Ego es libre. La emoción de la carcajada es agotamiento, el sufrimiento temprano
por tanto convirtiendo esta emoción en un “estado mental” en el momento de la unidad[13], une el dolor y el
placer, los sufre simultaneamente, y a través de la “no necesidad” de su creencia, su concepción trasciende
este mundo y alcanza el absoluto éxtasis. No hay lugar donde el dolor o la muerte puedan entrar.
13: Del Sexo, y de hecho de todo
La idea de Dios es el pecado primordial, todas las religiones son malvadas. El auto-amor es su propia ley,
que puede ser rota con impunidad, siendo la única energía que no es servil, sirviendo a su siempre-dispuesto
propósito. ¿De seguro es todo lo que queda en nosotros que no tiene pecado y es libre? Ciertamente, es la
única cosa de la que podemos atrevernos a ser conscientes. Aquel que verdaderamente se autosatisface carece
de virtud, y podrá satisfacer a todos los hombres. Odio, celos, asesinato, etcétera, son condiciones del amor,
tal como la virtud, la avaricia, el egoísmo, el suicidio, etcétera, son condiciones de no satisfacerse a uno
mismo. No hay pecado más asqueroso que el amor, pues es la mismísima esencia de la codicia y la madre de
todos los pecados, ya que es quien tiene el mayor número de devotos. Sólo el auto-amor es puro y carece de
feligreses.
Aquel que se ama por completo induce sólo auto-amor. En esto es inexorable, pero no ofende como otros
hombres. Es semejante al gran propósito, sus acciones son explicadas por él, su mal visto como bien, sin
saberlo, todos satisfechos con su voluntad. ¿No se unen el Cielo y la Tierra diariamente en espontáneo
homenaje a esta voluntad del auto-amor? Ningún hombre puede mostrar mayor auto-amor, que renunciando a
todo lo que cree. ¿Por qué valoro este auto-amor por encima de todo lo demás? ¿No se debe a que pueda ser
libre de creer en el mal, pero tal que no piense que algo pueda hacerme daño? Todo es auto-amor, la gente
del mundo, si tan sólo lo supieran; son sus devotos. Mi nueva ley es la gran pista para la vida. Si el mundo
pudiera entender esto, descartada la fábrica podrida, seguirían diligentemente el camino en sus corazones, no
habría ya más deseo orientado hacia la unidad . . . . . Intenta imaginar lo que eso implica.
Que la idea de Dios perezca y con ella la de la mujer: ¿no me han hecho ambas parecer un payaso? Que no
haya error, la pureza y la inocencia son simplicidad, la felicidad es sabiduría. Lo que es simple no tiene
dualidad.
La Doctrina del Auto-Amor Eterno
Ahora el auto-amor es explicado. Es la conclusión de la creencia. El “yo” es el “Tampoco-Tampoco”, nada
omitido, indisoluble, más allá del prejuicio positivo; la disociación de la concepción a través de su propio
amor invencible es la única verdadera, segura, y libre. El deseo, la voluntad y la creencia dejando de existir
como separados. La atracción, la repulsión y el control autocontenidos, se convierten en la unidad original,
inerte en el placer. No hay dualidad. No hay deseo de unidad. En ese momento, ello (el principio dual)
descansa en su estado aún sin modificar. La creencia ya no se encuentra sometida a la concepción dando
forma al “yo” como tal a través del amor. En otros momentos, ello[14] crea un centro, se convierte en su
entorno, identificado con sus ramificaciones, concepción creada, sometimiento a la ley y al deseo insaciable
de unidad, en cuanto que la dualidad es unidad. Servidumbre a la ley es el odio al Cielo. Sólo el auto-amor es
la eterna satisfacción de todo, a través de la meditación en este yo radiante que es gozo místico. En el
momento del éxtasis, es puntual a su imaginación, ¡en ese día, qué felicidad la suya! ¡Un lujurioso inocente,
más allá del pecado, sin dolor! Equilibrado por una emoción, una refracción de su éxtasis es todo de lo que es
consciente como externo[15]. Su vacuidad causa doble refracción, “Él”, lo auto-radiante proporciona luz en
el Ego. Más allá de la ley y el invitado en el “Festín de los Supersensualistas”[16]. Tiene poder sobre la vida
y la muerte [17]. Excepto por esto, no está más allá del auto-reproche, ciertamente ha dejado sueltos todos los
problemas del mundo, el asesinato causado por el rayo. El auto-amor previniendo que la mente se concentre,
es identidad sin forma, no es ningún pensamiento como tal; la ley y las influencias externas contenidas en él,
no lo afectan. Cuando esa rendición de toda creencia refleja sólo su significado, entonces hay pureza de la
visión, inocencia del tacto, y por tanto, auto-amor. Ciertamente, ciertamente los hombres nacen, sufren y
mueren a través de su creencia. La eyaculación es muerte. El auto-amor es preservación y vida.
14: Ello, el “Tampoco-tampoco”, emana tetragrammaton de parientes, cuyos sexos
evolucionan a través de su reflejo cruciforme y son esquivos a la identidad. En su XXXX
producen unidad XXXXX XXXXX concepción. El Ego generando a través de la subdivisión,
abrazan la eternidad; en sus múltiples ramificaciones se encuentra la ley.
15: Es decir, su arcoiris
16: Capítulo sobre auto-atracción omitido
17: Esta es la prueba. Aquel que dude se sometería a sí mismo naturalmente.
El hombre que invoque placer en su elección, sustrae del deseo, su deseo es deseo parcial, se convierte en
sub-doble (conflicto), nunca está llena su energía. No teniendo verdadero enfoque, es engañado acerca de su
fuerza y obtiene una pura medida del placer de su cuerpo. ¡Cuan grande es el peso de esta afirmación en el
éxito! El placer se convierte en la ilusión. Mediante desesperada necesidad, “sus métodos”, se encuentra
atado a su causa y efecto, y se convierte en un holocausto en la pira del sentimiento. Este auto-amor es la
única energía completa, cualquier otra cosa el envoltorio de la insatisfacción, la hipótesis de los deseos que
oscurece.
El hombre en la miseria de sus ilusiones y deseos insatisfechos, vuela hacia distintas religiones y doctrinas,
busca ser engañado de nuevo, una hipnosis, un paliativo del que sufre nuevas miserias en su agotamiento.
Los términos de la cura son nuevas ilusiones, mayor enredo, un entorno más estancado.
Habiendo estudiado todos los caminos y métodos para el placer y ponderándolos bien una y otra vez, este
auto-amor es lo que he encontrado como la única forma libre, verdadera y llena, nada más sano, puro y
completo. No hay engaño: cuando toda esta experiencia es conocida, todo de una belleza sublime y
extremadamente amable: ¿dónde está la necesidad de otros métodos? Como la bebida para el borracho, todo
lo demás debería ser sacrificado por ello. Este Auto-Amor es ahora declarado por mí el método para
evolucionar millones de ideas para el placer sin amor, o los sinónimos de este amor; auto-reproche,
enfermedad, envejecimiento, y muerte. El Simposio del yo y el amor. ¡Oh! Hombre Sabio, Complácete a Tí
Mismo.
El Ritual y Doctrina Completos de la Magia
Éxtasis en Auto-Amor, la Obsesión
Mis más queridos, ahora explicaré la única fórmula cierta y segura, la destructora de la oscuridad del Mundo,
el más secreto entre los secretos. Sea secreto para aquel que logre. Dejémoslo cubrir cualquier periodo de
tiempo, dependiendo de su concepción. No hay requisito[18], ni ritual, ni ceremonia. Su misma existencia
simboliza todo lo que es necesario para la perfección. En total empatía, no hay necesidad de repetición ni
enclenque imitación. ¡Estás vivo!
La Magia, la reducción de las propiedades a la simplicidad, haciéndolas transmutables para utilizarlas de
nuevo en la puesta en escena, sin capitalización, dando fruto muchas veces. Has de saber que la deliberación,
la consciencia excesiva y la concentración son su resistencia y adulación, la adquisición definitiva de la
idiocia. Ya sea para su propio placer o poder, la satisfacción del deseo es su propósito, quien realiza la magia
lo terminaría a través de esto. Dejémosle esperar a un deseo análogo en intensidad[19], entonces él sacrifica
este deseo (o su satisfacción) al deseo inicial; mediante esto se convierte en orgánico, un cuanto. Él no ha
logrado libertad de la ley[20]. Dejémosle por tanto que espere que una creencia sea sustraída, ese periodo en
el que la desilusión ha ocurrido [21]. Ciertamente la insatisfacción es su oportunidad. “Esta entidad libre de
creencia” y su deseo son unidos a su propósito por el uso de Sigiles o letras sagradas. Proyectando la
consciencia en un lugar, sin que la sensación sea múltiple, se torna intensificada. Mediante la abstención del
deseo, excepto en el objeto, esto es logrado (en el momento psicológico esto se determina a sí mismo).
Mediante no-resistencia (pensamiento y acción involuntarios), la preocupación y aprensión de la nosatisfacción,
siendo transitorios, no encuentran una morada permanente: lo desea todo. La ansiedad derrota el
propósito, retiene y expone el deseo. El deseo consciente no es atractivo. La mente en silencio y enfocada,
sin ser distraída por imágenes externas, no distorsiona las impresiones sensoriales (no hay alucinación;
terminaría en satisfacción imaginativa), sino que magnifica el deseo existente, y lo une al objeto en secreto.
18: Siendo el método la simplicidad, es comparativamente libre para construir sus propios
requisitos y dificultades, por ejemplo muchos retiros son absurdos y prueban rapidamente su
incapacidad, la inexistencia de lo que se dispone a probar. A la vez él despliega su limite y su
servilidad
19: Sencillamente un deseo natural.
20: Esta es una breve fórmula para aquellos cuya creencia es completa en la ley, son dueños
de la casa siguiendo a sus deseos. La fórmula es buena para cualquier propósito.
21: Una ilustración; la pérdida de fé en un amigo, o una unión que no satisfizo las
expectativas.
Proyectando la Sombra.
No siendo el Ego totalmente inconsciente, dejémosle sólo retener y visualizar la forma del Sigil; éste es su
cáliz, el método de la vacuidad y la encarnación. Mediante la deliberación de una emoción análoga en ese
momento, él sustituye a la ley (reacción). Milagroso es este equilibrio desconocido pero imitado (logrado) en
este mundo. Toda otra consciencia con seguridad anulada, el vehículo lo bastante fuerte para el éxtasis, está
más allá de todo daño que se le pueda causar. Ahora dejémosle imaginar que una unión tiene lugar en sí
mismo (la unión mística del Ego y el Absoluto). El néctar emitido, dejémosle beber lentamente, una y otra
vez [22]. Tras esta asombrosa experiencia su pasión es incomparable, no hay nada en el mundo que él vaya a
desear: a no ser que sea su voluntad. Por esto es por lo que la gente no me entiende. El éxtasis en su emocion
contiene todo género y tipo. Conócelo como el néctar de la vida, el Syllubub del Sol y la Luna. Ciertamente
él roba el fuego del Cielo: el mayor acto de valentía en el mundo. La deliberación egotizada, excepto en la
refracción [23] del éxtasis, es exponerse y es muerte, convirtiéndose en una obsesión que preside, habiéndose
dado el control a una experiencia anterior, y es consciencia excesiva de aquello, a su través encontrando la
libertad de la ley en que nació; por tanto generando doble personalidad (Demencia)
22: Si se convierte en físico, dejémosle imaginar el cuerpo de otro, él tiene ese sigil o su
emergencia. Este, aunque no es su propósito original, encontrará extremadamente afable.
23: Carcajada en esta ocasión
A través de este método no hay deseo más allá de la satisfacción, ni logro demasiado maravilloso,
dependiendo de la cantidad de creencia liberada[24]
24: Puede llevarse a cabo localizando el deseo en un sentido, por tanto a través de esta
fórmula utilizando el oído como vehículo uno escucha la música más trascendental jamás
concebida, siendo las voces y armonía de toda existencia humana y animal concebible, y así
con cada sentido
Hombres de pequeños placeres e iniciativa, ignorantes de vuestro propósito, quisquillosos, avariciosos,
pecadores, que no podeis vivir sin mujeres ni disfrutar sin dolor, pavorosos, inconstantes, enfermizos, y
atrofiados, dependientes, crueles, engañados, y mentirosos, ¡los peores de los hombres! Has de saber, oh
Señor, oh amado Yo, que te he hablado de la más secreta taberna a la que la pasión va cuando la juventud se
ha ido, donde cualquier hombre podría beber del néctar del éxtasis gratuíto y beneficioso para todos. La más
placentera nutrición, que a nadie daña.
Nota sobre la Diferencia entre la Obsesión Mágica (Genio) y la Demencia
La obsesión mágica es ese estado en que la mente se encuentra iluminada por la actividad sub-consciente
evocada voluntariamente mediante una fórmula en el tiempo elegido, etcétera, para la inspiración. Es la
condición del genio.
Otra obsesión consiste en los “ciegos dirigiendo a los ciegos”, causada por el quietismo, conocida como
medimumismo, una apertura del Ego a lo que (es denominado) cualquier influencia externa, elementales, o
energía sin cuerpo físico. Una consciencia transmutada que es una resistencia a la “verdadera” actividad subconsciente,
siendo ello una demencia voluntaria, una somnambulación del Ego con “ninguna forma” ni
control para guiarlo; por tanto sus emanaciones son bien estúpidas en sugestión, bien recuerdos de infancia.
La obsesión conocida como o relacionada con la demencia es una experiencia que se encuentra disociada de
la personalidad (Ego) a través de alguna forma de rechazo. Es sub-cristalina, y no puede adjuntarse
permanentemente a la sub-consciencia, no habiéndose agotado ni completado a sí misma mediante la
realización. Dependiendo del grado de intensidad y resistencia mostrados en un momento u otro, el Ego tiene
o no el conocimiento de la obsesión; su expresión siempre es autónoma, divorciada del control personal, del
poder de dirección y de la coordinación temporal. La concentración determina la disociación. Buscando
completitud a través de la identificación, el entusiasmo por un objeto sacrifica todo lo demás u olvida
deliberadamente. Su separación del Ego (que se adquiera un volumen igual o mayor que el resto de la
consciencia, provoca subdivisión o “doble personalidad”), tiene su causa en su propia intensidad o en un
shock de resistencia determinado por alguna incompatibilidad del deseo o de lo deseado.
La concentración es deseo insatisfecho, un conflicto que nunca puede ser satisfecho, debido a sus medios.
Cuando el Ego, careciendo de o desconociendo la forma de encontrar satisfacción busca su rechazo,
represión, satisfacción imaginaria o transmutación, para escapar de su preocupación. Nada de esto es la
aniquilación del deseo o de la obsesión, sino su separación o su ocultación del resto del Ego, su prematura
existencia sub-consciente. Se mantiene ahí sólo cuando hay algún tipo de resistencia activa, cuando la
resistencia es latente; se da el control a la obsesión que está presidiendo, permitiendo su encarnación en la
ciénaga que inunda el Ego, que ha de vivir y llevar a cabo su experiencia emocional. La enfermedad y la
Locura (toda enfermedad es locura) es provocada cuando la energía sin cuerpo físico no tiene función vital.
Esta energía es lo que se utilizada para dar vida a los Sígiles.
Sígiles.
La Psicología de la Creencia.
Si la “creencia suprema” permanece desconocida, creer no da frutos. Si “la verdad” aún no ha sido
averiguada, el estudio del conocimiento es improductivo. Incluso si “ellos” fueran conocidos, su estudio es
inútil. No somos el objeto mediante la percepción, sino convirtiéndonos en ella. Cerrar las pasarelas de los
sentidos no sirve de ayuda. Ciertamente haré del sentido común la fundación de mi enseñanza. De otro modo,
¿cómo puedo comunicar mi significado al sordo, mi visión al ciego, mi emoción a los muertos? En un
laberinto de metáfora y palabras la intuición se pierde, por tanto sin contar con su esfuerzo ha de ser
aprendida la verdad sobre uno mismo, obtenida de aquel que es el único que conoce la verdad,… tú.
¿De qué utilidad es la sabiduría de la Virginidad para quien ha sido violado por la seductora ignorancia? ¿De
qué utilidad ciencias o cualquier conocimiento excepto la medicina? No aparecen ante la palabra tesoros
ocultos, ni cavando con tus manos en la carretera. Incluso con los instrumentos adecuados y el conocimiento
acertado del lugar, etcétera, podría no ser más que la adquisición de lo que ya poseíste hace mucho tiempo.
Hay una gran duda sobre si está escondido, excepto por los estratos de tu experiencia y las atmósferas de tu
creencia.
La cuestión pertinente ahora propuesta por “ustedes” debería ser preguntada por aquellos deseosos en alguna
medida del genio. Mi respuesta como el poderoso germen se encuentra de acuerdo con el universo, simple y
lleno de profunda importancia, y durante un tiempo extremadamente reprensible según vuestras ideas de lo
bueno y la belleza. Escucha atentamente, ¡Oh aspirante!, todo deseo de información acuda a mi respuesta,
pues viviendo el significado serás realmente liberado de la esclavitud de tu constitutiva ignorancia. Has de
vivirla tú; no puedo vivirla por vosotros.
La causa principal del genio es la realización o “Yo” a través de una emoción que permite asimilar como si
fueras un rayo lo percibido. Esta emoción es inmoral en cuanto que permite la libre asociación de
conocimiento sin contar con los accesorios de la creencia. Su condición es, por tanto, ignorancia de “Yo soy”
y “Yo no soy”, usando como creencia la confusión, perdida entre pensamientos. Su estado más excelente es
el “Tampoco-Tampoco”, el “Yo” libre o atmosférico.
¿Recuerdas en tu juventud el pensamiento de que “este mundo es un curioso lugar” inserto en la emoción
cuando sentías ese “por qué” como respuesta a si la vida es un desarrollo razonable? ¿Cuál fue la causa de
esto y de que tu mente lo descartara sumarísimamente? De nuevo el sentir que el objeto más vulgar es
magníficamente extraño y la vaga emoción de la correlación entre lo incompatible (a menudo las
argumentaciones exhaustivas, pero siempre lo excusan); la curiosidad y el shock en una asociación más
íntima con las maravillas de la creación. ¿Qué es lo que te impide seguir la investigación hacia “qué es
exáctamente la sorpresa”, etcétera? ¿Cuál es la causa de que creas más en Dios que en una pelea de perros?
¡Y aun así temes más a los perros que a Dios! ¿Cuál es la diferencia entre tú ahogado con una piedad
inquietante, y la inocencia de un bebé? Quizá aquí se encuentra la causa de la ignorancia.
La creencia es la caída de lo Absoluto. ¿Qué vas a creer? La verdad busca su propia negación. Distintos
aspectos no son la verdad, ni son necesarios para la verdad. De sus emanaciones, ¿cuáles vas a estrangular
cuando nazca? ¿Eres ilegítimo? Has de creer en lo correcto y lo equivocado, ¿qué castigo determinarás?
¿Puedes escapar al guía “Debes”? ¿Quién puede escapar al aburrimiento sin cambio? ¡Quien permanece
soltero y satisfecho! ¿Qué hombre entre vosotros es lo bastante grande y libre como para abarcar su “yo”? Tu
creencia ofusca tu linaje. Ambición es pequeñez, el entorno al que estás acostumbrado. Recuerda, el tiempo
es una imaginación sin estudiar de lo experimentado. Lo que podría llamarse la experiencia temprana fue su
conclusión, así del aprendizaje no hay final. Lo que aprendes mañana está determinado por lo que has hecho,
por la lección cumplida que ayer fue. No aprender nunca hoy lo que puedes hacer mañana es llamado
pérdida; sin embargo, lo que es, es robar al tiempo, es plenitud y es rejuvenecer. Repite este retraso una y
otra vez hasta que llegues a la esponteneidad, azar en la seguridad. La persecución del aprender (creer) es el
grotesco incubador de la estupidez.
Si pudieras creer verdaderamente, deberíamos darnos cuenta de su virtud. No somos libres para creer… por
mucho que lo deseemos, teniendo primero ideas conflictivas por agotar. Los sígiles son el arte de creer; mi
invención para convertir en orgánica la creencia, y por tanto, en verdadera creencia.
Cuando a través del deseo de creer -que es necesariamente incompatible con una creencia existente y no se
puede llevar a cabo a través de la inhibición de la creencia orgánica- llega la negación del deseo, la fé no
mueve montañas, no hasta que esa fé se ha eliminado a sí misma. Suponiendo que deseara grandeza (sin
contar que ya la posea), tener “fé” y creer que lo soy no me hacen grande, siquiera aunque mantuviese esta
ficción hasta el final . . . . siendo una ceremonia de insinceridad, la afirmación de mi incapacidad. Soy
incapaz, porque esa es la verdadera creencia, y es orgánica. Creer de forma distinta no es más que afectación.
Por tanto la imaginación o “fé” sobre mi grandeza, es una creencia superficial. La reacción y negativa a
admitir lo real, es provocada por la problemática efervescencia de la incapacidad orgánica. Negación o fé no
lo cambian ni aniquilan, sino que son su refuerzo y preservación. Por tanto la creencia, para ser verdadera, ha
de ser orgánica y subconsciente. El deseo de grandeza sólo puede volverse orgánico en un momento de
vacuidad, dándole una forma (Sígil). Cuando se es consciente del Sígil (en cualquier momento no Mágico)
debería ser reprimido, en una lucha deliberada para olvidarlo; con esto se activa y domina sobre el periodo
inconsciente, su forma florece permitiéndole atarse al subconsciente y convertirse en orgánico; cumplido
esto, es su realidad y realización. La persona se convierte en su concepto de grandeza.
Así que la creencia se convierte en verdadera y vital cuando se lucha contra ella en la consciencia y se le da
forma. No a través del esfuerzo de la fé. La creencia se agota a sí misma a través de la confesión y la noresistencia,
esto es, la consciencia. Cree no creer, y en cierto grado obtendrás su existencia. Oportunamente
dependiendo de tu moral, ofrece a los pobres. Si los ambiciosos supieran que es tan difícil volverse incapaz
como lo es volverse grande. Son mutuos como logro, e igualmente satisfactorios.
El Subconsciente.
TODOS los genios tienen sub-consciencia activa, y cuanto menos se dan cuenta del hecho, mayores son sus
logros. La sub-consciencia es explotada por el deseo que lo alcanza. Así, la consciencia no debería contener
el “gran” deseo una vez el Ego ha deseado: y debería llenarse con una ambición afectada por algo distinto, no
al revés, pues al acecho en algún lugar se encuentra el castigo inevitable de la cobardía; ¿no es de seguro un
deshonroso engaño? El genio, como el heroísmo, es cuestión de valentía; has de olvidar el miedo, o de alguna
forma la incapacidad . . . . por tanto su expresión es siempre espontánea. Cuán simple es adquirir genio;
conoces los medios, ¿quién se arriesgará? ¡El aprendizaje de “Cómo” es el eterno “Por qué”, pero sin ser
satisfecha su respuesta! un genio es tal, porque no sabe cómo o por qué.
El Almacén de los Recuerdos con una Puerta Siempre-Abierta.
Has de saber que el subconsciente es la personificación de toda la experiencia y la sabiduría, las anteriores
encarnaciones como hombre, animal, pájaro, vegetal, como todo lo que existe, ha existido, y existirá. Cada
ser un estrato en el órden de la evolución. Naturalmente entonces, cuanto más bajamos en estos estratos, más
tempranas serán las formas de vida a las que lleguemos;la última es la Todopoderosa Simplicidad. Y si
tenemos éxito en despertarlas, podremos ganar sus propiedades, y nuestros logros se corresponderán con ello.
Siendo experiencias sucedidas hace mucho, han de ser evocadas a través de sugestiones extremadamente
vagas, que sólo pueden operar cuando la mente se encuentra inusualmente callada o sencilla. La posesión de
su sabiduría no implica la necesidad de sus cuerpos; el cuerpo se modifica en relación a los “métodos”
(viajamos más rápido que el leopardo cazador, pero no tenemos su cuerpo), y son estos métodos lo que varía
según el objetivo. Si observamos la Naturaleza, las formas tempranas de vida son maravillosas en sus
propiedades, adaptabilidad, etcétera; su fuerza enorme, y algunos son indestructibles. No importa cual sea el
deseo, siempre es su logro. Un microbio tiene el poder de destruir el mundo (y ciertamente lo haría si le
interesasemos). Si desmembraras sus extremidades, la parte mutilada crecería de nuevo, etc. Así que
evocando y siendo obsesionados o iluminados por esas existencias, obtenemos sus propiedades mágicas, o el
conocimiento de su logro. Esto es lo que ya sucede (todo sucede en todo momento) aunque tremendamente
despacio; esforzándonos por el conocimiento lo repelemos, la mente funciona mejor con una dieta simple.
La Clave para la Profecía.
Las leyes de la Evolución son inversamente proporcionales a las funciones que gobiernan el progreso del
logro; es decir, cuanto más maravillosos nuestros logros, más abajo en la escala de la vida que los gobierna.
Nuestro conocimiento del vuelo está determinado a través de ese deseo como causa de la actividad del
pájaro, etcétera. Karmas. Nuestro deseo alcanza directamente el estrato perteneciendo a esas existencias que
pueden “volar” sin alas; así volaremos sin máquinas. Esta actividad subconsciente es la “capacidad”, el
“conocimiento”; todo lo demás que adquirimos es de un valor negativo, es estiercol. La virtud de aprender y
adquirir conocimiento por los métodos ordinarios se encuentra en su preocupación y decepción, de tal grado
que causa agotamiento: mediante ello el deseo puede alcanzar accidentalmente la verdadera morada del
conocimiento, o sea, la subconsciencia. La inspiración sucede siempre en un momento de vacío, y la mayor
parte de los grandes descubrimientos son accidentales, obtenidos habitualmente mediante el agotamiento de
la mente. Mi fórmula y Sígiles para la actividad subconsciente son los métodos de la inspiración, capacidad o
genio, y los métodos para acelerar la evolución. Una economía de energía y método de aprendizaje a través
del gozo. Un murciélago primero desarrolló alas del tipo adecuado, lo suficientemente orgánico su deseo,
alcanzando la subconsciencia. Si su deseo para volar hubiera sido consciente, habría tenido que esperar hasta
poder haberlo hecho mediante los mismos medios que los nuestros, es decir, las máquinas. Todo genio tiene
una hipótesis (habitualmente natural) en forma de hobby, que le sirve para dominar y ocupar la mente
consciente, para prevenir su interferencia con la expresión espontánea. Las hipótesis matemáticas del gran
Leonardo le sirvieron para “Engañarse” (como los Sígiles). Nuestras vidas se encuentran llenas del
Simbolismo de los Karmas predominantes por los que estamos gobernados. Son ejemplos de esto todo
adorno, vestido inútil, etc (satisfacen a la gente porque sienten la identificación), y siendo también los
métodos para localizarlos (estos Karmas). El simbolismo de la coronación de un Rey, es que pareciéndose el
hombre a Dios (en la tierra) ha alcanzado el más bajo estrato de su subconsciencia (los organismos
monocelulares si así lo quieres), que predominan como gobernantes de sus funciones. (Por supuesto, aquellos
que son coronados Reyes nunca son tales, y simbolizan la “esperanza”, no la realidad). Por tanto la naturaleza
floral y piedras preciosas en la corona se relacionan con los primeros principios. Es Rey quien ha alcanzado
el principio dual en su simplicidad, la primera experiencia que es toda experiencia . . . . tal persona no tiene
necesidad de coronas ni reinos.
Mediante Sigiles y la adquisición de la vacuidad, cualquier experiencia pasada, encarnación, etc, puede ser
llamada a la consciencia. Puede incluso suceder mientras se duerme en forma de sueños, pero este método es
muy difícil (Capítulos sobre sueño en noche y día para el placer omitidos).
La vacuidad total es difícil e insegura para aquellos gobernados por la moral, los complejos,… es decir, cuya
creencia no es por completo auto-amor. De aquí esta necesidad de Sígiles, etc.
Has de conocer que todo ritual, ceremonia, condiciones, como arbitrarios (te tienes a tí mismo para
complacerte), un obstáculo y confusión; su origen fue para la diversión, más tarde para engañar a otros y que
no supieran la verdad, induciendo ignorancia; y como siempre sucede sus altos clérigos fueron ellos mismos
los más engañados. Aquel que engaña a otro se engaña mucho más a sí mismo. Por tanto identifica a los
Charlatanes por su amor por las togas caras, la ceremonia y el ritual, los retiros mágicos, las condiciones
absurdas, y otras estupideces demasiado numerosas para ser relatadas. Su doctrina al completo un despliegue
fanfarrón, una cobardía con hambre de notoriedad; su standard todo lo innecesario, su fracaso asegurado. Así
es que aquellos que poseen alguna habilidad natural pierden rápidamente mediante su enseñanza. Sólo
pueden dogmatizar, implantar y multiplicar aquello que es enteramente superficial. Si fuera un profesor no
actuaría como maestro, pues dado que el pupilo conoce más que el maestro, no podría darse que hubiera
discípulo. Asimilando poco a poco, no sería consciente de su aprendizaje, no repetiría el error vital; sin
miedo, lograría con facilidad. La única enseñanza posible es mostrar a un hombre cómo aprender de su
propia sabiduría, y utilizar su ignorancia y sus errores. No obscureciendo su visión e intención mediante la
rectitud.
Sígiles, Creencia con Protección.
Obsesión Mágica.
Explicaré ahora su creación y uso; tan puro y claro resulta todo que no hay dificultad sobre ello [25]. Por
amor a mis imprudentes devotos lo inventé. Todo deseo que no encuentre una expresión “Natural”, bien sea
para el Placer, el Conocimiento o el Poder, puede satisfacerse a través de los Sígiles y su fórmula desde la
sub-consciencia. Los sígiles son el método para guiar y unir la creencia parcialmente libre [26] con un deseo
orgánico; son su transporte y retención, que funcionan hasta que su propósito sea servido en el yo de la subconsciencia,
y son también su método de reencarnación en el Ego. Ciertamente, todo pensamiento puede ser
expresado mediante su relación con una forma. Los Sígiles son monogramas del pensamiento, para el
dominio de la energía (toda heráldica, blasón, monograma, son Sígiles y son sus Karmas que gobiernan), en
relación con el Karma; un método matemático para simbolizar el deseo y darle forma que tiene la virtud de
evitar cualquier pensamiento y asociación sobre ese deseo particular (en el momento mágico), escapando la
detección del Ego, de tal modo que no contenga ni adjunte tal deseo a sus propias imágenes transitorias,
recuerdos y preocupaciones, sino tal que que le permite el paso libre hacia el subconsciente.
25: Mediante este sistema, sabes exáctamente aquello con lo (que crees) que tu Sígil ha de
estar relacionado. Si utilizaras cualquier forma estupidamente, posiblemente “conjurarías”
exactamente lo que no querías; la madre de la locura, o lo que siempre sucede entonces, nada
en absoluto. Siendo este el único sistema, cualquier resultado que no sea a través de él es
accidental. Tampoco tienes que vestirte como un mago o hechicero tradicional, construir
templos caros, obtener pergaminos vírgenes, sangre de cabra negra, etc, etc, de hecho ni
teatro ni disparates.
26: Creencia libre o energía, esto es, un deseo insatisfecho, que no se haya constituído aún en
obsesión.
Los Sígiles se fabrican combinando las letras del alfabeto simplificado. Como ilustración[27], la palabra
“Mujer” en forma de Sigil es [ejemplo], o [ejemplo], o,… etc. La palabra tigre [ejemplo] o [ejemplo], etc, etc.
La idea consiste en obtener una forma simple que pueda ser facilmente visualizada bajo voluntad, y que no
tenga mucha relación pictórica con el deseo. El verdadero método es mucho más virtuoso, y esta virtud no
puede explicarse en pocas palabras; la forma (tomada como grados de sugestión) es el secreto del
pensamiento y es lo que hay exáctamente dentro de un nombre. Ahora estamos de acuerdo sobre cómo se
hace un Sigil, y cuáles son sus virtudes. Ciertamente, lo que una persona cree a través de Sígiles es la verdad,
y siempre se satisface. El sistema de los Sígiles se cree tomándolo como un hobby en un momento en que
haya gran pena o decepción. Mediante Sígiles he dotado de sabiduría a estúpidos, hecho estúpidos a los
sabios, dado salud a los enfermos y débiles, enfermedad a los fuertes, etc. Bien, si por cualquier motivo
quisieras la fuerza de un tigre, construirías una frase como: “Es mi deseo obtener la fuerza de un tigre”.
Sigilizado esto sería:
Es mi deseo (ejemplo ilustrativo de esta parte de la frase)
Obtener (igualmente)
La fuerza de un Tigre (igual)
Combinado como un Sigil (ejemplo) o (ejemplo más sencillo)
27: Hay seis métodos de Sígiles empleados en este libro, y cada uno corresponde a estratos
distintos. El mostrado aquí es ilustrativo y se trata de la idea fundamental de todos ellos, de
la que cada uno puede hacer evolucionar su propio sistema. Condiciones, necesidad, etcétera,
evolucionan por sí mismas en consecuencia. Además, una persona tiene más poder de
creación y originalidad con un método limitado de expresión.
Ahora por virtud de este Sígil eres capaz de enviar tu deseo a la sub-consciencia (que contiene toda la
fuerza); habiendo sucedido esto, la manifestación del conocimiento o poder necesario provocan la
consecución del deseo.
Primero, toda consciencia excepto la del Sigil ha de ser anulada; pero no confundas esto con la
concentración, si sencillamente concibes el Sígil, en cualquier momento empezarás a pensar. La vacuidad
[28] se obtiene agotando la mente y el cuerpo por uno u otro medio. Los métodos bien personales o bien
tradicionales funcionan igual de bien, dependiendo del temperamento; elige el más agradable. Estos son los
que deberían favorecerse; Mantras y Postura, Mujeres y Vino, Tenis, y el juego de la Paciencia, o caminando
y concentrándose en el Sigil, etcétera. Ninguno es necesario para aquel que (incluso simbólicamente) ha
conquistado aun por un momento el principio dual (la Concepción) mediante el “Tampoco-Tampoco”, pues
su Ego está libre de gravedad. Si el Sigil se convierte en obsesión a través de una aprensión contínua, su
realización puede suceder en cualquier momento, en forma de inspiración. Esto se hace volviendo la mente
hacia el Sígil cuando uno se encuentra extremadamente preocupado; el momento del agotamiento es el
momento del cumplimiento. En el momento de estar exhausto o de la vacuidad, retiene y visualiza tan sólo la
forma del Sígil; finalmente se hará vago, entonces desaparecerá, y el éxito está asegurado. A través del Ego
concibiendo sólo el Sígil, y siendo incapaz de concebir nada a partir de él, toda energía se encuentra
focalizada a través de él; el deseo de la identificación lo lleva a su destino, al estrato subconsciente
correspondiente. Siendo el Sígil un vehículo, su propósito es proteger la consciencia de la manifestación
directa de la obsesión (conscientemente no reconocida). Se evita el conflicto con ideas incompatibles, y
además tampoco obtiene una personalidad separada. Ello (la obsesión) es bien gradualmente asimilado
convirtiéndose en orgánico, o regresa a su morada habitual, servido su propósito de iluminación. Así la
mente, a través de Sígiles, dependiendo de la intensidad del deseo, es iluminada u obsesionada (conocimiento
o poder) a partir de ese Karma en particular (el estrato subconsciente, una existencia y conocimiento
particulares ganados a través suyo) relativo al deseo, pero no relacionado con la memoria o experiencia
recientes. El conocimiento es obtenido a través de la sensación resultante de la unidad de deseo y Karma. El
poder, a través de su vitalización y resurrección “reales”.
28: Esta no es la pasividad del medium que abre la mente a lo que se denomina influencia
externa, energía sin receptáculo que habitualmente no tiene más propósito que golpear una
mesa. Hay muchas formas de alcanzar este estado de vacuidad: menciono el más simple, no
hay necesidad de crucificarse. Las drogas no son útiles. Fumar y la pereza lo que más
difículta.
Este conocimiento deja su estrato acompañado de la energía o el deseo regresando al Ego. Escapa a la
resistencia del Ego asociándose con imágenes, recuerdos o experiencias similares (recibidas en esta vida) que
contiene la mente, y se cristaliza a través de su simbolismo. Por tanto, la mayor parte de la iluminación es
simbólica, y debe ser posteriormente traducida.
[Omitidos capítulos sobre Simbolismo, Dibujo Automático Como Método Para El Arte, y Nota sobre Cartas
Sagradas]
Sobre mí.
Concibiendo no has dado señal de vida alguna. Al reivindicarte, una labor de crear valor, no hay nada que
merezca la pena sostener, nada satisfactorio; ¿es todo la realización de tu inhibición? Mediante el autoborrado
parecería realidad. ¡Este yo, cuán vacío! ¡Cuán prolífico en incompletitud! En la abnegación su
estímulo para simular la realidad . . . . y surge más y más; ¡estas feas brumas de la ilusión son paternales, la
causa del odio del Cielo! Por eso es por lo que temo creer en Dios, la subordinación a un atributo, a una idea
de Yo, ¡no son libertad de amor! Probablemente es Todopoderoso aquel que es inconsciente de la idea de
Dios. Ahora sea la ferocidad de mi unidad “tú” silencio, y para mí no más una pregunta o labor propugnar mi
duda. Y aun así la humanidad siempre duda, tiene extraños hábitos y paga por cada placer, hasta volverse
millonario: el castigo será adecuado a la estimación del valor de su capitalización, ¡existe ese miedo! El rico
en escoria, para engañar a su consciencia, finge humildad, ¡habla de sí mismo como “pobre”, sus posesiones
como “cargas” o de “poca importancia”! ¿De qué consuelo sirve la verdad en los días de cansado esperar y
observar, del esfuerzo sin descanso, del encarcelamiento, del potro de tortura, de los horrores de toda tortura
concebible? Cuando se acostumbra pierde la realidad, y ya sin más obstáculos, ¿creará a Dios, creará nuevas
miserias? Oh, disparate del mundo, niega tu fé, renuncia a este Dios del Cetro de Sangre y confiesa.
Completar el disparate es el principio de la infancia, pero del conocimiento no hay fin. Fue apartarse del
camino lo que encontró el camino directo. Desde la infancia, nunca he negado mi invencible propósito. Oh,
vigilante silencioso, ojo del Universo que no duerme, ¡vigila el inicio de todas mis ideas!. La miseria del
mundo parecería eterna mientras que yo en medio, como un infante que aún no sonríe, soy insensible en la
pureza (del auto-amor); ¡pero no reclamo su servicio! Soy en el deseo eterno de realización; por pobre que
sea, mi satisfacción está más allá de tu entendimiento. Orgulloso de mis opiniones, temo defender un
argumento o comprometerme creyendo mis propias doctrinas como tales . . . . ¡sean estas las que se purguen
a sí mismas! Temeroso del conocimiento, sea mi creencia su vacío, ¡sí, ignorancia! Desde mi atrevimiento
para creer en religiones, doctrinas, credos, sostendré la joya de la verdad. Tan cauto soy, que al mismo
tiempo niego lo que afirmo, y me aferro rápidamente a la “no-necesidad” suplantada por la paradoja, sin
antedecente, espontánea, revierto a lo Absoluto, observo mi intoxicación y control -la reacción del Karma-.
Cuán fácil es el Camino, ¡parecería como si nada tuviera que decirse sino todo desdecirse! ¡Sean mis
palabras pocas y preñadas! Ay, la futilidad de la idea de Dios aún no ha alcanzado su límite, todos los
hombres mentirosos, parecen esforzarse por la locura como su clímax: mientras que yo sólo como alguien
envejecido prematuramente, la razón tambaleándose en su trono, permanezco cuerdo, en castidad positiva,
sin confesar consciencia ni moral; una virgen en unicidad de propósito.