Zonas Autónomas Permanentes. (Hakim Bey)

La teoría de la TAZ(1) intenta ocuparse de situaciones existentes o emergentes, más que del puro utopismo. Por todo el mundo hay
gentes que están dejando o “desapareciendo” de la Parrilla de la Alienación y buscando Formas de restaurar el contacto humano. Un
ejemplo interesante de esto –en el nivel de la “cultura popular urbana” puede encontrarse en la proliferación de redes y conferencias
sobre hobbies. Recientemente descubrí los zines de dos de esos grupos, las Joyas de la Corona del Supremo Alambre (dedicado al
coleccionismo de aisladores eléctricos de cristal) y una revista sobre cucurbitología (La Calabaza). A estas obsesiones se dedica una
enorme cantidad de creatividad. Los diversos encuentros periódicos de compañeros-maníacos vienen a ser genuinos festivales
cara-a-cara (inmediados) de excentricidad. No es sólo la “contra-cultura” quien busca sus TAZs, sus campamentos nómadas y
noches de liberación del Consenso. Grupos autoorganizados y autónomos están brotando entre todas las “clases” y “subculturas”.
Vastas extensiones del Imperio Babilónico están ahora vacías, pobladas sólo por los agentes secretos de los Medios de Masas y unos
pocos policías psicóticos.
La teoría de la TAZ se da cuenta de que ESTO ESTA OCURRIENDO –no estamos diciendo que “debería” o será– estamos
hablando de un movimiento ya existente. Nuestro uso de diversos experimentos –de pensamiento, poéticas utópicas, crítica
paranoica, etc., pretende ayudar a clarificar este movimiento, complejo y todavía en gran parte no documentado, a darle algún foco
teórico y conciencia de sí mismo, y a sugerir tácticas basadas en estrategias integrales coherentes –¡actuar como matrona o como
panegirista, no como “vanguardia”!.
Y así hemos tenido que considerar el hecho de que no todas las zonas autónomas existentes son “temporales”. Algunas son (al
menos en intención) más o menos “permanentes”. Ciertas grietas en el Monolito Babilónico parecen tan vacías que grupos enteros
pueden mudarse a ellas e instalarse. Ciertas teorías, como la “permacultura”, han sido desarrolladas para enfrentarse a esta situación
y sacar todo el provecho posible. “Pueblos”, “comunas”, “comunidades”, incluso “arcologías” y “biosferas” (u otras formas de
ciudad utópica) están siendo experimentadas y llevadas a cabo. Sin embargo, incluso aquí la teoría de la TAZ puede ofrecer algunas
herramientas de pensamiento y clarificaciones útiles.
¿Qué hay de una poética (una “forma de hacer”) y una política (una “forma de vivir juntos”) para la TAZ “permanente” (o “PAZ”)?
¿Qué hay de la relación entre temporalidad y permanencia? ¿Y cómo puede la PAZ renovarse y refrescarse periódicamente con el
aspecto “festivo” de la TAZ?
La cuestión de la publicidad
Recientes sucesos en los EEUU y Europa han mostrado que los grupos autoorganizados/autónomos llevan el temor al corazón del
Estado. MOVE en Philadelphia, los Koreshitas de Waco, los Deadheads, las Tribus del Arcoiris, los piratas informáticos, los okupas,
etc., han sido el objetivo de varios niveles de intensidad de exterminio. Y aun así otros grupos autónomos no son percibidos, o al
menos no son perseguidos. ¿Qué causa la diferencia? Un factor puede ser el efecto maligno de la publicidad o la mediación. Los
Medios experimentan una vampirica sed de la obra de sombra y pasión del “Terrorismo”, el ritual público de expiación, chivo
expiatorio y sacrificio de sangre de Babilonia. Una vez que cualquier grupo autónomo permite que esta particular “mirada” caiga
sobre él, las cosas se ponen jodidas: los Medios intentarán organizar un mini-armageddon para satisfacer su sucia ansiedad de
espectáculo y muerte.
Ahora, la PAZ resulta un bonito blanco inmóvil para semejante bomba inteligente mediática. Asediado dentro de su “compuesto”, el
grupo auto-organizado sólo puede sucumbir a algún tipo de barato martirio predeterminado. ¿¿¿Presumiblemente, este papel sólo
atrae a masoquistas neuróticos???. En cualquier caso, la mayoría de los grupos querrán vivir su duración o trayectoria natural en paz
y calma. Un poco de paranoia natural resulta útil, en tanto no se convierta en un fin en si misma. Uno debe ser astuto para poder ser
audaz y salir con bien. Un toque de camuflaje, una aptitud para la invisibilidad, un sentido del tacto como táctica… podrían ser tan
útiles para una PAZ como para una TAZ. Humildes sugerencias: usar sólo “medios íntimos” (zines, ruedas de teléfonos, BBSs, radio
libre y mini-FM, TV de cable de acceso público, etc.); evitar actitudes confrontacionistas de macho fanfarrón –no necesitáis cinco
segundos en el Telediario (“Policía asalta secta”) para dar sentido a vuestra existencia. Nuestro eslogan podría ser: “Búscate la vida,
no un estilo de vida(2)”.
Acceso
La gente probablemente debería elegir con qué personas vive. Las comunas de “participación abierta” acaban invariablemente
inundadas de gorrones y patéticos payasos hambrientos de sexo. Las PAZs deben elegir mutuamente sus propios miembros –esto no
tiene nada que ver con el “elitismo”. La PAZ puede ejercer una función temporalmente abierta –como albergar festivales o repartir
comida gratis–, pero no necesita estar permanentemente abierta a cualquier autoproclamado simpatizante que pase por ahí.
La emergencia de una economía genuinamente alternativa
Una vez más, esto ya está ocurriendo, pero aún necesita una inmensa cantidad de trabajo antes de que salga a la luz. Las
subeconomias del “lavoro nero”, las transacciones no tasadas, el trueque, etc., tienden a estar severamente limitadas y localizadas.
Las BBSs y otros sistemas de redes pueden ser usados para unir estas economías regionales/marginales (“empresas caseras”) en una
economía alternativa viable de cierta magnitud. “PM.” ya ha esbozado algo como esto en “bolo’bolo” –de hecho existe ya un
número de posibles sistemas, al menos en teoría. El problema es: ¿cómo construir una verdadera economía alternativa, esto es, una
economía completa sin atraer a Hacienda y otros perros de presa capitalistas? ¿Cómo puedo intercambiar mis habilidades como,
digamos, fontanero o destilador de alcohol, por los alimentos, libros, techo y plantas psicoactivas que quiero –sin pagar impuestos, o
incluso sin usar ningún dinero falsificado por el Estado? ¿Cómo puedo vivir una vida confortable (incluso lujosa) libre de toda
interacción y transacción con el Mundo de la mercancía? Si tomáramos todas las energías que los izquierdistas ponen en “manifas” y
toda la energía que los libertarios (3) ponen en jugar a futiles jueguitos de tercer partido, y si redirigiéramos todo ese poder hacia la
construcción de una verdadera economía subterránea, hace mucho que ya habríamos logrado “la Revolución”.
El “Mundo” terminó en 1972
La efigie ahuecada del Estado absoluto se vino finalmente abajo en “1989´char(180). La última ideología, el capitalismo, no es más
que una enfermedad cutánea del Neolítico Muy Tardío. Es una máquina-de-deseo que sigue corriendo vacía. Tengo la esperanza de
verlo disiparse durante mi vida, como uno de los paisajes mentales de Dali. Y quiero tener algún sitio adonde “ir” cuando caiga la
mierda. Por supuesto la muerte del capitalismo no implica necesariamente la destrucción a lo Godzilla de toda la cultura humana;
este escenario es meramente una imagen de terror propagada por el propio capitalismo. Sin embargo, es evidente que el cadáver
soñan te dará violentos espasmos antes de que el rigor mortis se asiente –y Nueva York o Los Ángeles pueden no ser los sitios más
inteligentes para esperar que acabe la tormenta. (Y la tormenta puede haber empezado ya). ¡Por otra parte NYC y LA podrían no ser
los peores lugares para crear el Nuevo Mundo; uno puede imaginar barrios enteros ocupados, bandas transformadas en Milicias
Populares, etc.) Ahora, el modo de vida gitano-Realidad Virtual puede ser una forma de afrontar el desarrollo del fundirse del
Capitalismo Demasiado Tardío –pero en lo que a mi se refiere, preferiría un hermoso monasterio anarquista en algún sitio, un lugar
típico para que los “eruditos” aguanten la “Edad Oscura” (4). Cuanto más organicemos esto AHORA menos problemas tendremos
que afrontar luego. No estoy hablando de “super-vivencia” –no estoy interesado en la mera supervivencia. Quiero florecer.
VOLVAMOS A LA UTOPÍA.
Festivales
La PAZ tiene una función vital, como un nodo en la red de TAZs, un punto de encuentro para un amplio círculo de amigos y aliados
que pueden no vivir de hecho a tiempo completo en la “granja” o la “aldea”. Las antiguas aldeas celebraban ferias que traían riqueza
a la comunidad, proporcionaban mercados para los viajeros y creaban un tiempo/espacio festivo para todos los participantes. Hoy día
el festival está emergiendo como una de las formas más importantes para la propia TAZ, pero puede también proporcionar
renovación y energía fresca para la PAZ. Recuerdo haber leído en algún sitio que en la Edad Media había ciento once días festivos al
año; deberíamos tomar esto como nuestro “mínimo utópico” y esforzarnos para estar aún mejor. [Nota: los mínimos utópicos
propuestos por C. Fourier consistían en más comida y sexo que los que disfrutaba el aristócrata medio del siglo XVIII; B. Fuller
propuso el término “mínimo desnudo” para un concepto similar]
La tierra viviente
Creo que existe abundancia de buenas razones egoístas para desear lo “orgánico” (es más sexy), lo “natural” (sabe mejor), lo “verde”
(es más bello), lo Salvaje (5) (es más excitante). La Communitas (como Paul Goodman la llamó6) y la convivialidad (como la llamó
Ivan Illich) son más placenteras que sus opuestos. La tierra viviente no tiene por qué excluir la ciudad orgánica –la pequeña pero
intensa conglomeración de humanidad dedicada a las artes y los placeres ligeramente decadentes de una civilización purgada de todo
su gigantismo y soledad forzada– pero incluso aquellos de nosotros que gustamos de las ciudades podemos ver motivos inmediatos y
hedónicos para luchar por el “medio ambiente”. Somos biófilos militantes. Ecología profunda, ecología social, permacultura,
tecnología apropiada… no somos demasiado melindrosos con las ideologías. Que florezcan 1.000 flores.
Tipología de la PAZ
Una “religión rara” o un movimiento de arte rebelde puede convertirse en una especie de PAZ no local, como una red de hobbies
más intensa y abarcadora. La Sociedad Secreta (como el Tong chino) también proporciona un modelo para una PAZ sin limites
geográficos. Pero el ‘’escenario del caso perfecto” implica un espacio libre que se extiende en un tiempo libre. La esencia de la PAZ
debe ser la prolongada intensificación de los placeres –y riesgos– de la TAZ. Y la intensificación de la PAZ será… la Utopía Ahora.
1 ‘TAZ: Siglas de “Temporary Autonomous Zone”, Zona Autónoma Temporal. Teoría desarrollada por Bey que este texto amplia.
2 En el original “lifestyle”, término con el que suelen designar determinadas tendencias (como el llamado “lifestyle anarchism”) más
preocupadas por lo cotidiano y lo individual que por lo social, o al menos eso dicen sus detractores, como Murray Bookchin.
3 “Libertario” toma aquí el sentido que se le da comúnmente en EEUU, de anarco-capitalista, con bastante puco que ver (aparte de la
aversión hacía el Estado, al que consideran demasiado intervencionista en la libertad del mercado) con lo que aquí entendemos por
libertario. Durante los años 80 el Partido Libertario alcanzó en EEUU cierta relevancia, llegando a ser el tercero en votos, aunque
muy por detrás de demócratas y republicanos.
4 Con este nombre (“Dark Ages”) se llama a menudo a la Edad Media en inglés.
5 En el original, Wild(er)ness, hablando a la vez de lo “salvaje” y de “Naturaleza en estado puro”
6 En su libro de ese título, escrito con su hermano Percival y publicado en 1947.

Zona Temporalmente Autónoma. (Hakim Bey)

Utopías piratas
Los piratas y corsarios del siglo XVIII crearon una ”;red de información”; que envolvía el globo: primitiva y dedicada
primordialmente a los negocios prohibidos, la red funcionaba admirablemente. Repartidas por ella había islas, remotos escondites
donde los barcos podían ser aprovisionados y cargados con los frutos del pillaje para satisfacer toda clase de lujos y necesidades.
Algunas de estas islas mantenían ”;comunidades intencionales”;, completas mini-sociedades que vivían conscientemente fuera de la
ley y mostraban determinación a mantenerse así, aunque fuera sólo por una corta -pero alegre- existencia.
Hace algunos años investigué un montón de material secundario sobre piratería, intentando encontrar algún estudio sobre estos
enclaves, pero parece que todavía ningún historiador los había encontrado merecedores de análisis serio. (William Burroughs había
mencionado el tema, como lo hizo el anarquista inglés Larry Law -pero no se había hecho ningún estudio sistemático). Me remití a
la fuentes directas, y construí mi propia teoría, algunos de cuyos aspectos analizaré aquí. Decidí llamar a aquellos asentamientos
”;utopías piratas”;.
Recientemente Bruce Sterling, uno de los máximos exponentes de la ciencia-ficción cyberpunk, publicó el relato de un futuro
cercano partiendo de asumir que la decadencia de los sistemas políticos desembocaría en una proliferación descentralizada de
experimentos sobre formas de vida: gigantescas corporaciones de propiedad obrera, enclaves independientes dedicados a la piratería
de datos, enclaves verde-socialdemócratas, enclaves de trabajo cero, zonas anarquistas liberadas, etc. La economía de la información
que sostenía esa diversidad era llamada ”;la red”;; sus enclaves -y el título mismo del relato- era ”;Islas en la Red”;.
Los proscritos medievales fundaron un ”;Estado”; que consistía en una red de remotos valles y castillos, separados por miles de
kilómetros, estratégicamente invulnerables a la invasión y conectados por un permanente flujo informativo de agentes secretos, en
guerra con todos los gobiernos y dedicado exclusivamente al conocimiento. La tecnología moderna, culminando con el satélite espía,
convierte esa especie de autonomía en un sueño romántico. ¡;No más islas piratas! En el futuro, la propia tecnología -liberada de
todo control político- hará posible un mundo entero de zonas autónomas. Pero por ahora el concepto es todavía justamente ciencia
ficción, especulación pura.
¿Es que estamos condenados, los que vivimos el presente, a nunca experimentar la autonomía, a nunca habitar ni por un momento
una tierra legislada sólo por la libertad? ¿No nos queda otra opción que la nostalgia del pasado o la nostalgia del futuro? ¿Tendremos
que esperar a que la totalidad del mundo sea liberado del control político antes de que uno sólo de nosotros pueda exigir conocer la
libertad? La lógica y la emoción se alían para negarnos la posibilidad. La razón establece que uno no puede luchar por aquello que
no conoce, y nuestro corazón se rebela frente a un universo tan cruel como para imponer tal injusticia a nuestra generación, sola ante
la humanidad.
Decir algo así como ”;no seré libre hasta que todos los humanos -o todas las criaturas sensibles- lo sean”; es, simplemente,
condenarnos a una especie de estupor-nirvana, abdicar de nuestra humanidad, definirnos como perdedores.
Creo que extrapolando las historias del pasado y el futuro sobre las ”;islas en la red”; podríamos acumular suficientes evidencias
como para afirmar que una especie de ”;enclave libre”; no sólo es en nuestro tiempo posible, sino de hecho ya existente. Toda mi
investigación ha cristalizado en el concepto de ”;Zona temporalmente autónoma”; (que a partir de aquí abreviaré TAZ (2). Pese a su
carácter sintético forzado por mi propio pensamiento, no pretendo que el TAZ sea tomado como un ensayo -en el sentido también de
”;intento”;-, una propuesta o una fantasía poética. Pese al entusiasmo oratorio de mi lenguaje, no pretendo elaborar ningún dogma
político. De hecho, renuncio a definir el TAZ: planeo alrededor del concepto, pasando de reflejos exploratorios. Al final, el TAZ es
prácticamente auto-explicativo. En el contexto del mundo contemporáneo, podría ser entendido sin dificultad … entendido en la
acción.
Esperando la revolución
¿;Cómo es que todo mundo puesto patas arriba siempre termina por enderezarse? ¿;Por qué siempre a toda revolución sigue una
reacción, como una temporada en el infierno?
La revuelta, o la forma latina insurrección, son palabras que los historiadores utilizan para describir las revoluciones fallidas
-movimientos que no completan la curva prevista, la trayectoria consensuada: revolución, reacción, traición, fundación de un estado
aún más fuerte y opresivo, la vuelta de la tortilla y el retorno de la historia una y otra vez a su más alta forma: el látigo en el rostro de
la humanidad por siempre.
Al fallar en el cumplimiento de la curva, la revuelta sugiere la posibilidad de un movimiento que escapa y va más allá de la espiral
hegeliana del progreso, que secretamente no es sino un círculo vicioso. Surgo -levantamiento, aparición. Insurgo -levantamiento,
rebelión de uno mismo. Una operación de comienzo, de toma de las riendas. Un adiós a la maniatada parodia del círculo del karma,
de la fútil revolución histórica. La consigna ”;¡revolución!”; se ha convertido de proclama en veneno, un maligno hado
pseudognóstico, una fantasmagoría en la que sin importar cuánto luchemos quedamos siempre atrapados por el demonio de Aión, el
íncubo del estado, de un Estado tras otro, cada paraíso regido por un ángel más maligno.
Si la Historia es Tiempo -como pretende- entonces la revuelta es un momento que salta por encima del Tiempo, que viola la ”;ley”;
de la Historia. Si el Estado es la Historia -como pretende- entonces la insurrección es el momento prohibido, una inolvidable
denegación de la dialéctica -una sacudida polar que nos expulsa de lo oscuro, una maniobra chamánica realizada desde un ángulo
imposible del universo.
La Historia pregona que la Revolución quiere permanencia, o cuando menos duración, mientras que la revuelta es temporal. En ese
sentido una revuelta es como una experiencia límite, lo contrario del estándar de la conciencia y experiencia ordinaria.
Como la fiesta, la revuelta no puede ocurrir cada día -de otra forma no sería extra-ordinaria. Pero tales momentos de intensidad dan
forma y sentido a la totalidad de una vida. El chamán retornará -no puedes permanecer a tope siempre-, pero todo habrá cambiado,
una diferencia se ha instaurado.
Habrá quien objete que se trata de un consuelo para desesperados. ¿Qué quedaría del sueño anarquista, del estado sin estado, de la
Comuna, de la zona autónoma duradera, de la sociedad libre, de la cultura libre?¿;Vamos a abandonar toda esperanza por una
especie de existencialista acto gratuito? El punto, se objetará, no es cambiar las conciencias, sino cambiar el mundo.
Acepto que esta es una crítica honesta. Pero opongo pese a todo dos objeciones. Primera, que ninguna revolución nos ha traído esos
sueños. Su intuición aparece en el momento de la revuelta -pero tan pronto como la revolución triunfa y el Estado vuelve, los sueños
e ideales están ya traicionados. No es que renuncie a toda esperanza o deseo de cambio -sino que desconfío del término revolución.
Y segunda, que incluso aunque reemplacemos el intento revolucionario por un concepto de insurrección que espontáneamente atrae
un florecimiento anarquista, nuestra particular situación histórica no es propicia para reto tan enorme. Absolutamente nada, sino un
fútil martirio, resultaría de una colisión frontal con el Estado terminal, el estado de la megacorporación, de la información, el
imperio del Espectáculo y la Simulación. Todas sus armas nos apuntan, mientras nuestros ridículos dardos no encuentran nada
contra lo que disparar sino una histéresis, una rígida nada, un fantasma capaz de absorber cada chispa en un ectoplasma informativo,
una sociedad de la capitulación regida por la imagen de la Pasma y el Ojo absorbente de la pantalla televisiva.
Brevemente: no proponemos el TAZ como un fin exclusivo en sí mismo, reemplazando todas las otras formas de organización,
tácticas y objetivos. Lo defendemos porque puede proveer la clase de intensificación asociada con la revuelta sin conducir
necesariamente a su violencia y sacrificio. El TAZ es como una revuelta que no se engancha con el Estado, una operación guerrillera
que libera un área -de tierra, de tiempo, de imaginación- y entonces se autodisuelve para reconstruirse en cualquier otro lugar o
tiempo, antes de que el Estado pueda aplastarla. Puesto que el Estado tiene más que ver con la Simulación que con la substancia, el
TAZ puede ocupar estas áreas clandestinamente y llevar adelante sus propósitos subversivos por un tiempo en relativa paz. Puede
que incluso algunos pequeños TAZs hayan durado vidas enteras, y ello gracias a su capacidad de permanecer ignorados, como
pequeños enclaves rurales que nunca se han cruzado con el Espectáculo, que nunca han aparecido fuera de la ”;vida real”; que
resulta invisible a los agentes de la Simulación.
Babilonia toma sus abstracciones por lo real; precisamente en ese margen de error se constituye el TAZ. Ponerlo en marcha puede
requerir tácticas de violencia y defensa, pero su mayor fuerza reside en su invisibilidad -el Estado no puede reconocerlo porque la
Historia carece de definición para él. Tan pronto como un TAZ es nombrado -representado y mediatizado- debe desaparecer,
desaparece de hecho, dejando tras de sí un vacío, resurgiendo de nuevo en otro lugar, e invisible de nuevo en tanto indefinible para
los términos del Espectáculo. De esa manera el TAZ es una táctica perfecta para una Era en que el estado es omnipotente y
omnipresente, pero también lleno de fisuras y grietas. Y en tanto el TAZ es un microcosmo del ”;sueño anarquista”; de una cultura
libre no se me ocurre pensar mejor táctica para trabajar por él experimentando a la vez algún beneficio aquí y ahora.
En suma, el realismo nos impone no sólo dejar de esperar ”;la Revolución”;, sino incluso dejar de desearla. Revuelta, en cambio.
Revuelta sí, tan a menudo como sea posible, e incluso asumiendo los riesgos de la violencia. Los espasmos del Estado Simulador
serán espectaculares, pero en la mayoría de los casos la mejor y más radical táctica será rechazar entrar en el juego de la violencia
espectacular, retirarse del área del simulacro, desaparecer.
El TAZ es un campamento de guerrilleros ontológicos: golpean y corren. Mantén en movimiento a la tribu entera, aunque sólo se
trate de datos en el Web. El TAZ tiene que ser capaz de defensa: pero tanto su ataque como su defensa deben, siempre que puedan,
eludir la violencia del Estado, que es una violencia sin sentido. El ataque se hace contra estructuras de control, esencialmente contra
las ideas; y la defensa es la invisibilidad -un arte marcial- y la invulnerabilidad -un arte oculto entre los marciales. La ”;máquina de
guerra nomádica”; conquista antes de ser notada, y se desplaza antes de que el mapa pueda ser reajustado. Por lo que concierne al
futuro, sólo los autónomos podrán planificar la autonomía, organizarla, crearla. Es una operación que se autoinicia, fundacional. El
primer paso tiene algo de satori: la realización del TAZ comienza con el simple acto de su realización.
Psicotopología de la Vida Cotidiana
La idea del TAZ surge en principio de una crítica de la de Revolución, en favor de la de Insurrección. La primera etiqueta a la
segunda como fracaso, pero para nosotros la revuelta representa una posibilidad mucho más interesante -desde la perspectiva de una
psicología de la liberación- que las revoluciones ”;cumplidas”; de la burguesía, los comunistas, los fascistas, …
La segunda fuerza generativa del TAZ reside en el desarrollo histórico de lo que llamaría la ”;clausura del mapa”;. El último pedazo
de Tierra sin reclamar por una u otra nación fue engullido en 1899. El nuestro es el primer siglo sin terra incognita, sin última
frontera. La nacionalidad es el más alto principio de gobierno mundial -ni un pedazo de roca en los mares del Sur es tierra de nadie,
ni un valle remoto, y ni siquiera la luna o los planetas. Es la apoteosis del gangsterismo territorial. Ni un solo centímetro cuadrado de
tierra está liberado de vigilancia o impuestos … en teoría.
El ”;mapa”; es un sistema político abstracto de coordenadas, un gigantesco fraude reforzado por la zanahoria condicionadora del
estado experto, hasta que al final para la mayoría de nosotros el mapa deviene el territorio -no más la ”;isla de la tortuga”;, sino los
USA. Y justamente porque el mapa es una abstracción, no puede cubrir la tierra -con precisión 1:1. En el contexto de complejidad
fractal de la geografía actual, el mapa sólo puede abarcar coordenadas dimensionales. Sin embargo inmensas extensiones plegadas
escapan al patrón mesurador. El mapa no es preciso, no puede ser preciso.
Por ello -la Revolución está clausurada, pero la insurgencia abierta. En nuestro tiempo no cabe sino concentrar nuestra fuerza en
”;poderes insurgentes”;, eludiendo todo entrampamiento en cualquier ”;solución permanente”;.
Y el mapa está clausurado -pero la zona autónoma está abierta. Metafóricamente, se esconde plegada bajo las dimensiones fractales
invisibles para una cartografía de Control. Y aquí es donde debemos introducir el concepto de psicotopología (y psico-topografía),
como una ciencia alternativa -a la vigilancia y cartografiado del Estado y su ”;imperialismo psíquico”;. Sólo una psicotopografía
puede trazar mapas a escala 1:1 de la realidad, porque sólo la mente humana posee la complejidad suficiente como para reproducir lo
real. Y un mapa 1:1 no puede controlar su territorio -por la sencilla razón de que es virtualmente idéntico a él. Sólo puede ser usado
para sugerir determinadas actuaciones. Buscamos en él ”;espacios”; -geográficos, sociales, culturales, imaginarios- con fuerza
potencial para florecer como ”;zonas autónomas”; -y buscamos tiempos en los que estos espacios se encuentren relativamente
abiertos, bien por desinterés del estado en ellos, bien porque hayan pasado desapercibidos a los cartógrafos, o por la razón que sea.
La psicotopología es el arte de la prospección de nuevos TAZs potenciales.
Las clausuras de la Revolución y el Mapa, sin embargo, no son sino las fuentes negativas del TAZ; queda mucho por decir sobre su
inspiración positiva. La reacción por sí sola no proporciona sino la energía necesaria para que se manifieste un TAZ. Pero una
revuelta tiene también que hacerse para algo.
1. En primer lugar, podemos hablar de una antropología natural del TAZ. La familia nuclear es la unidad base de las sociedades del
consenso, pero no del TAZ (”;Familias: ¡cómo las odio! Miserias del amor”; -Gide). La familia nuclear, con sus ”;miserias
edípicas”;, parece ser un invento neolítico, una respuesta a la ”;revolución agrícola”; con la escasez y la jerarquía impuestas. El
modelo paleolítico era a la vez más primario y radical: la banda. La típica banda nómada o seminómada de cazadores en grupo
reunía a unos 50 miembros. En las sociedades tribales mayores, la estructura de bandas se completaba por los clanes de la tribu, o
por agrupamientos tales como sociedades secretas o iniciáticas, de caza o guerra, de género, ”;repúblicas infantiles”; etc. Si la
familia nuclear tiene su origen en la escasez -y se resuelve en miseria- la banda resulta de la abundancia y es pródiga. La familia es
cerrada, por lo genético, por la posesión machista de la mujer y los niños, por la jerárquica totalización de la sociedad
agrícola/industrial. La banda en cambio es abierta -no a todos, por supuesto, pero sí a todo el grupo de los afines: los iniciados se
comprometen por lazos de amor. La banda no es parte de ninguna jerarquía superior, sino parte de un modelo horizontal de
relaciones, lazos de sangre extendidos, contratos y alianzas, afinidades espirituales, etc. (La sociedad Indio-americana conserva
ciertos aspectos de esa estructura incluso ahora).
En nuestra sociedad postespectacular del Simulacro, muchas fuerzas actúan -incluso invisiblemente- para desfasar la familia nuclear,
y traer de vuelta la banda. Ciertas rupturas en la estructura del Trabajo tienen su resonancia en la ”;estabilidad”; arruinada de la
unidad-hogar y la unidad-familia. Las bandas de cada cual incluyen ahora amigos, esposas y amantes, la gente se reúne en trabajos o
seminarios, por grupos de afinidad, en redes de intereses especializados o redes de correo, etc. La familia nuclear se convierte cada
vez más en una trampa, en un desagüe cultural, en una secreta y neurótica implosión de átomos estallados -y la contraestrategia
obvia que inmediatamente emerge desde el mismo inconsciente pasa por el redescubrimiento de la -a la vez más arcaica y
postindustrial- posibilidad de la banda.
2. El TAZ como ”;festividad”;. Stephen Pearl Andrews ofreció en una ocasión, como imagen de una sociedad anarquista, la
descripción de una cena-fiesta, en la que toda estructura de autoridad quedaba disuelta en la convivencia de la celebración. También
podríamos invocar a Fourier y su idea de la sensualidad como base del devenir social -”;tactilidad”; y ”;grastrosofía”; como himnos
de respuesta a la denegación social de las implicaciones del olfato y el gusto. Los antiguos conceptos del julibeo y las fiestas
saturnales se originaban en la convicción de que ciertos eventos sucedían fuera del orden del ”;tiempo profano”;, bajo la medida del
Estado y la Historia. Estas festividades literalmente ocupaban vacíos en el calendario -eran intervalos intercalados. Durante la edad
Media cerca de una tercera parte del año era consagrado a festividades. Es posible que las razones de la resistencia a la reforma de
los calendarios tuvieran menos que ver con los ”;once días perdidos”; que con la sospecha de que la ciencia imperial conspiraba para
eliminar esos vacíos en el calendario que acumulaban la libertad de las gentes -un golpe de estado, un cartografiado de los años, un
someter a medida al tiempo mismo, convirtiendo el cosmos orgánico en un universo mecánico. La muerte de lo festivo.
Los participantes en cualquier insurrección invariablemente se entregan a su aspecto festivo, incluso en medio de la lucha armada, el
riesgo y el peligro. La revuelta es como una saturnal arrancada -o forzada a desvanecerse- de su intervalo que quedara libre para
estallar en cualquier lugar o momento. Liberada de tiempo y lugar, posee no obstante un olfato propio para el desencadenarse de los
acontecimientos, y una afinidad con el genius loci; la ciencia de la psicotopología reconoce ”;flujos de fuerza”; y ”;centros de
poder”; -para utilizar metáforas ocultistas- en los que se puede localizar espaciotemporalmente un TAZ, o al menos ayudar a definir
su relación con un momento y una localización.
El media nos invita a ”;venir a celebrar los grandes momentos de nuestra vida”; mediante la unificación espúrea de la mercancía y el
Espectáculo, el famoso no-acontecimiento de la pura representación. En respuesta a esa obscenidad tenemos, de un lado, el espectro
del rechazo (descrito por los situacionistas, John Zerzan, Bob Black y otros), y por otro la emergencia de una cultura festiva distinta
y aún oculta a los managers de nuestro ocio. ”;Luchar por el derecho a la fiesta”; es algo más que una parodia de la lucha radical: es
una manifestación de esa misma lucha, adecuada a un tiempo que ofrece televisiones y teléfonos como medios de ”;contactar y
tocar”; a otros seres humanos, como vías para ”;estar Ahí”;.
Pearl Andrews tenía razón: la fiesta nocturna es ya ”;la semilla de una nueva sociedad tomando forma en la cáscara de la anterior”;.
Las reuniones tribales de los 60, los cónclaves de eco-saboteadores, la idílica Beltane de los neopaganos, las grandes conferencias
anarquistas, los círculos gays … Las fiestas de alquiler en Harlem en los 20, los nightclubs, los banquetes, los grandes picnics
libertarios, debemos reconocer que todos ellos han sido ya ”;zonas liberadas”; de algún tipo, o por lo menos TAZs potenciales. Ya
abierta a sólo unos pocos amigos, como una fiesta-cena, ya a miles de participantes, como un Be-In, la fiesta siempre es abierta
porque no está regulada, sometida a orden; puede estar planeada, pero a menos que ”;suceda”; por sí misma es un fracaso. El factor
espontaneidad es crucial.
La esencia de la fiesta: el cara a cara, el grupo de humanos que pone en común sus esfuerzos para realizar sus deseos, se trate de
comida y bebida, baile, conversación o el arte de vivir; puede que incluso para el placer erótico, o para crear obras de arte colectivas,
o para atraer el puro circular de la alegría. En síntesis, la ”;unión de los egoístas”; -en el sentido de Stirner- o acaso -en términos
ahora de Kropotkin- una base biológica que conduce a la ayuda mutua. También aquí cabría mencionar la ”;economía del derroche”;
bataillana y su teoría de la cultura potlach.
3. Fundamental para dar forma a una realidad TAZ es el concepto de nomadismo psíquico -o, como humorísticamente lo llamamos,
un ”;cosmopolitanismo del desarraigo”;. Algunos aspectos de este fenómeno han sido analizados por Deleuze y Guattari en ”;La
nomadología y la máquina de guerra”;, por Lyotard en Deriva, y por diversos autores en el número sobre el ”;Oasis”; de la revista
Semiotext(e). Utilizamos el término ”;nomadismo psíquico”; mejor que el de nomadismo urbano, nomadología, deriva, etc.,
simplemente para aglutinar todos estos conceptos en un único complejo difuso, para estudiarlo a la luz del advenir del TAZ.
La ”;muerte de dios”;, en muchos aspectos un descentramiento global del proyecto europeo, abrió a una visión del mundo
multiperspectiva y postideológica capaz de moverse desarraigada desde la filosofía al mito tribal, desde las ciencias naturales al
Taoismo -capaz de por primera vez percibir como a través de los ojos múltiples de un insecto, cada faceta ofreciendo una visión
separada de un mundo completo.
Pero esta visión está sometida a la exigencia de habitar una época en que la velocidad y el ”;fetichismo de la mercancía”; han creado
una tiránica unidad falsa que tiende a difuminar toda diversidad cultural e individual, de tal manera que ”;cualquier lugar vale tanto
como cualquier otro”;. Esa paradoja crea nómadas, viajeros psíquicos que se mueven por la curiosidad o el deseo, aventureros de
escasas lealtades -de hecho desleales al ”;proyecto europeo”;, que ha perdido todo charme y toda vitalidad-, no ligados a ningún
tiempo ni lugar y lanzados a la busca de diversidad y aventura. Esa descripción abarca no sólo a los intelectuales y artistas de clase
X, sino también a los inmigrantes, los refugiados, los homeless, los turistas, los religionarios de la cultura de la caravana, -y también
a la gente que viaja por la red, aunque nunca abandone su propia habitación, (o a aquellos que, como Thoureau, han viajado mucho
-en la concordia); y finalmente incluye a todo el mundo, a todos nosotros, viviendo con nuestros automóviles, nuestros teléfonos,
nuestros viajes de vacaciones, nuestras televisiones, nuestros libros y películas, cambiando de trabajos, de estilos de vida, religiones,
dietas etc., etc.
El nomadismo psíquico como táctica, lo que metafóricamente Deleuze & Guattari llamaron la máquina de guerra, transforma la
paradoja de pasiva en activa -e incluso violenta. Los últimos estertores de dios se han prolongado durante tanto tiempo -en las
formas del Capitalismo, Comunismo y Fascismo, por ejemplo- que todavía queda mucha ”;destrucción creativa”; por hacer, para ser
satisfecha por los comandos post-bakunianos y post-nietzscheanos, o por los apaches -literalmente, ”;enemigos”;- del viejo
Consenso. Estos nómadas practican la razzia, son corsarios, virus. Necesitan y desean TAZs, campos de tiendas oscuras bajo las
estrellas del desierto, interzonas, fortificados oasis escondidos en las rutas de las caravanas, pedazos liberados de jungla y tierras
baldías, áreas prohibidas, mercados negros y bazares underground.
Estos nómadas guían sus movimientos por estrellas extrañas, que pueden ser clusters luminosos de datos en el ciberespacio, o quizás
meras alucinaciones. Coloca un mapa de la tierra; sobre él superpón un mapa de los cambios políticos; sobre él, otro de la red,
particularmente de la antired que enfatiza el flujo de información clandestina -y finalmente, sobre todos ellos, el mapa 1:1 de la
imaginación creativa, de los valores, de la estética. Las coordenadas resultantes cobrarán vida, animadas por gotas y olas de energía
inesperada, coágulos de luz, secretos túneles, sorpresas.
La red y la Web
El siguiente factor que contribuye a la formación de TAZs es tan vasto y ambiguo que necesita una sección por sí mismo.
Hemos hablado hasta ahora de la red, que definiríamos como la totalidad de la información y el flujo comunicativo. Algunos de
estos flujos son privilegiados, y limitados a alguna élite -lo que le da a la Red un cierto aspecto jerárquico. Otros flujos permanecen
en cambio abiertos a todo el mundo -lo que en cambio le da a la red, a la vez, un cierto carácter de horizontalidad no jerárquica. Los
datos militares y de Inteligencia son restringidos, como lo son los bancarios, los de divisas, etc. En su mayor parte, en cambio, los
datos telefónicos, el sistema postal, los bancos de datos públicos, etc., son accesibles a todos y cualquiera. De tal manera que dentro
de la red ha empezado a emerger una especie de secreta contra-red, que llamaremos el Web (como si la red (3) fuese una red de
pescador, mientras la Web fuese una especie de tela de araña tejida en los intersticios y secciones rotas de la red). Normalmente
usaremos el término Web para referirnos a la estructura horizontal, alternativa, del sistema de intercambio de informaciones, a la red
no jerárquica, y reservaremos el término antired (4) para referirnos los usos clandestinos, ilegales y subversivos del Web, incluyendo
la actual piratería de datos y otras formas de sabotaje de la propia red. La red, el Web y el antired son todos parte del mismo modelo
complejo y global, y se funden mutuamente entre sí en innumerables puntos. No son términos que pretendan describir ”;áreas”; -sino
sugerir tendencias, modos de uso.
(Disgresión: antes de que se condene a la Web o la Antired por ”;parasitismo”; -y por tanto por no poder ejercer una fuerza
auténticamente revolucionaria-, piénsese en qué consiste la ”;producción”; en la era del Simulacro. ¿Cuál o qué es la ”;clase
trabajadora”;, productiva? Quizás haya que admitir que tales términos han perdido su significado. De cualquier manera, las
respuestas a preguntas semejantes son tan complejas que el TAZ tiende a ignorarlas por completo y se limita a tomar aquello que
puede utilizar. ”;La cultura es nuestra naturaleza”; -y somos los mirlos ladrones, o los cazadores grupales de la era de la Técnica).
Las formas actuales de la Web inoficial son -habrá que suponer- todavía muy primitivas: la red marginal de ”;zines”;, las redes de
BBS, la piratería de software, el hacking, el phone-phreaking, algo de influencia en la prensa y la radio -y prácticamente ninguna en
ninguno de los otros grandes media: nada de estaciones de televisión, ningún satélite, nada de fibra óptica o cable, etc. No obstante,
la red se presenta como un patrón de relaciones cambiantes y en evolución entre sujetos (usuarios) y objetos (datos). La naturaleza
de esas relaciones ha sido exhaustivamente explorada, de McLuhan a Virilio. Costaría páginas y páginas probar lo que a estas alturas
todo el mundo sabe. Y mejor que reescribir todo ello de nuevo, me interesa preguntarme cómo este tipo de relaciones en evolución
hace posibles modos de implementación para el TAZ.
El TAZ tiene localizaciones temporales -pero efectivas- en el tiempo y en el espacio. Y también ha de tener una ”;localización”; en
el Web, y esa localización es de distinto tipo, no efectiva sino virtual, no inmediata pero sí instantánea. El Web no sólo proporciona
soporte logístico para el TAZ, ayuda a que aparezca. Hablando crudamente: puede decirse que el TAZ existe tanto en el espacio de
la información como en el ”;mundo real”;. El Web puede compactar grandes cantidades de tiempo -como hace con los datos- en
espacios infinitesimales. Ya hemos apuntado que, por su carácter temporal, el TAZ debe necesariamente renunciar a las dimensiones
de la libertad que significan duración y una localización más o menos fija. El Web ofrece una especie de sucedáneos de esas
ausencias -puede informar al TAZ, desde su mismo inicio, con enormes cantidades concentradas de tiempo y espacio ”;sutilizadas”;
como datos.
En este momento de evolución del Web, y considerando nuestras demandas de sensualidad y encuentro directo, debemos considerar
el Web en primer lugar como un sistema de soporte, capaz de llevar información de un TAZ a otro, de defenderlos, de convertirlos
en invisibles o agresivos si la situación lo requiere. Pero es más que eso: si el TAZ es un campo nómada, el Web puede ofrecer la
épica, las canciones, las genealogías y las leyendas de la tribu; revela las rutas de las caravanas y las ocasiones de asalto que
alimentan la economía de la tribu; incluso contiene muchos de los caminos que recorrerán, muchos de los sueños que
experimentarán como signos y portentos.
El Web no depende para su existencia de la tecnología informática. El boca-a-boca, el correo, la red marginal de fanzines, los
árboles telefónicos y cosas de ese tipo ya constituyen una Web de información. La clave no es el tipo o el nivel de la tecnología
implicada, sino la apertura y horizontalidad de su estructura. En todo caso, el concepto de red implica el uso de ordenadores. En toda
la imaginería de la ciencia ficción, la Red de ordenadores opera como condición del ciberespacio (como en Tron o Neuromancer) y
la pseudotelepatía de la realidad virtual. Como fan del cyberpunk no puedo sino imaginar la hacker reality como algo con un papel
fundamental en la creación de TAZs. Como Gibson y Sterling, asumo que la red oficial nunca conseguirá clausurar la Web o la
antired -la piratería de datos, las transmisiones no autorizadas y el libre flujo de la información nunca podrá ser detenido. De hecho,
y tal y como yo la entiendo, la teoría del caos establece justamente que ningún sistema de control universal es posible.
De cualquier forma, y dejando al margen cualquier especulación futurística, debemos afrontar una cuestión crucial en relación al
Web y la tecnología que implica. El TAZ persigue por encima de todo eliminar la mediación, experimentar la existencia como
inmediatez. La misma esencia de su acontecer es el contacto directo -”;pecho con pecho”;, como dirían los sufíes, o cara a cara. En
cambio, la esencia del Web es mediación. Las máquinas son aquí nuestros embajadores -la carne se convierte en irrelevante excepto
como terminal, con todas las siniestras connotaciones del término.
Puede que el TAZ encuentre su espacio propio justamente liándose a la cabeza la manta de dos aparentemente contradictorias
actitudes en relación al hi-tech y su apoteosis, la red: una, la que podemos considerar característica del Quinto Estado -la posición
Neopaleolítica Post-situ ultraverde, que se construye como un argumento lúdico contra la mediación y la red; y, dos, la de los
utopistas cyberpunk, futurolibertarios, reality hackers y sus aliados, que contemplan la red como un paso adelante en la evolución y
asumen que cualquier posible efecto negativo de su mediación puede ser superado -al menos una vez hayamos liberado los medios
de producción.
El TAZ coincide con los hackers porque puede advenir precisamente, en parte, a través de la red, incluso a través de la mediación de
la red. Pero también coincide con los verdes porque defiende una intensa autoconsciencia de uno mismo como cuerpo y siente
repulsión sólo por la cybergnosis en cuanto intento de trascender el cuerpo mediante la simulación. El TAZ tiende a contemplar la
dicotomía ”;técnica/antitécnica”; como una dicotomía falaz, como la mayoría de las dicotomías, en la que opuestos aparentes son en
realidad falsificaciones o incluso alucinaciones provocadas por la semántica. Dicho de otra forma: el TAZ quiere existir en este
mundo, no en la idea de otro mundo, algún mundo visionario nacido de alguna falsa totalización -todo verde o todo metálico- que no
puede ser sino pura fantasía vacía -o como diría Alicia, mermelada ayer o mermelada mañana, pero nunca mermelada hoy.
El TAZ es utopista en el sentido de que defiende una intensificación de la vida diaria o, como los surrealistas habrían dicho, la
irrupción de la magia en la vida cotidiana. Pero no puede ser utópico en el sentido efectivo del término, de ”;no lugar”;, el lugar sin
lugar. El TAZ es y está siempre en algún sitio. Se sitúa en una intersección de fuerzas, como una especie de centro de fuerza pagano
en la confluencia de misteriosas líneas cósmicas, reconocibles al adepto en aparentemente invisibles fragmentos de tierra, paisaje,
flujos de aire, agua o animales. Pero ahora las líneas no están todas trazadas en el espacio-tiempo. Algunas existen sólo en el Web,
incluso aunque se entrecrucen con tiempos y lugares reales. Puede que algunas de estas líneas sean no-ordinarias, en el sentido de
que no hay convención que pueda calificarlas. Son líneas que podrían ser estudiadas mejor a la luz de la teoría del caos que a las de
la sociología, la estadística o la economía. Los patrones de fuerza que hacen brotar un TAZ tienen algo que ver con aquellos
”;atractores extraños”; que aparecen, por así decir, entre las dimensiones.
Por su naturaleza, el TAZ se apropia de cualquier medio que le permita realizarse: puede venir a la vida lo mismo en una caverna
que en una ciudad espacial. Por encima de todo, existirá, ahora, tan pronto como sea posible, dondequiera pueda, sin tener en cuenta
ninguna ideología ni anti-ideología. Usará el ordenador, porque el ordenador existe, pero también utilizará múltiples poderes tan
apartados de la alienación y el simulacro que lograrán asegurar un cierto paleolitismo psíquico para el TAZ, un espíritu
primordial-chamánico que infectará la propia red -ese es el significado del cyberpunk, como yo lo entiendo. En tanto el TAZ es
intensificación, derroche, exceso, potlach, vida consumida en vivir en vez de en sobrevivir (ese lamentable bienestar de los 80), no
podrá ser definido ni por lo técnico ni por lo antitécnico. Se contradice a sí mismo sin dudarlo, porque se quiere a cualquier coste y
sin perseguir ninguna perfección -que supondría su inmovilidad final.
En la serie de Mandelbrot y su realización gráfica por ordenador observamos -en un universo fractal- mapas contenidos y de hecho
escondidos dentro de otros mapas dentro de otros mapas …, hasta el límite de la propia capacidad del ordenador. ¿Para qué sirve
todo ello, este mapa que en cierto sentido comporta una relación 1:1 con una dimensión fractal? ¿Qué podemos hacer con él, aparte
de admirar su elegancia psicodélica?
Si imagináramos un mapa de la información -una proyección cartográfica de la totalidad de la red- tendríamos que incluir en él los
agentes del caos, que han comenzado a aparecer, por ejemplo, en las operaciones de procesamientos complejos en paralelo, en las
telecomunicaciones, en las transferencias de dinero electrónico, virus, pirateo guerrillero, etc.
Cada una de estas áreas de caos podrían ser representadas en topografías similares a la serie de Mandelbrot, como penínsulas
inscritas o escondidas en el mapa -a punto de desaparecer. Esta ”;escritura”; -que en parte permanece escondida, y en parte se
desvanece- representa el proceso mismo en el que la red está inmerso, incompletable en su propia representación, en última instancia
incontrolable. En otras palabras, la serie Mandelbrot, o algo parecido a ella, puede demostrarse útil para representar la emergencia de
una antired como proceso de caos, una ”;evolución creativa”; en palabras de Prigogine. Si no como otra cosa, la serie Mandelbrot
sirve como metáfora para cartografiar el interfaz del TAZ con la red en términos de desaparición de información. Cada ”;catástrofe”;
en la red es un nudo de fuerza para el Web, para la antired. La red se verá dañada por el caos, pero al contrario el Web se expandirá
en él.
Ya mediante el simple pirateo de datos, ya mediante desarrollos más complejos de su actual manejo del caos, el pirata web -los
cibernautas del TAZ- encontrará sistemas para sacar ventajas de las perturbaciones, problemas y caídas de la red (maneras de
producir información desde la ”;entropía”;). Como un bricoleur, como un escarbador de escoria informática, como un contrabandista
o un difusor de correo negro, incluso quizás como un ciberterrorista, el hacker TAZ trabajará a favor de la evolución de conexiones
fractales clandestinas. Estas conexiones, y la información diferente que fluye en ellas, formará poderosos dispositivos de salida
capaces de albergar el nacimiento de un TAZ -como si alguien robara electricidad de los monopolios energéticos para iluminar una
casa de okupas.
De esa forma el Web -con el fin de producir situaciones que conduzcan al TAZ- parasitará la red; pero también cabe concebir que la
estrategia tiene por objetivo construir una red autónoma y alternativa, ”;libre”; y no parasitaria, que pueda servir como base para
”;una sociedad naciente de la cáscara de la anterior”;. La antired y el TAZ pueden ser considerados en la práctica objetivos en sí
mismos -pero también teoréticamente pueden ser considerados formas de lucha por una realidad diferente.
Dicho todo ello, todavía debemos admitir algunas quejas contra los ordenadores, considerar algunas preguntas no contestadas,
especialmente acerca del ordenador personal.
La historia de las redes de ordenadores, BBSs y varios otros experimentos de ”;electro-democracia”; han sido un gran hobby para
muchos. Muchos anarquistas y libertarios declaran gran fe en el PC como arma de liberación y autoliberación -pero en realidad no es
visible su ventaja, no hay logros, no hay ningún grado palpable de libertad conquistada gracias a él.
Tengo muy poco interés en esas hipotéticamente emergentes clases de autoempleados en el procesamiento de datos que muy pronto
serán capaces de administrar una gran industria rural o una fabrica de comida rápida trabajando para varias corporaciones y
burocracias. No hace falta mucha lucidez para sospechar que esta clase desarrollará su propia subclase -una especie de
yupp-proletariado: amas de casa, por ejemplo, capaces de traer a casa un segundo sueldo convirtiendo sus casas en una especie de
electro-tiendas, pequeñas tiranías-obreras en las que el ”;jefe”; es una red de ordenadores.
Tampoco me impresiona el tipo de servicios e informaciones que ofrecen las actuales redes ”;radicales”;. En algunos lugares -se
dice- existe información económica. Puede que sí, pero la mayoría de la información que circula en las BBSs ”;alternativas”;
consiste sobre todo en chismes y ”;chateo”;. ¿;Es eso una ”;economía”;? De acuerdo: los PCs han creado una nueva revolución
impresora. De acuerdo también en que las redes marginales están evolucionando. Y de acuerdo en que ahora puedo por ejemplo
mantener seis conversaciones telefónicas a la vez. ¿Pero qué cambia todo eso de mi vida cotidiana?
La verdad, todavía hay grandes cantidades de información que pueden enriquecer mi percepción, en libros, televisión, teatro,
teléfonos, el servicio postal, los estados alterados de conciencia, etc. ¿De veras necesito un PC para tener más de todo eso? ¿Es que
acaso se me ofrece información secreta? Bueno, puede que me sienta tentado -pero todavía reclamo secretos maravillosos, no
simplemente números telefónicos que no aparecen en las guías de políticos y policías. Más que nada, me gustaría que los
ordenadores me ofrecieran información sobre bienes reales -las ”;cosas buenas de la vida”;, como las definía el preámbulo de la
IWW. Y aquí, y en tanto acuso a los hackers y usuarios de BBS de no irradiar sino vaguedades intelectuales, me veo obligado a
descender de las nubes barrocas de la Teoría y la Crítica y explicar con precisión lo que quiero decir cuando hablo de ”;bienes
reales”;.
Digamos que por razones a la vez políticas y personales deseo comida buena, mejor de la que puedo obtener del capitalismo -comida
no polucionada, bendecida con sabores y olores naturales. Para hacer la cosa más complicada, imagínense que la comida que me
apetece es ilegal: leche natural, por ejemplo, o el exquisito mamey cubano, que no se puede importar a los USA porque -se suponesu
semilla es alucinógena. No soy granjero. Imaginemos que soy un importador de raros perfumes y afrodisíacos, y compliquemos
de nuevo el juego suponiendo que parte de mi stock es también ilegal. O que por ejemplo quiero ofrecer mis servicios de
procesamiento de textos para rizomas orgánicos, pero no quiero comunicar mi trabajo a Hacienda (a lo que obliga la ley, se crea o
no). O imagínese que me apetece contactar a otros humanos para realizar con ellos actos de mutuo placer consensuados aunque no
legales -algo que evidentemente se ha intentado, pero ahora todas las BBSs de sexo duro han sido desmanteladas, y qué sentido
tienen las actuales redes underground, carentes de suficiente seguridad. En definitiva, asúmase que me alimento simplemente de
información, el fantasma de la máquina. De acuerdo con los apólogos, los ordenadores podrían ser capaces de facilitar la satisfacción
de todos mis deseos de comida, drogas, sexo, evasión de impuestos ,… Entonces, ¿qué ocurre? ¿Por qué todo ello no está
ocurriendo?
El TAZ ha acontecido, está aconteciendo y seguirá aconteciendo con o sin ordenadores. Pero para que el TAZ alcance todo su
potencial, tiene que tratarse menos de un proceso de combustión espontánea que de un tema de ”;islas en la red”;. La red, o mejor la
antired, asume el compromiso de un aspecto integral del TAZ, un sumatorio que aumentará exponencialmente su potencial,
produciendo un ”;salto cuántico”; -extraño que esa expresión haya pasado a significar un ”;gran salto”;- en complejidad y
significancia. El TAZ tiene que empezar a existir en un mundo de espacio puro, el mundo de los sentidos. Liminar, incluso
evanescente, el TAZ debe combinar información y deseo para completar su aventura -su acontecimiento-, para habitar su propio
límite, para saturarse en su propio existir.
Quizás la escuela neo-paleolítica tiene razón cuando defiende que toda forma de alienación y mediación debe ser destruida o
abandonada antes de que nuestros objetivos puedan realizarse -o quizás la verdadera anarquía sólo pueda realizarse en el espacio
exterior, como defienden algunos libertarios futurísticos. Pero el TAZ no tiene realmente que ver con lo que ”;fue”; o ”;será”;. Sino
con resultados, con ataques efectivos y realidad consensuada, rupturas hacia una vida más intensa y abundante. Si el ordenador no
sirve para ello, entonces no prosperará. Mi intuición sin embargo es que la antired se está constituyendo, e incluso que quizás en
efecto existe ya -pero no puedo demostrarlo. Toda mi teoría del TAZ se basa en parte en esta intuición. Por supuesto que el Web es
más amplia que la mera red de ordenadores, e incluye por ejemplo al samizdat o el mercado negro. Pero el gran potencial de una red
de información no jerárquica, lógicamente, reposa en el ordenador como herramienta por excelencia. Ahora, queda esperar que el
trabajo de los hackers demuestre que estoy en lo cierto. ¿;Dónde están mis rizomas?
Nos vamos a Croatan
No tenemos deseo alguno de definir la TAZ o de elaborar dogmas acerca de cómo debe ser creada. Nuestro argumento es más bien
que ha sido creada, que será creada, y que está siendo creada. Por tanto resultaría más valioso e interesante observar algunas TAZs
pasadas y presentes, y especular sobre manifestaciones futuras; evocando unos pocos prototipos podemos calibrar el alcance
potencial del complejo, e incluso quizás atisbar un “arquetipo”. Más que intentar cualquier forma de enciclopedismo adoptaremos
una técnica de tiro disperso, un mosaico de retazos, comenzando algo arbitrariamente con los siglos XVI-XVII y el asentamiento en
el Nuevo Mundo. La apertura del “Nuevo” Mundo fue concebida desde un primer momento como una operación ocultista. El mago
John Dee, consejero espiritual de Isabel I, parece haber inventado el concepto de “imperialismo mágico” e infectado a una
generación entera con él. Halkyut y Raleigh cayeron bajo su embrujo, y Raleigh utilizó sus conexiones en la “Escuela de la Noche”,
una cábala de eruditos progresistas, aristócratas y adeptos, creada para avanzar las causas de la exploración, la colonización y la
cartografía. La tempestad(5) fue una pieza de propaganda de la nueva ideología, y la colonia de Roanoke su primer experimento de
laboratorio.
La visión alquímica del Nuevo Mundo lo asociaba con la materia prima o hyle, el “estado de naturaleza”(6), la inocencia y la
potencialidad (“Virginia”), un caos embrionario que el adepto transmutaría en “oro”, es decir, en perfección espiritual al igual que en
abundancia material.
Pero esta visión alquímica está también informada en parte por una fascinación efectiva por el rudimento, una furtiva simpatía por
él, un sentimiento de añoranza por su forma informe que toma como foco el símbolo del “Indio”: el “Hombre” en estado natural,
incorrupto por el “gobierno”. Caliban, el salvaje, está alojado como un virus en la misma maquinaria del imperialismo ocultista; los
animales/humanos del bosque están investidos desde un principio con el poder mágico de lo marginal, lo excluido y lo desterrado.
Por un lado Caliban es feo, y la naturaleza una “inmensidad aullante”; por otro, Caliban es noble y soberano, y la naturaleza un
Edén. Este desdoblamiento en la conciencia europea precede a la dicotomía romanticismo/clasicismo; se encuentra enraizado en la
Alta Magia del Renacimiento. El descubrimiento de América (El Dorado, la Fuente de la Juventud) lo cristalizó; y precipitó sus
esquemas efectivos para la colonización.
En el colegio nos enseñaron que los primeros asentamientos en Roanoke no fructificaron; los colonos desaparecieron, dejando sólo
tras sí el críptico mensaje “nos vamos a Croatan”. Informes posteriores acerca de “indios de ojos grises” fueron desacreditados como
leyenda. Lo que realmente ocurrió, según el libro de texto, fue que los indios masacraron a los indefensos colonos. Sin embargo
“Croatan” no era una especie de El Dorado; era el nombre de una tribu vecina de indios amistosos. Aparentemente el asentamiento
fue simplemente trasladado de la costa a los pantanos de Great Dismal y absorbido por la tribu. Así que los indios de ojos grises eran
reales; aún están allí, y aún se llaman a sí mismos Croatans.
Por tanto, la primera colonia del Nuevo Mundo decidió escindir su contrato con Prospero (Dee/Raleigh/el imperio) y pasarse a los
salvajes con Caliban. Se descolgaron. Se convirtieron en “indios”, se hicieron “nativos”, optaron por el caos sobre las roñosas
miserias de la servidumbre a plutócratas e intelectuales de Londres.
Tal como América vino a existir donde una vez estuvo la “Isla Tortuga”, así Croatan permaneció embebida en su psique colectiva.
Más allá de la frontera, el estado de naturaleza (es decir, el no Estado) aún prevalecía; y en la conciencia de los colonos la opción
silvestre siempre acechó, la tentación de abandonar la iglesia, el trabajo agrícola, la alfabetización, los impuestos -todas las cargas de
la civilización- e “irse a Croatan” de una forma u otra. Además, mientras la revolución en Inglaterra era traicionada, primero por
Cromwell y luego por la Restauración, olas de radicales protestantes escaparon o fueron transportadas al Nuevo Mundo (que se
había convertido ahora en una prisión, un sitio de exilio). Antinomianos, Familistas, Cuáqueros vagabundos, Niveladores(7),
Cavadores(8) y Ranters se veían ahora expuestos a la sombra oscura de lo indómito, y corrieron a abrazarla.
Anne Hutchinson y sus amigos son sólo los más conocidos (es decir, los más aristócratas) de los Antinomianos -habiendo tenido la
mala suerte de haber sido atrapados en la política de la colonia de Bahía- pero un ala mucho más radical del movimiento existía
claramente. Los incidentes que Hawthorne relata en The Maypole of Merry Mount son enteramente históricos; aparentemente los
extremistas habían decidido renunciar de plano al cristianismo y retornar al paganismo. Si hubieran prevalecido uniéndose a sus
aliados indios el resultado podría haber sido una religión sincrética antinómica/celta/algonquina, una especie de santería en la
Norteamérica del siglo XVII.
Los sectarios fueron capaces de prosperar más bajo las administraciones disolutas y corruptas del Caribe, donde los intereses
enfrentados de los europeos habían dejado muchas islas desiertas, o incluso por reclamar. Barbados y Jamaica en particular deben
haber sido colonizadas por muchos extremistas, y cree que las influencias Niveladoras y Ranter contribuyeron a la “utopia” bucanera
de Tortuga. Por primera vez aquí, gracias a Exquemelin(9), podemos estudiar una próspera proto-TAZ del Nuevo Mundo en cierta
profundidad. Huyendo de los siniestros “beneficios” del imperialismo tales como la esclavitud, el servilismo, el racismo y la
intolerancia, de las torturas de la expropiación y la muerte en vida de las plantaciones, los bucaneros adoptaron formas indias, se
emparejaron con los caribeños, aceptaron a negros e hispanos como iguales, rechazaron toda nacionalidad, eligieron a sus capitanes
democráticamente, y volvieron al “estado de naturaleza”. Declarándose a sí mismos “en guerra con todo el mundo”, largaron velas
para saquear bajo contratos mutuos denominados “Artículos”, tan igualitarios que cada miembro recibía una participación completa
del botín y el capitán normalmente sólo 1 o 1 1/4. Los azotes y castigos estaban prohibidos; las peleas se resolvían por votación o
por la ley de duelo.
Es simplemente un error calificar a los piratas de meros salteadores marítimos o incluso de proto-capitalistas, como ciertos
historiadores han hecho. En un sentido eran “bandidos sociales”, a pesar de que sus comunidades de base no eran sociedades
agrícolas tradicionales sino “utopías” creadas casi ex nihilo en terra incognita, enclaves de libertad total que ocupaban espacios
vacíos en el mapa. Después de la caída de Tortuga, el ideal bucanero permaneció vivo a lo largo de la “edad de oro” de la piratería
(hacia 1660-1790), y resultó en asentamientos terrestres en Belize, por ejemplo, fundada por bucaneros. Más tarde, mientras la
escena derivaba hacia Madagascar -una isla aún no reclamada por ninguna potencia imperial y gobernada sólo por un rompecabezas
de reyes (jefes) nativos deseosos de aliados piratas- la utopia pirata alcanzó su expresión más alla.
El recuento que hace Defoe del capitán Mission y la fundación de Libertaria puede ser, como defienden algunos historiadores, una
mistificación literaria creada como propaganda de la teoría radical whig(10); pero estaba contenido en The General History of the
Pyrates (1724-28), la mayoría de la cual aún se acepta como fidedigna y rigurosa. Además la historia del capitán Mission no fue
criticada cuando el libro apareció y muchas viejas tripulaciones malgaches aún sobrevivían. Ellos parecen haberlo creído, sin duda
porque habían conocido enclaves piratas muy parecidos a Libertaria. Una vez más, esclavos rescatados, nativos e incluso enemigos
tradicionales como los portugueses fueron todos invitados a unirse como iguales. (Liberar barcos de esclavos era una ocupación
principal). La tierra se poseía en común, con representantes elegidos por temporadas cortas, el botín era compartido; las doctrinas de
la libertad se predicaban de manera mucho más radical de lo que dictaba el sentido común.
Libertaria esperaba perdurar, y Mission murió en su defensa. Pero la mayoría de utopías piratas pretendían ser temporales; de hecho
las verdaderas “repúblicas” de los corsarios eran sus barcos, que navegaban bajo los artículos. Normalmente los enclaves en la orilla
no tenían ley en absoluto. El último ejemplo clásico, Nassau en las Bahamas, un asentamiento de tiendas y cobertizos en el frente de
playa entregado al vino, a las mujeres (y probablemente también a los muchachos, a juzgar por el libro Sodomy and Piracy de
Birge), a las canciones (los piratas eran unos devotos a ultranza de la música y solían contratar bandas por singladuras enteras), y al
exceso incontinente, se desvaneció de la noche a la mañana cuando la flota británica apareció en la bahía. Barbanegra y “Calicó
Jack” Rackham y su tripulación de mujeres piratas se trasladaron a orillas más salvajes y destinos menos placenteros, mientras otros
aceptaron humildemente el perdón y se reformaron. Pero la tradición bucanera perduró, en Madagascar donde los hijos de sangre
mixta de los piratas empezaron a forjar reinos propios, y en el Caribe, donde esclavos fugados al igual que grupos mixtos
negro/blanco/rojo fueron capaces de prosperar en las montañas tierra adentro como maroons. La comunidad maroon de Jamaica aún
retenía un grado de autonomía y muchas de sus viejas costumbres cuando Zora Neale Hurston visitó aquello en los años veinte (ver
Tell My Horse). Los maroons de Suriname todavía practican el “paganismo” africano.
A través del siglo XVIII, Norteamérica también produjo cierta cantidad de “comunidades tri-raciales aisladas”. (Este término de
resonancias clínicas fue inventado por el movimiento eugenésico, que produjo los primeros estudios científicos de estas
comunidades. Desafortunadamente la “ciencia” sólo servía de excusa al odio por los “Mestizos” y los pobres, y la solución del
problema era normalmente la esterilización forzosa). El núcleo invariablemente consistía en esclavos y siervos fugitivos,
“criminales” (es decir, los muy pobres), “prostitutas” (es decir, mujeres blancas que se casaban con hombres no blancos), y los
miembros de diversas tribus nativas.
En algunos casos, como el de los Seminolas o los Cherokees, la estructura ancestral de la tribu permitía asimilar a los recién
llegados; en otros casos, nuevas tribus se formaban. Así tenemos a los maroons del pantano Great Dismal, que subsistieron a lo largo
de los siglos XVIII y XIX, adoptando a esclavos fugitivos, funcionando como estación de paso del Tren Subterráneo(11), y
sirviendo como centro religioso e ideológico para las rebeliones de esclavos.
La religión era el vudú, una mezcla de elementos nativos y cristianos, y de acuerdo al historiador H. Leaming Bey, a los ancianos de
esta fe y a los líderes de los maroons del Great Dismal se los conocía como el “Alto Lucero de los Siete Dedos”.
Los Ramapaughs del norte de Nueva Jersey (mal llamados los “Blancos de Jackson”) presentan otra genealogía romántica y
arquetípica: esclavos liberados por los desertores holandeses, diversos clanes algonquinos y de Delaware, las “prostitutas” de
costumbre, los “Hesienses” (término para designar a mercenarios británicos perdidos, realistas descolgados, etc.), y bandas locales
de bandidos sociales como la de Claudias Smith.
Algunos de los grupos reclaman un origen afroislámico, como en el caso de los Moros de Delaware y los Ben Ishmaels, que
emigraron de Kentucky a Ohio a mediados del XVIII. Los Ishmaels practicaban la poligamia, nunca bebían alcohol, vivían como
juglares, se emparejaban con indios y adoptaban sus costumbres, y eran tan devotos del nomadismo que construían sus casas sobre
ruedas. Su migración anual triangulaba entre pueblos fronterizos con nombres como La Meca y Medina. A finales del XIX algunos
de ellos abrazaron ideales anarquistas, y fueron el blanco de los eugenesistas para un pogrom particularmente cruel de “salvación por
la exterminación”. Algunas de las primeras leyes eugenésicas fueron aprobadas en su honor. Como tribu desaparecieron en los años
veinte, por más que seguramente engordaran las filas de tempranas sectas “islámicas negras” como el Templo de la Ciencia Morisca.
Yo mismo crecí con leyendas de los “Kallikaks” en los cercanos Pine Barrens de Nueva Jersey (y por supuesto con Lovecraft, un
rábido fascista fascinado por las comunidades aisladas). Las leyendas resultaron ser recuerdos folklóricos de las calumnias de los
eugenesistas, cuyo cuartel general se encontraba en Vineland, Nueva Jersey, y quienes acometieron las “reformas” de costumbre
contra la “miscegenación” y la “debilidad mental” en los Barrens (intuyendo la publicación de fotografías de los Kallikaks, cruda y
obviamente retocadas para hacerlos parecer monstruos de la incuria).
Las “comunidades aisladas” -al menos, aquellas que han retenido su identidad entrado el siglo XX- rechazan consistentemente la
absorción por parte de la cultura mayoritaria o de la “subcultura” negra en la que los sociólogos modernos prefieren categorizarlas.
En los setenta, inspirados por el renacimiento nativo americano, unos cuantos grupos -incluyendo a los Moros y a los Ramapaughssolicitaron
al Departamento de Asuntos Indios el reconocimiento como tribus Indias. Aun cuando recibieron el apoyo de los
activistas nativos no se les concedió estatus oficial. Si, después de todo, lo hubieran conseguido, podrían haber sentado un peligroso
precedente para grupos de descolgados de toda índole, desde “peyoteros blancos” y hippies a nacionalistas negros, arios, anarquistas
y libertarios; ¡;una “reserva” para cada uno! El “Proyecto Europeo” no puede reconocer la existencia del salvaje; el caos verde es
todavía una amenaza excesiva para el sueño imperial de orden.
Esencialmente los Moros y los Ramapaughs rechazaban la explicación “diacrónica” o histórica de sus orígenes en favor de una
autoidentidad “sincrónica” basada en el “mito” de adopción india. O por ponerlo de otra forma, se llamaban a sí mismos indios . Si
cualquiera que deseara “ser un indio” pudiera conseguirlo por un acto de autoproclamación, imagínate qué éxodo a Croatan tendría
lugar. Esa ancestral sombra oculta todavía cautiva los vestigios de nuestros bosques (los que, a propósito, se han extendido
grandemente en el nordeste desde los siglos XVIII-XIX con el retorno de vastos terrenos de tierra de cultivo a la espesura). Thoreau
en el lecho de muerte soñó con la vuelta de “indios… bosques…”: la vuelta de lo reprimido.
Los Moros y los Ramapaughs tienen por supuesto buenas razones materiales para definirse a sí mismos como indios -después de
todo, tienen antepasados indios- pero si consideramos su autoproclamación en términos “míticos” al igual que históricos
ahondaremos en aspectos de mayor relevancia en nuestra búsqueda de la TAZ. Dentro de las sociedades tribales existe lo que ciertos
antropólogos han denominado mannenbunden: sociedades totémicas entregadas a una identidad con la “naturaleza” en el acto de
transmutarse, de convertirse en el animal tótem (hombres lobo, chamanes jaguar, hombres leopardo, brujas gato, etc.) En el contexto
de una sociedad colonial entera (como Taussig señala en Chamanism Colonialism and the Wild Man) el poder de transmutación se
percibe como inherente a la cultura nativa en su totalidad; así el sector más reprimido de la sociedad adquiere un poder paradójico a
través del mito de su conocimiento oculto, que es temido y deseado por el colono. Por supuesto los nativos poseen realmente cierto
conocimiento oculto; pero en respuesta a la percepción imperial de la cultura nativa como una especie de “selva espiritual”, los
nativos tienden a verse a si mismos cada vez más conscientemente dentro de ese papel. Incluso al ser marginados, el margen
adquiere el aura de lo mágico. Antes del hombre blanco, simplemente eran tribus de gente; ahora, son los “guardianes de la
naturaleza”, los habitantes del “estado de naturaleza”. Finalmente el propio colono es seducido por este “mito”. En cuanto un
americano quiere descolgarse o volver a la naturaleza, invariablemente “se convierte en indio”. Los demócratas radicales de
Massachusetts (herederos espirituales de los protestantes radicales) que organizaron el Tea Party(12), creyeron literalmente que
podían abolir los gobiernos (¡” región de Berkshire entera se autoproclamó en “estado de naturaleza”!) disfrazados de Mohawks. Por
tanto los colonos, quienes de pronto se vieron marginados en el propio terruño, adoptaron el papel de nativos marginados, buscando
con ello participar (en un sentido) de su poder oculto, de su fulgor mítico. De los montañeses a los boy scouts, el sueño de
“convertirse en indio” fluye bajo una plétora de rastros en la historia, cultura y conciencia norteamericanas.
El imaginario sexual conectado a los grupos “tri-raciales” también conlleva esta hipótesis. Por supuesto los “nativos” son siempre
inmorales, pero los renegados y descolgados raciales han de ser ya absolutamente poliperversos. Los bucaneros eran unos
pervertidos, los maroons y montañeses unos miscegenistas, los “Jukes” y “Kallikaks” se abandonaban a la fornicación y el incesto
(lo que llevaba a mutaciones como la polidactilidad), los niños corrían por ahí desnudos y se masturbaban abiertamente, etc. Revertir
a un “estado de naturaleza” paradójicamente parece permitir la práctica de todo acto antinatural; o así lo parecería si creyéramos a
puritanos y eugenesistas. Y dado que mucha gente en las sociedades racistas moralistas reprimidas desean secretamente practicar
estos mismos actos licenciosos, los proyectan fuera hacia los marginados, y así se persuaden de que ellos mismos permanecen
civilizados y puros. Y de hecho algunas comunidades marginales realmente rechazan la moralidad consensuada -;los piratas sin duda
lo hicieron!- y no hay duda de que efectivamente satisfacen algunos de los deseos reprimidos de la civilización. (¿No harías tú lo
mismo?) Volverse salvaje es siempre un acto erótico, un acto de desnudez.
Antes de dejar el tema de los “tri-raciales aislados”, me gustaría rememorar el entusiasmo de Nietzsche por la “mezcla de razas”.
Impresionado por el vigor y belleza de las culturas híbridas, propuso la miscegenación no sólo como una solución al problema racial
sino también como el fundamento de una nueva humanidad libre del chauvinismo étnico y nacional; una premonición de “nómada
psíquico” quizás. El sueño de Nietzsche aún parece tan remoto ahora como le pareció a él entonces. El chauvinismo aun campa por
sus respetos. Las culturas mixtas permanecen sumergidas. Pero las zonas autónomas de bucaneros y maroons, Moros e Ishmaels,
Ramapaughs y “Kallikaks” permanecen, O sus historias permanecen, como indicaciones de lo que Nietzsche podría haber llamado la
“voluntad de poder como desaparición”. Tenemos que volver a este tema.
La música como principio organizativo
Entretanto volvemos, en cualquier caso, a la historia del anarquismo clásico a luz del concepto de la TAZ.
Antes del “cierre del mapa”, una gran cantidad de energía antiautoritaria se dirigió hacia comunas “escapistas” como Tiempos
Modernos, los diversos falansterios, y demás. Curiosamente, algunas de ellas no se propusieron durar “para siempre”, sino sólo
durante el tiempo en que el proyecto pudiera satisfacer sus designios. En términos socialistas utópicos estos proyectos fueron
“fracasos”, y por tanto conocemos poco de ellos.
Cuando la escapada más allá de la frontera se demostró un imposible, la era de las comunas revolucionarias urbanas comenzó en
Europa. Las comunas de Paris, Lyon y Marsella no sobrevivieron lo bastante como para tomar característica alguna de permanencia,
y uno se pregunta si de hecho se lo propusieron. Desde nuestro punto de vista el principal foco de fascinación es el espíritu de las
comunas. Durante y después de estos años los anarquistas adoptaron la práctica del nomadismo revolucionario, desplazándose de
sublevación en sublevación, buscando mantener dentro de si la intensidad de espíritu que experimentaron en el momento del
levantamiento. De hecho, ciertos anarquistas de la vena stirnerita/nietzscheana llegaron a considerar esta actividad como un fin en sí
misma, una forma de estar siempre ocupando una zona autónoma, la interzona que se abre en mitad o en los albores de la guerra y la
revolución (la “zona” de Pynchon en Arco iris de gravedad). Declararon que si cualquier revolución socialista triunfaba, ellos serían
los primeros en volverse contra ella. Por menos de anarquía universal no teman intención de parar jamás. En Rusia en 1917
congratularon a los soviets libres con entusiasmo: éste era su objetivo. Pero tan pronto como los bolcheviques traicionaron la
revolución, los anarquistas individualistas fueron los primeros en volver a la senda de guerra. Después de Kronstadt, por supuesto,
todos los anarquistas condenaron a la “Unión Soviética” (una contradicción en los términos) y se movilizaron en busca de nuevos
levantamientos.
La Ucrania de Makhno(13) y la España anarquista(14) buscaron la permanencia, y a pesar de las exigencias de una continua guerra
ambas tuvieron éxito hasta cierto punto: no porque duraran “mucho tiempo”, sino porque estaban cabalmente organizadas y podrían
haber perdurado a no ser por la agresión exterior. Por tanto, de entre los experimentos del periodo de Entreguerras me concentraré si
no en la alocada república de Fiume, que es mucho menos conocida, y no se organizó para perdurar.
Gabriele D’Annunzio, poeta decadente, artista, músico, esteta, mujeriego, atrevido pionero aeronáutico, mago negro, genio y
canalla, emergió de la I Guerra Mundial como un héroe con un pequeño ejército a sus órdenes: los “Arditi”. A falta de aventuras,
decidió capturar la ciudad de Fiume en Yugoslavia y entregársela a Italia. Después de una ceremonia necromántica junto a su
querida en un cementerio de Venecia partió a la conquista de Fiume, y triunfó sin mayores problemas. Sin embargo Italia rechazó su
generosa oferta; el primer ministro lo tachó de loco.
En un arrebato, D’Annunzio decidió declarar la independencia y comprobar por cuanto tiempo podría salirse con la suya. Junto a
uno de sus amigos anarquistas escribió la Constitución, que declaraba la música como el fundamento central del Estado. Los
miembros de la marina (desertores y anarcosindicalistas marítimos de Milán) se autodenominaron los Uscochi, en honor de los
desaparecidos piratas que una vez vivieron en islas cercanas a la costa saqueando barcos venecianos y otomanos. Los mudemos
Uscochi triunfaron en algunos golpes salvajes: las ricas naves italianas dieron de pronto un futuro a la república: ;dinero en las arcas!
Artistas, bohemios, aventureros, anarquistas (D’Annunzio mantenía correspondencia con Malatesta) fugitivos y expatriados,
homosexuales, dandis militares (el uniforme era negro con la calavera y los huesos pirata; robada más tarde por las SS) y reformistas
chalados de toda índole (incluyendo a budistas, teósofos y vedantistas) empezaron a presentarse en Fiume en manadas. La fiesta
nunca acababa. Cada mañana D’Annunzio leía poesía y manifiestos desde el balcón; cada noche un concierto, después fuegos
artificiales. Esto constituía toda la actividad del gobierno. Dieciocho meses más tarde, cuando se acabaron el vino y el dinero y la
flota italiana se presentó, porfió y voleó unos cuantos proyectiles al palacio municipal, nadie tenia ya fuerzas para resistir.
D’Annunzio, como otros muchos anarquistas italianos, derivó tardíamente hacia el fascismo -de hecho, Mussolini mismo (el
ex-sindicalista) sedujo al poeta a lo largo de esa senda-. Para el momento en que D’Annunzio se percató de su error era ya
demasiado tarde: ya estaba demasiado viejo y enfermo. Pero el Duce lo hizo asesinar de todas formas -lo tiraron de un balcónconvirtiéndolo
en un “mártir”. En cuanto a Fiume, aunque carecía de la seriedad de la Ucrania o Barcelona libres, puede
probablemente ilustrar mejor ciertos aspectos de nuestra búsqueda. En algunos aspectos fue la última de las utopias piratas (o el
único ejemplo moderno); en otros aspectos quizás, fue muy posiblemente la primera TAZ moderna.
Creo que si comparamos Fiume con los levantamientos de París en 1968 (también con las insurrecciones urbanas italianas de los
primeros setenta), al igual que con las comunas contraculturales americanas y sus influencias anarco-Nueva Izquierda, deberíamos
percatamos de ciertas similitudes, tales como: la importancia de la teoría estética (los situacionistas); también lo que podrían
llamarse “economías pirata”, vivir de los excedentes de la sobreproducción social -incluyendo la popularidad de coloridos uniformes
militares- y el concepto de música como forma de cambio social revolucionario; y finalmente su aire compartido de impermanencia,
de estar preparados para movilizarse, transmutarse, reubicarse en otras universidades, cimas montañosas, guetos, fábricas, guaridas,
fincas abandonadas; o incluso otros planos de la realidad. Nadie intentaba imponer otra dictadura revolucionaria más, ni en Fiume,
ni en Paris o Millbrook. El mundo cambiaría o no. Mientras tanto mantenerse en movimiento y vivir intensamente.
El Soviet de Munich (o “república de consejos”) de 1919 mostraba algunos rasgos de la TAZ, incluso a pesar de que -como en la
mayoría de revoluciones- los objetivos establecidos no fueran exactamente “transitorios”. La participación de Gustav Landauer
como ministro de cultura junto a Silvio Gesell como ministro de economía y otros antiautoritarios y socialistas libertarios extremos
como el poeta y dramaturgo Erich Mühsam, Ernst Toller y Ret Marut (el novelista B. Traven(15) dieron al Soviet su inequívoco
sabor anarquista. Landauer, que pasó años de soledad trabajando en su gran síntesis de Nietzsche, Proudhon, Kropotkin, Stirner,
Meister Eckhardt, los místicos radicales, y los filósofos volk románticos, sabía desde un principio que el Soviet estaba condenado;
sólo esperaba que durara lo suficiente para ser comprendido. Kurt Eisner, el mártir fundador del Soviet, creyó literalmente que los
poetas y la poesía debían formar las bases de la revolución. Se pusieron en marcha planes para dedicar gran parte de B~varia a un
experimento en economía y comunidad anarcosocialista. Landauer diseñó propuestas para un sistema de escuelas libres y un teatro
del pueblo. Los ingresos del Soviet estaban más o menos limitados a la clase trabajadora más pobre y a los vecindarios bohemios de
Munich, y a grupos como el Wandervogel (el movimiento neorromántico de la juventud), radicales judíos (como Buber), los
expresionistas, y otros marginales. Por tanto los historiadores la menosprecian como una “república de café” y menoscaban su
significado en comparación a la participación marxista y espartaquista en la(s) revolucion(es) alemana(s) de posguerra. Dejado fuera
de juego por los comunistas y asesinado finalmente por soldados bajo la influencia de la Sociedad oculto-fascista de Thule,
Landauer merece ser recordado como un santo. Aún así incluso algunos anarquistas hoy en día lo malinterpretan y condenan por
“haberse vendido” al “gobierno socialista”. Si el Soviet hubiera durado incluso un año, derramaríamos lágrimas con la sola mención
de su belleza; pero incluso antes de que las primeras flores de esa primavera se hubieran marchitado, el geist y el espíritu de poesía
fueron aplastados, y los hemos olvidado. Imagínate lo que debe haber sido respirar el aire de una ciudad en la que el ministro de
cultura acaba de avanzar que los niños del colegio pronto estarán aprendiéndose de memoria los trabajos de Walt Whitman. ¡Ay!
quien tuviera una máquina del tiempo…
La voluntad de poder desaparecer
Foucault, Baudrillard, etc. han discutido en gran extensión las formas diversas de la “desaparición”. Aquí quiero sugerir que la TAZ
es de alguna manera una táctica de desaparición.
Cuando los teóricos hablan de una desaparición de lo social se refieren en parte a la imposibilidad de una “revolución social”, y en
parte a la imposibilidad del “Estado”; del abismo de poder, el fin del discurso del poder. La pregunta anarquista en este caso debería
ser entonces: ¿Por qué molestarse en enfrentar un “poder” que ha perdido todo su significado y se ha convertido en pura simulación?
Confrontaciones tales sólo han de resultar en grotescos y peligrosos espasmos de violencia por parte de los cretinos cabezamierda
que han heredado las llaves de todos los arsenales y prisiones. (Quizás sea ésta una tosca malinterpretación norteamericana de la
sutil y sublime Teoría franco-alemana. Pues si es así, estupendo ¿quién ha dicho que haga falta entender una idea para hacer uso de
ella?)
Tal como yo lo leo, la desaparición se muestra como una muy lógica opción radical de nuestro tiempo, en absoluto un desastre o la
muerte del proyecto radical. A diferencia de la mórbida interpretación nihilista maníaca de la muerte de la teoría, la nuestra intenta
minarla con estrategias útiles en la continua “revolución de la vida cotidiana”: lucha que no ha de cesar ni con el último fracaso de la
revolución política o social porque nada excepto el fin del mundo puede traer ni el fin de la vida cotidiana, ni nuestra aspiración por
las cosas buenas ni por lo Maravilloso. Y como dijo Nietzsche, si el mundo pudiera “acabarse”, lógicamente lo hubiera hecho ya; no
lo ha hecho, por tanto no lo hace. Y así, como uno de los sufíes dijo, no importa cuantos vasos de vino prohibido bebamos, nos
llevaremos esta sed rabiosa a la eternidad.
Zerzan y Black han señalado independientemente ciertos elementos de “rechazo” (en palabras de Zerzan) que quizás puedan ser
considerados de alguna forma como síntomas, en parte inconscientes pero en parte conscientes, de una cultura radical de la
desaparición, que influyen a mucha más gente que ninguna idea izquierdista o anarquista. Estos gestos se hacen contra las
instituciones, y en ese sentido son “negativos”; pero cada gesto negativo también sugiere una táctica alternativa “positiva” más allá
de un mero rechazo de la institución condenada.
Por ejemplo, el gesto negativo contra la escolarización es un “analfabetismo voluntario”. Dado que no comparto la adoración liberal
por el alfabetismo en aras de la mejora social, no puedo enteramente compartir los suspiros de desmayo que se oyen por todas partes
frente a este fenómeno: uno simpatiza con los niños que rechazan los libros al igual que la basura que contienen. Hay sin embargo
alternativas positivas que hacen uso de la misma energía de desaparición. La escolarización casera y el aprendizaje de oficios, como
formas posibles de “hacer novillos”, eluden la prisión de la escuela. El pirateo informático es otra forma de “educación” con ciertos
rasgos de “invisibilidad”.
Un gesto negativo a gran escala contra la política consiste simplemente en no votar. La “apatía” (es decir, un sano aburrimiento del
cansino Espectáculo) mantiene a más de la mitad del país apartado de los comicios; el anarquismo nunca consiguió tanto! Tampoco
tuvo el anarquismo nada que ver con el reciente fiasco del censo). Una vez más, hay paralelismos positivos: la creación de tramas
como alternativa a la política se practica en muchos niveles en la sociedad, y las formas de organización no jerárquica han obtenido
popularidad incluso fuera del movimiento anarquista, simplemente porque funcionan ACT UP (16), y Earth First! (17) son dos
ejemplos. Alcohólicos Anónimos es, curiosamente, otro).
El rechazo al trabajo puede tomar las formas del absentismo, la ebriedad en el empleo, el sabotaje, y la pura desidia; pero igualmente
puede dar lugar a nuevos modos de rebeldía: más autoempleo, participación en la economía sumergida y el “lavoro nero”, fraude
fiscal y otras opciones criminales, cultivo de maría, etc.; actividades todas ellas más o menos “invisibles” en comparación con las
tácticas izquierdistas de confrontación tradicionales como la huelga general.
¿Rechazo a la iglesia? Bueno, el “gesto negativo” por excelencia aquí probablemente consiste en… ver la televisión. Pero las
alternativas positivas incluyen todo tipo de formas antiautoritarias de espiritualidad, desde el cristianismo no eclesiástico al
neopaganismo. Las “Religiones Libres” como me gusta llamarlas -cultos pequeños, creados medio en serio medio en broma e
influenciados por corrientes tales como el Discordianismo y el anarcotaoismo- se pueden encontrar a lo ancho de la América
marginal, y proveen una “cuarta vía” en crecimiento fuera de las iglesias mayoritarias, los fanáticos televangélicos, y la insipidez y
consumismo new age. También puede decirse que el rechazo principal a la ortodoxia consiste en construir “morales privadas” en el
sentido nietzscheano: la espiritualidad de los “espíritus libres”.
El rechazo negativo del hogar es la “falta de hogar”, que la mayoría considera una forma de victimización, al no desear ser forzada a
la nomadología. Pero la “falta de hogar” puede ser en un sentido una virtud, una aventura; o así se lo parece, al menos, al inmenso
movimiento internacional de okupas, nuestros vagabundos modernos.
El rechazo negativo de la familia es claramente el divorcio, o algún otro síntoma de “avería”. La alternativa positiva brota de la
conciencia de que la vida puede ser más dichosa sin la familia nuclear, sobre la que florezcan cien flores; de la maternidad soltera al
matrimonio en grupo o al grupo de afinidad crética. El “Proyecto Europeo” libra una intensa acción de retaguardia en defensa de la
“familia”; la miseria edípica anida en el corazón del Control. Las alternativas existen; pero deben permanecer veladas, especialmente
desde la guerra contra el sexo de los ochenta y los noventa.
¿Cuál es el rechazo del arte? El “gesto negativo” no lo habremos de encontrar en el tonto nihilismo de una “huelga artística” o en el
vandalismo contra algún cuadro famoso; lo encontramos en el aburrimiento casi universal de ojos vidriosos que hace presa en la
mayoría de la gente con la sola mención de la palabra. ¿Pero en qué consistiría el “gesto positivo”? ¿Es posible imaginar una estética
que no esté comprometida? ¿;que se emancipe de la historia e incluso del mercado? ¿o al menos tienda a hacerlo? ¿que quiera
reemplazar la representación con la presencia? ¿Cómo se hace sentir la presencia a sí misma incluso en (o a través) de la
representación?
La “lingüística del caos” irradia una presencia que está continuamente desapareciendo de todos los órdenes del lenguaje y de los
sistemas de significado; una presencia fugaz, evanescente, “sutil”, (un término de la alquimia sufí); el atractor extraño alrededor del
que los átomos de significado se acumulan, formando órdenes caóticamente nuevos y espontáneos. Aquí tenemos una estética de la
frontera entre el caos y el orden, el margen, el área de “catástrofe” donde la “avería” del sistema puede significar la iluminación.
La desaparición del artista ES “la superación y realización del arte” en los términos situacionistas. Pero ¿de dónde nos
desvanecemos? ¿y se verá u oirá de nosotros jamás? Nos vamos a Croatan;¿cuál es nuestro destino? Todo nuestro arte consiste en
una nota de adiós a la historia -“Nos vamos a Croatan”- ¿pero dónde está, y qué es lo que haremos allí?
Primero: aquí no estamos hablando de desaparecer literalmente del mundo y de su futuro: ni escape hacia atrás en tiempo a la
“sociedad original del ocio” paleolítica; ni utopia eterna, ni escondite entre las montañas, ni isla; ni tampoco utopia
post-revolucionaria ;preferiblemente ni revolución en absoluto! tampoco VONU(18), ni estaciones espaciales anarquistas; tampoco
aceptamos una “desaparición baudrillardiana” en el silencio de una hiperconformidad irónica. No tengo nada en contra de Rimbaud
ninguno que escape del arte en busca de cualquier Abisinia que pueda encontrar. Pero no podemos construir una estética, siquiera
una estética de la desaparición, sobre el simple acto de no volver jamás. Diciendo que no somos una vanguardia y que no hay
vanguardia, hemos escrito nuestro “nos vamos a Croatan” -la pregunta entonces es ¿cómo imaginar la “vida cotidiana” en Croatan?,
en particular si no podemos decir que Croatan existe en el tiempo (edad de piedra o post-revolución) o el espacio, ya como utopia o
como algún pueblo olvidado del medio oeste o como Abisinia? ¿Dónde y cuándo se encuentra el mundo de la creatividad inmediata?
Si puede existir, entonces existe; pero quizás sólo como una especie de realidad alternativa que hasta ahora no hemos aprendido a
percibir. ¿Dónde buscar las semillas -la mala hierba creciendo en las grietas de la acera- entre ese otro mundo y el nuestro? ¿las
pistas, las indicaciones correctas para buscar? ¿;un dedo apuntando a la Luna?
Yo creo, o al menos me gustaría proponer, que la única solución a la “superación y realización” del arte reside en la emergencia de
la TAZ. Yo rechazaría categóricamente la critica de que la TAZ en sí misma “no es más que” una obra de arte, bien que pueda tener
algunos de sus entrampamientos. Sugiero que la TAZ es el único “tiempo” y “lugar” posible para que ocurra arte por el puro placer
de la acción creativa, y como contribución efectiva a las fuerzas que dan coherencia a la TAZ para manifestarse.
El arte se ha convertido en mercancía en el mundo del arte, pero por debajo de eso aún yace el problema mismo de la representación,
y el rechazo a toda mediación. En la TAZ el arte como mercancía se hará simplemente imposible; será más bien una condición de
vida. La mediación es más difícil de superar, pero la extracción de todas las barreras entre artistas y “usuarios” del arte llevará las
trazas de una condición en la que (como A.K. Coomaraswamy (19) ha descrito) “el artista no es un tipo determinado de persona,
sino cada persona es un tipo determinado de artista”.
En suma: la desaparición no es necesariamente una “catástrofe”; excepto en el sentido matemático de “un cambio topológico
repentino”. Todos los gestos positivos esbozados aquí parecen implicar varios grados de invisibilidad como alternativa a la
confrontación revolucionaria tradicional. La “Nueva Izquierda” nunca creyó realmente en su propia existencia hasta que se vio a sí
misma en el noticiario de la noche. La Nueva Autonomía, en contraste, bien se infiltrará en los medios y los subvertirá desde dentro;
o bien nunca será “vista” en absoluto. La TAZ no sólo existe más allá del Control sino también más allá de definiciones, más allá de
miradas y nombres y actos de esclavitud, más allá de las entendederas del Estado, más allá de la capacidad de ver del Estado.
Ratoneras en la Babilonia de la información
LA TAZ como táctica consciente radical emergerá bajo ciertas condiciones:
1. Liberación psicológica. Esto es, debemos realizar (hacer reales) los momentos y espacios en los que la libertad no es sólo posible
sino electiva. Debemos saber de qué forma somos genuinamente oprimidos, y también de qué forma estamos autoreprimidos o
atrapados en una fantasía en la que son las ideas las que nos oprimen. El trabajo, por ejemplo, es para la mayoría de nosotros una
fuente mucho más efectiva de miseria que la propia política legislativa. La alienación es para nosotros mucho más peligrosa que
cualquier caduca ideología moribunda y desdentada. La adicción mental a los “ideales” -que de hecho resultan ser meras
proyecciones de nuestro resentimiento y nuestra sensación de victimización- nunca harán avanzar nuestro proyecto. La TAZ no es el
heraldo de ninguna falsa promesa de utopia social a la que debamos sacrificar nuestras vidas para que los hijos de nuestros hijos
puedan respirar un poco de aire libre. La TAZ debe ser el escenario de nuestra presente autonomía, pero sólo puede existir bajo la
condición de que ya nos consideremos en efecto seres libres.
2. La contra-red debe expandirse. En la actualidad refleja más abstracción que efectividad. Los fanzines y BBSs intercambian
información, lo que es parte del trabajo de fondo necesario de la TAZ, pero muy poca información de esta índole se refiere a bienes
y servicios concretos necesarios para la vida autónoma. No vivimos en el ciberespacio; soñar que lo hacemos es caer en la
cibergnosis, la falsa transcendencia del cuerpo. La TAZ es un lugar físico y estamos en ella o no. Todos los sentidos deben estar
implicados. La trama es de alguna forma un nuevo sentido, pero debe ser añadido a los otros -los otros no deben ser sustraídos de él,
como en alguna horrible parodia del trance místico-. Sin la trama, la realización completa del complejo-TAZ sería imposible. Pero la
trama no es un fin en si misma. Es un arma.
3. El aparato de Control -el “Estado”- ha de continuar (o así debemos asumir) licuándose y petrificándose a un tiempo, debe
progresar en su curso presente en el que la rigidez histérica viene a enmascarar más y más su vacuidad, un abismo de poder.
Mientras el poder”desaparece”, nuestra voluntad de poder debe ser la desaparición.
Ya hemos discutido la cuestión de si la TAZ puede ser vista “meramente” como obra de arte. Pero también querrás saber si es que es
algo más que una pobre ratonera en la Babilonia de la información, o más bien un laberinto de túneles, más y más conectados, pero
entregados sólo al callejón sin salida del parasitismo pirata. Contestaré que preferiría ser una rata en el muro que una rata en la jaula;
pero también insistiré en que la TAZ trasciende estas categorías.
Un mundo en el que la TAZ echara efectivamente raíces puede parecerse al mundo imaginado por “P.M.” en su novela de fantasía
bolo’bolo. Quizás la TAZ es un “protocolo”. Pero en la medida en que la TAZ existe ya, encarna mucho más que la mundanidad de
la nolición. O que el pasotismo contracultural. Hemos mencionado los aspectos festivos del momento descontrolado que se
conforma en una autocoordinación espontánea, si bien breve. Es “epifánico”; una experiencia punta en la escala tanto social como
individual.
La liberación se realiza en la lucha; ésta es la esencia de la autosuperación de Nietzsche. La tesis presente puede igualmente tomar
como señal el vagabundeo de Nietzsche. Es el precursor de la deriva, en el sentido situ de dérive y en la definición de Lyotard de
driftwork.
Podemos prever una geografía enteramente nueva, una especie de mapa de peregrinaciones en el que los lugares sagrados se han
reemplazado con experiencias punta y TAZs: una verdadera ciencia de la psicotopografía, quizá para llamarla “geo-autonomía” o
“anarcomancia”.
La TAZ implica una forma de feracidad, un crecimiento que va de la domesticación a lo salvaje, un “retorno” que es también un
paso adelante. También exige un “yoga” del caos, un proyecto de “más altos” órdenes (de conciencia o simplemente de vida) que es
abordado “surfeando el frente de ola del caos”, del dinamismo complejo. La TAZ es un arte de la vida en continuo alzamiento,
salvaje pero dulce; un seductor no un violador, un contrabandista más que un pirata sangriento, un bailarín más que un escatólogo.
Admitamos que por una breve noche una república de deseos se vio gratificada. ¿No confesaremos que la política de esa noche tiene
más fuerza y realidad para nosotros que, digamos, el gobierno de la nación en pleno? Algunas de las “fiestas” que hemos
mencionado duraron dos o tres años.;Es esto algo que merezca la pena imaginar, por lo que merezca la pena luchar? Estudiemos la
invisibilidad, el tramaje, el nomadismo psíquico; y ¿;quién sabe lo que hemos de conseguir?
Equinoccio de primavera, 1990
Notas
Traducción de Guadalupe Sordo. Originalmente publicada por Talasa Ediciones. La edición está realizada bajo “anti-copyright”.
Puede copiarse y reproducirse. Al editor del original en inglés le gustaría ser informado: Autonomedia. POBox 568. Brooklyn NY,
11211.
1 De su última carta, ya ”;loco”;, a Cósima Wagner >>>regresar>>>
2 En el original TEMPORARY AUTONOMOUS ZONE, abreviado en TAZ. La traducción literal sería Zona Temporalmente
Autónoma, y su abreviatura en castellano ZTA. No obstante, y por ser más eufónica la original, de empleo ya común, preferimos
mantener la referencia abreviada como TAZ. >>>regresar>>>
3 Traducimos aquí ”;Net”; por ”;red”;, mientras mantenemos la expresión Web intraducida. Podría traducirse -a tenor de lo que el
propio autor explica, clarificando sobradamente los términos que emplea- ”;telaraña”;, pero creemos que ello induciría a posible
confusión, toda vez que el objeto explícito a que se refiere el autor con la idea de Web ocurre justamente en el seno de la red
internet.>>>regresar>>>
4 El término aquí utilizado por el autor es ”;counter-Net”;, cuya traducción literal, a tenor de lo que venimos indicando, sería
”;contra-red”;. El carácter subversivo que posee esta idea, sin embargo, nos parece mejor reflejado en el término ”;Antired”;, cuyo
uso además empieza a generalizarse en los círculos referidos por el autor.>>>regresar>>>
5. La conocida obra de Shakespeare. Próspero y Caliban son personajes de esta obra.>>>regresar>>>
6. Expresión empleada por los teóricos del contrato social (Hobbes, Locke, Rousseau, etc.) para describir un estado de cosas en el
que no existe autoridad política establecida. Su papel ha servido para justificar la existencia del Estado, para negar su necesidad.
para comparar el estado feliz del hombre civilizado con el estado miserable del hombre salvaje o para invertir el sentido de esta
comparación. Esencialmente supone una reflexión en tomo a la pregunta tradicional ¿si no tenemos un soberano, estamos obligados
a crear uno?>>>regresar>>>
7. Los Levellers constituían un movimiento de activistas radicales durante la Revolución inglesa. Sus objetivos giraban en torno a
las garantías de la reforma del sufragio, la tolerancia religiosa y la compensación de una amplia serie de cargas sociales y
económicas. También defendían la idea radical protestante de que el individuo tiene un deber (para con Dios) y por tanto un derecho
natural de ser responsable de sí’ mismo: y la idea de que no sólo ea imprudente, sino perjudicial, dejar el control político en manos
de los líderes y subordinar así el propio destino al de éstos. Los Niveladores representan la primera expresión sustancial en Inglaterra
del “pueblo” como fuerza política secular y por esta razón el movimiento ha despertado gran interés.>>>regresar>>>
8. Los Diggers eran Niveladores radicales, un grupo de comuneros agrarios conducido por William Everard y Gerard Winstanley
que predicaban en 1649 el tipo de comunismo que habían instaurado en su comuna de St. George’s Hill, Surrey. Inspirados en las
ideas radicales de la tradición cristiana, equiparaban la propiedad privada al pecado original y pensaban que la difusión gradual de su
comunismo agrario anunciaba una suerte de milenio igualitario.>>>regresar>>>
9. Alexander Olivier Exquemelin, engagé de la Compañía Francesa de las Indias Occidentales, fue vendido como esclavo en isla
Tortuga en 1666. Aprendió durante su cautiverio el oficio de cirujano y, en calidad de tal, abrazó la ley de la Costa y se unió a los
piratas. A las órdenes de L’Olonnais, Morgan y Bertrand d’Oregon participó activamente en el corso y en los asaltos a las plazas de
tierra firme. Estuvo presente en los dos saqueos de Maracaibo, en las dos tomas de la Isla de Santa Cristina y en la toma e incendio
de Panamá. Escribió Piratas de América.>>>regresar>>>
10. El partido patriótico durante el periodo revolucionario norteamericano.>>>regresar>>>
11. Término bajo el que se conocía la red clandestina establecida por el Movimiento Abolicionista para facilitar la liberación y
evasión de esclavos a través de los EE.UU.>>>regresar>>>
12. Episodio del periodo revolucionario norteamericano. Un grupo de conspiradores anti-ingleses, disfrazados de indios, lanzaron las
cajas de té (fuertemente tasado en la época) de los barcos a las aguas del puerto de Boston.>>>regresar>>>
13. Nestor Makhno agricultor y general anarquista ucraniano Durante la Revolución Rusa organizó un ejército insurgente que con
extraordinarias tácticas de guerrilla defendió Ucrania tanto del Ejército Rojo como del Ejército Blanco.>>>regresar>>>
14. Bey se refiere a la revolución anarquista que se centró en Barcelona desde julio de 1936 durante la Guerra Civil española. Con
una estación de radio requisada, ocho diarios, innumerables revistas y publicaciones sobre todo tipo de temas sociales y continuas
asambleas públicas, el movimiento anarquista se adueñó completamente de la ciudad. Sólo en Barcelona había por entonces 350.000
anarquistas. El órgano ejecutivo era el Comité de las Milicias Antifascistas, que bajo las influencias de la FAI y la CNT, puso a la
industria de nuevo en marcha sólo diez días después del levantamiento. Los servicios públicos se mantenían gracias a los sindicatos
anarquistas, el suministro eléctrico estaba asegurado, se colectivizaron los cines y las 60 líneas de tranvías conducidas por sus 6 500
trabajadores anarquistas, estuvieron pronto funcionando a pleno rendimiento. En el campo se ensayaron asombrosos experimentos
sociales y económicos de colectivización y autogestión (se abolió el dinero, por ejemplo) en comunas libertarias como las descritas
por Kropotkin en La conquista del pan.>>>regresar>>>
15. Después de su participación en el “Soviet”, huyó a México y se escondió tras diferentes identidades falsas. Escribió las más
grandes novelas de anarco-aventura del siglo XX, entre ellas El tesoro de Sierra Madre.>>>regresar>>>
16. Action Coalition to Unleash Power (Coalición de Acción para Liberar el Poder, o “Actúa”) un colectivo internacional de
activistas contra el SIDA.>>>regresar>>>
17. Un colectivo abierto de saboteadores ecologistas norteamericanos. Conocidos por sus golpes teatrales, sabotajes de instalaciones
mineras y madereras, colocación de piezas metálicas en los árboles para romper las sierras mecánicas, “desviación” de vallas
publicitarias, echar arena en los depósitos de combustible de las excavadoras, etc.>>>regresar>>>
18. Retiro voluntario, generalmente a la naturaleza, practicado por los anarco-survivalistas en los año setenta.>>>regresar>>>
19. Ananda Kentish Coomaraswamy (1877-1947) Pionero historiador del arte indio y primer intérprete en Occidente de la cultura do
la India. Estableció el marco de estudios para contextualizar la historia del arte>>>regresar>>>

Zona Periódicamente Autónoma. (Hakim Bey)

Me imagino que el viejo estilo de vida de la transhumancia siempre resultó agradable y además práctico, por lo menos en economías
de pequeña escala. Dos veces al año te levantas y mueves, viajas, cambias tu vida e incluso tu dieta – un gustillo de libertad nómada.
Pero siempre los dos mismos lugares. Un lugar es típicamente más agobiante que el otro – el pueblo, el hogar; mientras que el otro
lugar es típicamente más salvaje que el primero, y este puede ser llamado el lugar del Deseo, del Veraneo. En los cuentos de Finn
Mac Cumal y su banda de Fenians,(1) casi siempre nos los encontramos en el rincón más salvaje del espectro, los matorrales, el
paisaje de la caza que “retrocede” en el tiempo hasta una dorada edad pre-agrícola, y también “a través” del tiempo – hacia Tir nan
Ong, la Tierra del Verano, reino de Tuatha de Danaan, ambos la Muerte y el Hada.
Nos olvidamos que los Fenians pasaban sólo medio año libres en el bosque. Eran como transhumantes – debían trabajar (servicio
militar) la otra mitad del año para el Rey. En este sentido se parecían a los campesinos irlandeses, que hasta hace poco practicaban la
transhumancia pastoral. Los rastros perduran hasta ahora. De hecho, el folclore irlandés, conserva la imagen de esta libertad
veraniega; de alguna manera la “Naturaleza” siempre parece entrelazada e incluso confundida con la “Cultura” en la tradición
irlandesa (como en las zoomorfas mayúsculas del Libro de Kells), en formas que a menudo han impresionado al observador
extranjero como únicamente irlandésas. Los colonos de Elizabeth compararon a los nativos de Irlanda con los indios
norteamericanos: – ambos percibidos como “salvajes” – y ambos recibieron el mismo trato por parte de los ingleses. La
transhumancia otorga la oportunidad de permanecer en contacto con la Naturaleza en su aspecto “merrie” (como lo habría llamado
Morton of Merrymoun), incluso si la economía del pueblo es virtualmente definida por la agricultura, peonaje y trabajo forzado.
Esto explica el “radical” aspecto de la caza furtiva, desde Robin Hood a los Black Laws, y también la humana romantización
universal de la caza. Este romanticismo comienza incluso ya en las sociedades cazadoras/recolectoras, donde la fascinación (y la
diversión) de la caza proporciona mucha más comida para la tribu que (comparado con) la trabajosa recolección – y el romanticismo
continua hasta estos días. Pienso en mis dos tíos menores, quienes cultivaron el country romance de la cacería como salidos del libro
de notas de Turgeniev. Me parece imposible menospreciar este romanticismo, que se me ha aparecido tan claramente como la última
reminiscencia de libertad paleolítica en un mundo que se rinde a la parrilla del arado – y a la carretera.
En efecto, puede decirse que el romanticismo por sí mismo gira (si es que no resuelve) alrededor de esta tensión en el espectro de la
Naturaleza/Cultura. Los transhumantes deben ser un tipo de románticos prácticos, y de “esquizofrénico ambulatorio” que funciona
como una personalidad, “ruptura” entre los polos magnéticos, y deambular de un lado a otro de acuerdo al clima.
Invierno / Verano
pueblo / montaña o bosque
trabajar / jugar
agricultura / festival
pastoreo / cacería
calor de hogar (hachas de “bothy” (la copa del verdor)
narrativa del año) aventura
ensueño /deseo
etc.
Cuando la agricultura reproduce en sí misma, mediante un proceso de mayor racionalización y abstracción, y crea la cultura
industrial, entonces la ruptura se ensancha más allá de la brecha. Los transhumantes perdieron la estructura básica de su economía
por cercar el campo comunal de la aldea perdiendo los “derechos del bosque” o los tradicionales campos de pastoreo. Los nómadas
puros, quienes proporcionan (como reconoce Iben Khaldun) una necesaria tensión dialéctica en las sociedades (agrícolas)
tradicionales, se vuelven “redundantes” en el régimen Industrial. – pero no desaparecen. Los Juguetones y los Viajeros aún vagan
por Irlanda como en los siglos XVIII y XIV (y tal vez en la prehistoria). Pero los transhumantes están completamente perdidos. El
espacio liminal que alguna vez ocuparon, entre el asentamiento y el nomadismo, entre la Cultura y la Natura, ha sido completamente
borrado.
El espacio psíquico de la transhumancia, sin embargo, no puede ser erradicado tan fácilmente. Más temprano que tarde desaparecerá
del mapa pero re-aparecerá en el Romanticismo – en el reencontrarse con el paisaje e incluso con lo salvaje, en la “Adoración de la
Naturaleza” y en la Filosofía de la Naturaleza, en viajes a los Alpes, en el Movimiento Parques, en picnics, en los campos nudistas,
en la cabaña de veraneo, incluso en las vacaciones de verano. Hoy en día, los “reformadores” quieren que los chicos asistan al
colegio el año entero. Y critican las vacaciones de verano de dos o tres meses por su ineficiente vestigio de la economía agrícola.
Pero desde el (romántico) punto de vista de los niños, el verano es libertad sagrada – una temporal (pero periódica) zona autónoma.
Los niños son trashumantes duros de matar.
Hasta cierto punto – y desde cierto punto de vista –, ahora habitamos un mundo “post-industrial”, y se ha apuntado que precisamente
eso es, la reaparición del nomadismo.
Esto tiene su aspecto bueno (como en Deleuze y Guattari) y su aspecto malo – por ejemplo en el turismo. ¿Pero en qué se ha
convertido la transhumancia en este contexto? ¿Qué situaciones pueden ser elucidadas buscando sus rastros?
Un rastro bien claro de transhumancia psíquica se expresó por sí mismo en los años 20’s – 50’s en Norteamérica como el
movimiento de campamentos de verano. Una gran cantidad de estos campos estuvieron inspirados por varias progresistas y radicales
tendencias – naturismo, comunismo y anarquismo, Reicheanismo y otras escuelas psicológicas, misticismo oriental, espiritualismo –
una plétora de fuerzas “marginales”. La utópica comuna rural, como fue la Granja de Brook, diluida en unas baratas vacaciones para
excéntricos. Durante este mismo período incontables miles de “comunidades vacacionales” fueron creadas, con cabinas un poco
menos primitivas que las de los campamentos. Mi familia posee una en la orilla de un putrefacto lago que las hace de balneario en
Upstate New Cork, donde todas sus calles están nombras por indígenas, bosques, animales salvajes. Esta humilde comunidad
representa la “individualista” o emprendedora versión del comunalismo de los campamentos de verano; pero hasta ahora sobreviven
en ellos vestigios de un espíritu comunitario temporal. En cuanto a los campamentos, finalmente la mayoría comienza a satisfacer a
los niños, esos ciudadanos naturales del verano. Así como el precio de la pura holgazanería hedonista subió y subió, de pronto sólo
los niños pudientes pudieron permitirse el campamento – y luego ni siquiera ellos. Uno a uno los campamentos empezaron a cerrar,
un lento declinar en los 70’s, 80’s y 90’s. Desesperadas medidas se intentan aún (“Campamento Marxista Computacional
Reconvertido”; encuentros neo-paganos y seminarios holísticos, etc.)– pero por ahora el campamento de verano casi parece un
anacronismo.
Ahora, el campamento de verano puede ser una extremadamente desanimada versión de la utopía de la transhumancia – mucho
menos la utopía de las utopías – Pero argumentaría que vale la pena defenderlo, o mejor dicho, vale la pena re-organizarlo. Si la
vieja economía suspendió su apoyo, tal vez, una nueva economía pueda visionarlo y realizarlo. De hecho, tal tendencia ya ha
aparecido. Así como los viejos campamentos de verano han caído en banca rota y aparecido en el mercado, unos pocos han sido
adquiridos por grupos que tratan de preservarlos como campamentos (con quizá algunos residentes permanentes), o como privadas o
semi-privadas “comunas” de verano. Algunos de estos neo-campamentos servirán simplemente de retiros vacacionales para los
grupos que los han adquirido; pero otros necesitarán fondos adicionales, y de esta manera, serán arrastrados a experimentar con
jardineo de subsistencia, trabajos manuales, organizar conferencias, eventos culturales, o algunas otras funciones semi-públicas. En
este último caso podemos hablar de una neo-transhumancia, ya que el campamento no serviría simplemente como un espacio de
“ocio”, sino también como un espacio de “trabajo” para los participantes primarios. El “trabajo” de verano parece un “juego” para
los trashumantes en comparación con las labores de la aldea. El Pastoreo deja tiempo para algunos arcaicos placeres desconocidos
para la agricultura o la industria de tiempo completo; y la caza es deporte puro. (Jugar es el punto de la caza; lo “cazado” es un
bonus.) Un tanto de la misma manera el neo-campamento de verano tendrá que “trabajar” para arreglárselas, pero su labor será
“auto-gestionada” y “auto-adueñada” en mayor medida que el salario de invierno, y será un trabajo de naturaleza “festiva”
–”recreación”, ojalá en el sentido original de la palabra – o incluso “creación”. (Artistas y Folcloristas hacen buenos ciudadanos de
verano)
Si la economía determinó la caída del viejo movimiento de campamentos de verano, el estado jugó su rol también: –regulaciones,
restricciones, precauciones, requerimientos de seguros, códigos, etc., ayudó a aumentar el precio real para mantener un campamento
sobre el nivel de viabilidad. Uno podría casi empezar a sospechar que “el estado” de alguna manera sintió al movimiento de
campamentos como un vago tipo de amenaza. Por una cosa, los campamentos escapan a la mirada fija del control cotidiano, y están
alejados del flujo de mercancías e información. Luego también, los campamentos son sospechosamente comunales, focos de
posibles resistencias a la alienación y la atomización del consumismo y la “democracia moderna”. Los campamentos poseen una
erótica subversionalidad para ellos, como todos los ex -camperos de verano pueden testificar, una salvajización y una relajación del
súper-ego, un aire sin reglas, de Sueño de una noche de verano, el skinny-dipping, (2) el enamoramiento, la languidez de julio (o
febrero). El campamento no puede reconciliarse con el ideal de la producción industrial del ocio (“paquete de vacaciones”) y la
reproducción y simulación del verano como un parque temático, el proceso vacacional, el sistemático “vaciado” de todas las
diferencias, todas auténtico deseo.
Ya que el estado desconfía del campamento, el neo-campismo necesitará (para estar exento de eso) cultivar ciertas formas de
invisibilidad o camuflaje social. Un posible disfraz para el neo-campamento, no obstante, sería asumir el preciso disfraz de un
pasado de moda medio quebrado campamento de verano. Después de todo, el campamento de verano no es ilegal, y si tu grupo
puede encontrar los requisitos de seguridad, ¿por qué no acomodarse a un arquetipo ya existente? Siempre que no estés gestionando
un campamento de niños, o un abiertamente proclamado retiro Anarko-nudista, puede ser posible que pasen desapercibidos como
tan sólo otra pandilla de inofensivos haciéndose-creyéndose los indios con un mes de vacaciones para derrochar.
Mi defensa del (neo)-campismo de verano está basada en dos simples premisas: – uno, un mes o dos de relativa libertad es mejor que
absolutamente nada; dos, es asequible. Estoy asumiendo que tu grupo no está formado por “nómadas” o libertadores de tiempo
completo, sino por gente que necesita trabajar para vivir o que están atascados en la ciudad o el suburbio la mayor parte del año –
transhumantes potenciales. Quieres algo más que unas vacaciones de verano – quieres una comunidad de veraneo. Chapotear en un
humilde lago Adirondack es más placentero para ti que Disneylandia – siempre que puedas hacerlo con las personas que quieres.
Compartir los costos lo hace posible, pero también lo transforma en una aventura de comunicabilidad y crecimiento mutuo.
Haciendo que el lugar pague por sí mismo o incluso recortando un poquito del-libro de ingresos podrías transformar tu grupo en uno
de verdaderos neo-transhumantes, con dos focos económicos en tu vida. Incluso si consigues un estatus legal (como un centro retiro
educacional religioso exento de impuestos, o un Campamento de verano) en tu propiedad puedes permitirte cierto grado de
privacidad que –si lo usas discretamente– puede exceder todas las ataduras legales en términos de sexualidad, nudismo, drogas o
excesos paganos. Mientras no espantes los caballos o desafíes los intereses locales, ustedes serán simplemente otra patota de
“veraneantes”, y es de esperarse que sean un poco extraños.
De todas las versiones de la TAZ imaginadas hasta el momento, esta “periódica” o estacional zona está más abierta a la crítica en
tanto paliativo social o como “Club Med Anarkista.: sin embargo, se salva del mero egoísmo por el necesario hecho de que es
auto-organización. Tu grupo debe crear la zona – no puedes comprarla pre-empacada a alguna agencia turística. Por lo cierto, el
campamento de verano puede ser “Revolución” social. Supongo que pudo haberse llamado campo-de-entrenamiento para la
revuelta, pero esto suena muy serio y pretencioso. Preferiría apuntar simplemente al sentimiento de desesperación de muchos por
degustar la autonomía, en el contexto de un válido romanticismo de la Naturaleza. No cualquiera puede ser un neo-nómada – ¿pero
por qué no al menos un neo-transhumante? ¿Qué pasa si la revuelta no viene? ¿Nunca recuperaremos la tierra del verano, aunque sea
por un mes? ¿Nunca desaparecer de la cuadrícula aunque sea por un momento? El campamento de verano no es una guerra, ni
siquiera estrategia – pero es una táctica. Y placer inmediato, después de todo, sigue siendo su propia excusa.
Notas
1. N. del T. Los fenians, «la gente de Finn », eran una banda de guerreros probados que sólo admitían en sus filas a los valientes, los
doctos y los diestros.
2. N. del T. Skinny-dipping es el acto de ir a una piscina (o campamento) y tener un affaire con la chica más guapa de la comarca.

Millennium. (Hakim Bey)

1. Jihad
Cuando dos se disponen a cenar o a batirse en duelo, un tercero aparece – tertium quid, parásito, testigo, profeta, prófugo.
[véase M. Serres, Hermes.]
Hace cinco años todavía era posible ocupar una tercera posición en el mundo, un “ni esto, ni lo otro” de negación o astucia, un
dominio fuera de la dialéctica – incluso un espacio de retirada;– la desaparición como voluntad de poder.
Mas, ahora hay un sólo mundo – el triunfante “fin de la Historia”, fin del insoportable dolor de la imaginación – una apoteosis de
Social Darwinismo cibernético, en efecto. El dinero se decreta a sí mismo ley de la Naturaleza, y demanda para sí libertad absoluta.
Completamente espiritualizado, liberado de su cuerpo obsoleto (mera producción), circulando hacia la infinidad y la instantaneidad
en una numísfera [numisphere] gnóstica muy por sobre la Tierra, el dinero por sí mismo definirá la conciencia. El siglo XX terminó
hace cinco años; este es el milenio. Allí donde no hay segundo, no hay oposición, no puede haber un tercero, un “ni esto, ni lo otro”.
Así, la opción se mantiene: o nos aceptamos como los “últimos humanos”, o nos aceptamos como la oposición. (O automonotonía –
o autonomía.) Todas las posiciones de retirada deben ser re-consideradas desde un punto de vista basado en nuevas demandas
estratégicas. En un sentido, estamos arrinconados. Como hubieran dicho los ideólogos de antaño, nuestra situación es
“objetivamente pre-revolucionaria” una vez más. Más allá de la zona temporalmente autónoma, más allá de la insurrección, está la
necesaria revolución – la “jihad”.
2. Uniformidad
El dinero del siglo XXI es un caos – mientras que la ideología del siglo XX era meramente una entropía. Ambos, el pensamiento
burgués y el anti-burgués, proponían un único mundo – unificado en la conciencia por la ciencia – pero el dinero por sí solo podrá,
de hecho, llevar a cabo ese mundo.
El dinero no es migratorio, pues el nómade se mueve de lugar a lugar, mientras que el dinero se desplaza de tiempo en tiempo,
obliterando el espacio. El dinero no es un rizoma, sino un caos, una interdimensionalidad, inorgánica pero reproductiva [bifurcación
regresiva infinita] – la sexualidad de lo muerto.
“El capital”, entonces, debe ser considerado como un “atractor extraño”. Quizás las matemáticas mismas de este dinero (“fuera de
control”) podrían ya estar trazadas en redes esotéricas tales como SWIFT, la internet privada para bancos y casas de cambio, donde
un trillón de dólares se solaza a sí mismo en el ciberespacio (y menos de su 5% se refiere siquiera oblicuamente a producción
efectiva).
El mundo único puede relacionarse con el “caos”, pero reduce toda verdadera complejidad a uniformidad y separación. La
conciencia misma “entra en la representación”; la experiencia vivida que demanda presencia debe ser negada para que no amenace
con constituir otro mundo más allá de la clausura. En un cielo de imaginería sólo persiste la vida eterna de la pantalla, la puerta
estelar gnóstica, el cristal de la descorporización [disembodiment]. Infinitamente la misma dentro de una infinitud de clausuras;
infinitamente conectada pero infinitamente sola. Inconmensurable identidad del deseo, inconmensurable distancia de la realización.
3. Administración de los deseos
El mundo único no puede empacar el placer mismo, sino sólo su imagen; hermeticismo maligno, una suerte de baraka invertida,
horizonte del acontecimiento o terminal del deseo. La “espiritualidad del placer” descansa precisamente en una presencia que no
puede ser representada sin desaparecer; inexpresable, inimputable, posible sólo en esa “economía del regalo” que existe siempre (o
que siempre es re-inventada) bajo la ortodoxia y la parálisis del intercambio. Defino aquí el deseo como movimiento sobre una
trayectoria tal – no como la picazón que el dinero puede rascar.
La teoría radical ha desarrollado recientemente una problemática del deseo basada en la percepción de que al Capital le concierne el
deseo y es capaz de satisfacerlo. El deseo, por lo tanto, es egoísta y reaccionario. Pero Benjamin ya ha mostrado que lo que le
concierne al Capital es precisamente no satisfacer el deseo (i.e. proveer placer), sino exacerbar el anhelo a través del dispositivo de
la “traza utópica” (las charranadas metafísicas de la mercancía, para parafrasear a Marx). Decir que el capital libera el deseo es un
absurdo semántico basado en una mala traducción:– el Capital se libera a sí mismo esclavizando el deseo. Fourier afirmaba que las
doce Pasiones – sin reprimir – constituyen la única base posible para la Armonía social. Puede que no sigamos su numerología, pero
captamos su deriva.
Contra el hermetismo negativo del mundo único y su carnalidad fingida, la oposición propone una gnosis propia, una dialógica de la
presencia, el placer de superar la representación del placer – una suerte de piedra de toque. Ni censura, ni administración de la
imagen, sino al contrario – la liberación de la imaginación del imperio de la imagen, de su omnipresencia y singularidad dominantes.
La imagen por sí sola es insípida, como una pera o un tomate bioindustrial – inodora como la civilización misma, nuestra “sociedad
de la seguridad”, nuestra cultura de la mera supervivencia. La nuestra es, en parte, una lucha contra la escucha colonial y el acecho
[gaze] imperial, y por el olfato, el tacto, el gusto – y por el “tercer ojo”.
Si el deseo ha desaparecido en sus representaciones entonces debe ser rescatado. Se requiere silencio y secretismo, incluso un
velamiento de la imagen – en último termino un reencantamiento de lo prohibido. Sólo un eros que tienda hacia el escape del
encierro en la banalidad de la imagen (y aquí la conciencia poco importa) puede armonizar con la estética de la jihad; que sea
expresado en roles o actos convencionales o no-convencionales parece casi irrelevante.
La sexualidad [en sí] misma puede considerarse enteogénica – así como las “plantas sagradas”, puede proveer no sólo estructura
cognitiva sino además contenido imaginal. Lo festivo es para nosotros al menos una “broma seria” [una antigua definición de la
alquimia], si no una necesidad ritual. La “Ilustración” es también un principio corporal material – y nuestro secreto es que nuestro
proyecto no necesita ser construido exclusivamente sobre la “nada” de Nietzsche.
4. Sombra verde
La salvajidad [wild(er)ness] representa esta mismísima irreductibilidad del deseo. La eliminación de lo no-humano invoca la
eliminación de lo humano; la cultura sólo puede ser definida en relación a lo que no es. Aquí radica la profundidad del paganismo;
en el Islam, el verde es un color heráldico porque “el agua, el verdor del follaje y un rostro hermoso” (como dijo el Profeta) tienen
un privilegio ontológico en la experiencia – y son de hecho la base del rechazo esotérico a la uniformidad y la separación – lo divino
como diferencia, inmanente y inmediato – no sólo en la “Naturaleza” sino incluso en el jardín o en la ciudad como espontánea
cristalización orgánica del deseo de la vida por sí misma. Quizá a todo lo “verdaderamente” salvaje se lo ha hecho desaparecer en
una administración cartomántica de los deseos – después de todo, el mundo único no sabe de otro – y si así fuera, su espectro se
cierne sobre ese mundo. Puede ser reclamado; puede ser restaurado.
Si la Naturaleza es des-naturalizada en el asesino acecho museológico de la mediación y si “todo” está mediado (incluso la
“percepción sensorial directa”), entonces ¿cómo podemos hablar de restauración o de “inmediatez”? Primero, porque (hablando de
otra manera) no todo ha “entrado en la representación”. La afirmación del mundo único respecto de su unicidad es por supuesto
espuria – persiste por definición un afuera para toda delimitación en la representación; sin mencionar una liminalidad alrededor de
cada frontera, un área de ambigüedad. La unicidad se representa a sí misma como invulnerable – pero su debilidad se revela
precisamente en el momento de nuestra percepción que no es reflejado en la experiencia vivida; se muestra a sí misma en
dislocación, vacío, aburrimiento, empobrecimiento – este momento puede constituir el “desgarramiento del velo” que permitiría un
vislumbre del futuro, o por lo menos de nuestro deseo por el futuro.
Segundo: podemos hablar aquí de restauración porque ni siquiera toda representación subsumida o producida en la clausura de la
unicidad puede ser considerada como efectiva para servir a la represión. El lenguaje en sí mismo está poseído por las poéticas (a
veces inintencionales) de su propia auto-superación, por lo subversivo, la “erupción de lo maravilloso”. La vida parece conspirar con
esta exterioridad, tanto así que incluso la representación finalmente escapa a la representación.
5. Dinero
El verde está hecho para simbolizar la maldita fertilidad del dinero, su fecundidad contranatural – la alquimia de la expropiación, el
peso infinito del acecho privilegiado y Masónico. Al trascender su propia textualidad deviene pura representación; desde el
principio, sin embargo, desde las primeras fichas de arcilla o monedas de electrum, el dinero no era ya nada sino deuda, nada sino
ausencia.
El dinero “en sí mismo” retiene una cierta inocencia como un simple medio de intercambio – dinero “pobre”, por decirlo de alguna
manera, sin interés en la pura circulación. En este nivel el dinero puede jugar su rol incluso en la zona temporalmente autónoma; en
relación a la jihad, no obstante, el dinero continúa siendo y debe ser considerado bajo el signo del Capital como la medida de la
expropiación y el mitema básico de la separación.
Y en cuanto el dinero trasciende su textualidad en la virtualidad, el interés puede ser extraído de cada transacción, cada perturbación
del éter; – el dinero “pobre” le abre camino al dinero “puro”. ¿Quién se beneficia?
La maquinaria global nunca caerá madura en las manos de las masas insurgentes, ni pasará al pueblo su Ojo único (como si a una de
las tres Moiras ciegas); no habrá transición, suave o agitada, entre el Capitalismo y alguna utopía económica, alguna milagrosa
salvación de la conciencia unificada del racionalismo y la cultura universal post Ilustración (con rincones acogedores para
supervivencias excéntricas y dicha turística) – ninguna Social Democracia haciéndose cargo de los controles en nombre del pueblo.
El “dinero-poder” (como los antiguos agrarios le llamaban) no está en el poder de una elite (sea conspiratoria o sociológica) – más
bien la elite está bajo el poder del dinero, como los lacayos humanos contratados de alguna entidad de IA de ciencia ficción en el
ciberespacio. El dinero-poder es la maquinaria global – sólo puede ser desmantelada, no heredada. ¿Aparecerá en la numísfera algún
tipo de limite teorético, de manera que la burbuja estalle “por si misma”, por decirlo así? ¿Se dirige el capitalismo hacia la última
recapitulación y la crisis final para acabar con todas las crisis, o encontrará una manera de lidiar con y incluso aprovechar de
cualesquiera “limites al crecimiento” o perturbaciones caóticas dentro de su cerrada atmósfera de sofocación? [No Cambie el Canal.]
En cualquier caso (para evocar a Gustav Landauer) no hay “inevitabilidad histórica” alguna de una revolución renacida en el
momento mismo del triunfante Cierre de la dialéctica que opera el Capital.
[En un sentido el Capitalismo parece volverse “inevitable” con la invención de la escasez – el primer momento de expropiación.
Pero, ¿precisamente dónde ha de ser localizado este momento? La agricultura es una gran crisis extensamente alargada – pero
muchas sociedades tribales-horticulturales permanecen tan acérrimamente no-autoritarias y orientadas-al-regalo como los más puros
cazadores-recolectores. Los antiguos estados jerárquicos (Sumeria, Egipto, la China Shang, etc.) e incluso el feudalismo todavía
conservan economías de reciprocidad y redistribución; – el Mercado, como predicho por la Economía Clásica, simplemente no
aparece (véase Karl Polyani). Además, cada amenaza de su emergencia es recibida con resistencia preciente [prescient] (como
Clastres pudo haber predicho): – la separación y la expropiación nunca se quedan sin respuesta, y así nunca aparecen en su forma
absoluta. No existe de hecho ley natural alguna de la circulación y el intercambio, ninguna fatalidad histórica, ninguna destinada
atomicidad de lo social, y ningún mundo unificado de la representación. El capitalismo existe – pero no está sólo; la revolución es su
otro. Y viceversa.]
No hay nunca un momento correcto para declararse en estado de rebelión. Siendo herejes perennes, ya hemos tomado nuestras
opciones – como si en una encarnación previa, o en algún mítico tiempo fuera del tiempo, como si todo se pensara a sí mismo en
nosotros o sin nosotros, y la negación fuera un tipo de pre-muerte tibia, una resignación en la morbosidad. No hay para nosotros un
retorno a la inocencia en el éxtasis de 600 canales, ningún regreso a la así-llamada “Caída del Imperio Romano” o incluso al
Neolítico temprano. Ya los primeros surgimientos de la separación en las tempranas formas del dinero y el Estado llegaron a la cima
de una tradición de actualmente casi 10.000 años de antigüedad – en último término no importa si “ésta es la crisis” o no. Igualmente
escogeríamos.
6. Asalto a la pantalla
Los medios de la uniformidad y la separación representan al mundo único en su forma más religiosa – la estructuración de lo social
en imágenes. La mera conciencia de este proceso no puede superarlo – la oposición debe tomar también una forma religiosa en un
reencantamiento de la contra-imaginería; aquí uno podría hablar de un racionalismo de lo maravilloso. La única vía para evadir la
mera reacción (y así la subsunción en la imagen) parecería estar en la “sacralización” de nuestra lucha contra la uniformidad y la
separación; – pero sólo el fracaso podría inducirnos a aceptar el término “Romanticismo” como crítica (o elogio) a nuestra
propuesta.
Hace cinco años los medios de la uniformidad y la separación lograron casi la misma libertad y autonomía que el propio dinero
como medio. Así, cambiaron su énfasis desde la mera supresión hacia la realización y al amalgamiento rompe-fronteras
“interdisciplinario” de todos los modos de representación (desde la educación a la publicidad) en una singular catástrofe
“polisémica” de la forma: – el cuerpo desplomado ante la pantalla, toda la corporalidad reducida a una oscuridad puesta en forma
sólo por la luz del pléroma gnóstico, aquel reino de trascendencia del que los cuerpos son exiliados: – el cielo de cristal.
El viejo Dualismo ha implosionado en una topología totalizada definida por la geosofía gnoseográfica del dinero y su
menos-que-uni-dimensionalidad. El “espejo de la producción” ha sido sobreseído por una transparencia completa, el vértigo del
terror. La tierra, el trabajo, la naturaleza, el yo mismo, la vida misma, e incluso la muerte pueden ser re-inventadas como la base de
todo intercambio – todo es dinero.
[Nota: No hace falta decir que estas generalizaciones no conciernen a la realidad, sino a la ideología del Capital global (la ideología
de la estafa “post-ideológica”) – los pronunciamientos intoxicados de la “economía de la información” – la charada de la
“desregulación” (¿cómo puede uno hablar de revolución cuando el Capital ya ha roto todas las reglas?). Por supuesto el Capital no
ha trascendido realmente la producción, sino que meramente la ha resituado – en algún lugar cerca del dominio de la administración
de cementerios o la eliminación de desechos. El Capital quiere éxtasis, no Taylorismo; anhela pureza, descorporización.]
La mediación extática finalmente bloquea la expresión en su raíz, como por ejemplo en la prótesis biotecnológica o la
indiferenciación entre cuerpo y pantalla. Nupcias simuladas de Eros y Thanatos: – clausura terminal. La “jihad mayor” por supuesto
está dirigida contra lo separado mismo – contra la sofocación del yo verdadero que debe expresar “su señor”, su significado
profundo. Pero la “jihad menor” no es menos vital, ni está menos imbuida de baraka: – el asalto a la pantalla.
7. La moralidad de la violencia
Aquí, cualquier reaparición paradójica de la moralidad naturalmente comenzará sobre las ruinas de la ortodoxia – y no erigirá allí
nada más permanente que las carpas negras de los beduinos de Ibn Khaldun. Y aún así, tarde o temprano, la jihad (la lucha) conduce
de vuelta (vía ta’wil o exégesis hermenéutica) a la shariah o ley. Pero shariah también significa sendero, o vía – es ya el “camino
abierto” del que deambula sin propósitos. Los valores emergen desde la imaginación, i.e. desde el movimiento. “Donde los dioses se
han detenido” – esto es real. Pero los dioses siguen adelante; se mueven, como la luz sobre el agua en las Odas de Píndaro.
El attentat no es inmoral sino simplemente imposible. El mensaje del “terrorismo” es que ahí no hay un allí; sólo la cibergnóstica
historia-vertedero de puro vacío y angustia – la “responsabilidad limitada” como un principio cósmico. Uno podría considerar una
moralidad (quizás incluso una “moralidad imaginal”) de violencia contra ideas y instituciones – pero el lenguaje carece de términos
para una forma como esa y así condena a la militancia a una indistinción de enfoque, incluso a un déficit atencional. En cualquier
caso no es meramente una pregunta sobre el “estado espiritual” de uno, sino sobre una efectiva auto-reestructuración de la cognición
– no un estado sino una “estación” en términos Sufí. Para tomar una frase del Ismaelismo, ésta es nuestra versión de la Da’wa al
Qadimi o la Anciana Propaganda – antigua porque nunca nace completamente.
8. Fin de Siecle
No queda nada de futuridad en el concepto de utopía. “Esperanza contra la esperanza”; ninguna opción real está involucrada. La
presencia sigue siendo impura – sólo la ausencia asume la cristalina forma esqueletal de la eternidad perfecta. Un juicio moral si se
quiere: intolerancia por lo que se opone a la jihad – pero no más dandismo, no más quebradizas y elaboradas construcciones del yo.
La diferencia como identidad constituye un modo de expresión tanto como un modo de volición. Existe un tao de este proceso, un
ordenamiento espontáneo más que un acecho Cartesiano imperialista. Este modo de expresión, en tanto refiere y pertenece a la
cultura (el aspecto “auto-fabricado” de lo social), o configura una resonancia amplificatoria con la “Naturaleza” y es por lo tanto
capaz de cambiar el mundo-como-consenso, o es mera estupidez criminal.
Aquí, una vez más, la “mera” conciencia importa poco; por eso emerge para nosotros un énfasis en los estados no-ordinarios que
superen la dicotomía de la auto-intelección auto-reflexiva en la atención concentrada y en la “habilidad”. El auto-encierro del
aislamiento estético o mental niega el hecho de que cada placer es una expansión, de que la reciprocidad es expansividad
no-predatoria. Si la revuelta como expresión responde a la uniformidad y la separación simultáneamente, constituye por definición
un movimiento hacia la diferencia y la presencia – y como decían los antiguos frenólogos, hacia la “comunicatividad”. Lo que no es
mera “comunicación” – sujeta a la lata de la mediación y la descorporalización – ni “comunión” (un término que implica el
autoritarismo exacerbado de una presencia reforzada) extática – sino más bien una conectividad convivial – un eros de lo social.
9. La revuelta del Islam
Federalismo proudhoniano basado sobre particularidades no-hegemónicas en una mutualidad “nomadológica” o rizomática de
solidaridades sinergísticas – ésta es nuestra estructura revolucionaria. (¡La aridez misma de los términos sugiere la necesidad de una
infusión de vida en el plano teórico!) La ideología Post-Ilustración experimentará mareos al notar las revolucionarias implicaciones
de una religión o de una forma de vida siempre ya opuesta a la monocultura de la uniformidad y la separación. La reacción
contemporánea palidecerá ante la idea de la interpermeabilidad, la porosidad de la solidaridad, convivialidad y presencia en cuanto
complementariedad y resonancia armónica de la “diferencia revolucionaria”.
Tomar al Islam como ejemplo – la hiperortodoxia y la ulemocracia no pueden reducirlo tan fácilmente a una ideología
hegemonística/universalística como para excluir a las formas divergentes de “política sagrada” llevadas a cabo por el Sufismo [por
ejemplo, los Naqsbandis], el Shiismo radical [por ejemplo, Ali Shariati], el Ismaelismo, el Humanismo Islámico, la “Vía Verde” del
Coronel Qadafi (en parte neo-Sufismo, en parte anarco-sindicalismo), o incluso el Islam cosmopolita de Bosnia. [Nota:
mencionamos estos elementos no para condonarlos necesariamente, sino para indicar que el Islam no es un monolito de
“fundamentalismo”.]
Tradiciones de tolerancia, voluntarismo, igualitarismo, preocupación por la justicia social, critica de la “usura”, utopismo místico –
etc. – pueden formar constelaciones de nueva propaganda dentro del Islam, insacudiblemente opuestas al colonialismo cognitivo de
la numísfera, orientadas a las “libertades empíricas” más que a la ideología, críticas de la represión en el Islam, pero comprometidas
con su creatividad, reticencia, interioridad, militancia y estilo. La preocupación del Islam por la polución de la imaginación, que se
manifiesta en un velamiento literal de la imagen, constituye un poderoso y estratégico darse cuenta; – aquello que está velado no está
ausente o invisible, ya que el velo es un signo de su presencia, su realidad imaginal, su poder. Aquello que está velado es [lo]
no-visto.
10. Volkways
Las sociedades tribales, abandonadas a sus propios dispositivos, libran guerras de una manera no tan hegemonística como
aventurística – y como P. Clastres indicó, tales guerrillas horizontales (como otras costumbres “primitivas”) militan de hecho contra
la emergencia de “el Estado” y su verticalidad: – violencia como una forma de resistencia contra la separación, que siempre es
percibida por la tribu como una posibilidad peligrosa o “demoníaca” – violencia como una forma de la perenne reproducción por
fisión o del quiebre y la redistribución del poder.
No se supone que la jihad sea un retorno de esta forma de violencia, sino una realización dialéctica de su contenido reprimido. Este
principio permite una coalescencia de variegadas diferencias no sólo como un constructo utópico, sino como un haz estratégico –
como una “máquina de guerra”.
Gustav Landauer deja claro que este tipo de agrupamientos pueden ser ellos mismos considerados tanto horizontalmente (o
“federalmente”) como verticalmente – eso es, no como entificaciones categóricas, sino como volk, pueblos, “naciones” en el sentido
Nativo-americano del término. Este concepto fue saqueado por vil reacción y distorsionado en la forma de un hegemonismo del peor
tipo, pero puede bien ser rescatado (una “aventura” en sí misma). [¡Necesitamos re-leer a Proudhon, Marx, Nietzsche, Landauer,
Fourier, Benjamin, Bakhtin, la IWW, etc. – de la forma en que el EZLN re-lee a Zapata!]
Landauer también señaló que el Estado es en parte una relación interior, y no un absoluto. En la medida en que el poder se muda
desde el mapa nacional al “puro” Capital, el Estado exterior se vuelve cada vez más irrelevante como un foco de oposición. La
“neutralidad” no es una opción: – una zona, o es parte del mundo único, o entra en la oposición. Si la zona de oposición coincide con
ciertas entidades políticas, entonces puede que la revolución tenga que considerar alianzas políticas. La jihad mayor – contra la
relación interna del poder – permanece siempre la misma; pero la jihad menor, contra la relación externa, cambia de forma
constantemente.
[Nota: Todo depende de la percepción de que dos fuerzas – autonomía y federación – no son opuestas sino complementarias e
incluso cómplices; si esto es una paradoja, entonces es una paradoja que debe ser vivida. A la limpieza étnica y al chauvinismo
violento hay que oponerse desde el punto de vista del federalismo y la solidaridad porque el hegemonismo de tal reacción
simplemente reproduce el hegemonismo (la crueldad) del mundo único y incluso lo argumenta. Y la diferencia auténtica
(no-hegemónica) debe ser defendida porque (o en la medida en que) no puede o “no debiera” ser obliterada por el Moloch de la
conciencia capitalista. Autonomía sin federalismo es, en el mejor de los casos, improbable, en el peor, reaccionario – pero un
federalismo sin autonomía simplemente es una amenaza para el único valor que une a la jihad – la auto-determinación o “libertad
empírica”.]
Para la coalescencia estratégica, la complejidad no es sólo una estética, sino una necesidad, un maquis o zona de resistencia
cognitiva, un reino de ambigüedad donde el levantamiento debe encontrar su economía, sus centros. Toda “nación”, ya sea
tradicional o auto-formada, y todo grupo que se mueva horizontalmente dentro o a través de este entorno – consejos, comités,
sindicatos, festivales – de hecho, toda “individualidad soberana” – puede considerar la federación sobre la base de un frente
anti-hegemónico ad-hoc contra la totalidad auto-proclamada de la uniformidad y la separación, y a favor de un mundo de diferencia
y presencia.
Desde un cierto punto de vista, la fuerza de la presencia o de la solidaridad emerge de la realidad de la “clase” – aunque si
adoptamos ese término debamos considerar los vastos realineamientos y las mutaciones caleidoscópicas de sentido que lo han
desempacado y ensamblado como algo nuevo, despojado de sus atavíos decimonónicos, de su telos de mundo único y su estética
monocultural – su cientificismo, sus desencantamientos, y su fatalidad. No es sólo una cuestión de la “proletarización de las zonas”,
sino de la supresión ininterrumpida y “natural” de la conciencia autónoma (y aquí, la conciencia importa).
11. Soteriología revolucionaria
Así, el “mundo a ser salvado” por la jihad no consiste sólo en aquella Naturaleza que no puede sufrir un cierre final sin la fatal
enajenación de la conciencia misma de toda “intimidad original”, sino también en el espacio de la cultura, del devenir auténtico:
Tierra y Libertad*. La agricultura puede ser considerada como la Caída trágica desde la economía natural – (recolección, caza,
reciprocidad) – e incluso como un cambio catastrófico en la cognición misma. Pero sostener la idea de su abolición involucra un
nihilismo cripto-malthusiano o incluso biofóbico sospechosamente parecido al suicidio Gnóstico. La moralidad de la substrucción es
ya una moralidad del rescate (y viceversa); la semilla de la nueva sociedad está siempre ya formándose dentro de la cáscara de la
antigua. Lo que sea que el mundo único busque destruir o denigrar toma para nosotros el inequívoco aura de la vida orgánica; – esto
es aplicable a toda la panoplia de nuestra actual “última edad de piedra”, incluso a sus refinamientos Fourieristas, incluso a su
urbanismo surrealista (incluso la “Civilización” podría ser considerada como una “buena idea” si pudiera ser liberada de su propio
determinismo predatorio), – esto define nuestro conservadurismo. Así, a pesar de todo, a pesar de las titánicas depredaciones de la
inteligencia artificial del Capital, el “mundo a ser salvado” a veces difiere de “este” mundo sólo por un ínfimo [a hair’s-breadth]
satori. Pero es enteramente desde esta grieta que nuestra oposición emerge. El milenio es siempre el abrirse de un momento presente
– pero es también siempre el fin de un mundo.
12. El Imam oculto
El quid [jist] de la jihad: cuando la opresión toma la forma simultánea y incluso paradójica de la uniformidad y la separación,
entonces la resistencia o la oposición lógicamente propone la diferencia y la presencia – una paradoja revolucionaria. La segmentaria
sociedad rizomática de la identidad que se precipita desde esta lógica súper-saturada de resistencia puede ser contemplada desde
cualquier ángulo, vertical u horizontal, diacrónico o sincrónico, étnico o estético – dentro del marco del único principio
revolucionario anti-hegemónico de la presencia.
Nuestro presente estado de desatención irritable y aplanada sólo puede compararse a algún pecado esotérico medieval como la
pereza espiritual o el olvido existencial; nuestro primer placer será imaginar para nosotros una propaganda tan potente como la
“Llamada” gnóstica, una estética del arrepentimiento-y-la-conversión o de la “auto-superación”, un mythos Soreliano – un Milenio.
El panóptico ciego del Capital sigue siendo, después de todo, mayormente vulnerable en el dominio de la “magia” – la manipulación
de las imágenes para controlar eventos, hermética “acción a distancia”. Si el tong provee una forma posible para la nueva
propaganda por el hecho, entonces debe confesarse que la mera retirada estética (la desaparición como voluntad de poder) no puede
suministrar suficiente calor para empollar el huevo de su secreto. Todo lo que alguna vez fue tertium quid está ahora (o pronto
estará) comprometido o con la capitulación o con la oposición, como conflagración, como levantamiento contra la administración
del deseo y la imaginación dentro de la clausura del mundo único.
Pero en una situación pre-revolucionaria la ventaja táctica de la clandestinidad, de lo no-visto (el lenguaje del corazón), ya le
devuelve a la estética su centralidad revolucionaria. El arte de lo no-visto escapa a la absorción en el “discurso de la totalidad”
basado en la imagen – y así, sin formas posibles, todavía perdura la promesa milenaria del arte, la transformación del mundo.
[Nota: el término “arte” se usa aquí en dos sentidos diferentes: – el primer sentido es quizás Romántico en que refiere el dilema del
artista per se y el problema de la “vanguardia”. Pero el segundo sentido apunta a disolver toda la cuestión de la separatidad del arte
en una práctica [practicum] que es “normal” y que intersecta (de hecho casi coincide) con el dominio de la experiencia vivida. Lo
ordinario y lo extraordinario ya no se oponen aquí, y están quizás incluso en colusión, o en una danza de delineaciones fusionadas.
Un truismo crudo: – el momento de lo bien-hecho es el propio material de la vida misma, de la saturación de la vida consigo misma;
es en este sentido que las culturas tradicionales no vieron distinción alguna entre vida y arte. Si fuéramos a hablar de “arte político”,
sólo podría ser en el sentido de una investigación del hecho de que para nosotros el Capital se define a sí mismo en el contexto de
una división entre estas cosas que “no pueden” estar separadas. Pero este es un problema para cada “trabajador”, y no sólo para el
“trabajador cultural” – y entonces en este sentido, el arte comienza a aproximarse a un área de identidad con la “acción
revolucionaria”.]
13. Llamada y Respuesta
Hace menos de una década todavía era posible pensar al “enemigo” como la Maquina de Trabajo Planetaria, o el Espectáculo – y por
lo tanto pensar la resistencia bajo la rúbrica de la retirada o incluso del escape. Ningún gran velo misterioso nos separaba de nuestra
voluntad de imaginar otras formas de producción, lúdicas y autónomas, u otras formas de representación, auténticas y placenteras.
La meta obvia era formar (o sostener) núcleos alternativos basados en la implementación de tales formas, desplegando la resistencia
como una táctica en defensa de estas zonas (ya fueran temporales o permanentes). En aikido no hay tal cosa como la ofensa – uno
simplemente se retira de la fuerza de un ataque, con lo cual la fuerza del atacante se vuelve contra sí y se vence a sí misma. El
Capitalismo perdió de hecho algo de terreno ante estas tácticas, en parte porque era susceptible a las estrategias de una “tercera
fuerza”, y en parte porque, en tanto ideología, permaneció incapaz de lidiar con sus propias contradicciones internas (la
“democracia” por ejemplo).
Ahora la situación ha cambiado. El capitalismo está libre de su propio blindaje ideológico y ya no necesita conceder espacio a
ninguna “tercera fuerza”. Aunque el fundador del aikido podía eludir balas, nadie puede hacerse a un lado del ataque violento de un
poder que ocupa toda la extensión del espacio táctico. El escapismo es posible para el “tercer invitado, el parásito”, pero no para el
único oponente. El capitalismo ahora está en la libertad de declarar la guerra y tratar directamente como enemigos a todas las
anteriores “alternativas” (incluyendo a la “democracia”). En este sentido no nos hemos escogido como oposición – hemos sido
escogidos.
En kendo se dice que no hay tal cosa como un movimiento defensivo, o bien que la única defensa es una buena ofensiva. El atacante,
sin embargo, tiene la desventaja (desequilibrio) como en aikido: – entonces, ¿qué hacer? Una paradoja: cuando atacados, golpear
primero. Claramente nuestras “alternativas” ya no son meras opciones interesantes, sino posiciones estratégicas de vida o muerte. No
obstante, la revolución no es un combate de kendo – ni una moraleja. Podría parecer que nuestras tácticas se definirán no tanto por la
historia como por nuestra determinación a permanecer dentro de la historia – no por “supervivencia”, sino por persistencia.
La cuestión de “¿Que Es Lo Que Se Debe Hacer?” hay que darla por sentada ahora, por dos razones: – primero, ya existen miles de
organizaciones trabajando en la superficie [above-ground] por fines revolucionarios de facto (o por lo menos por buenas causas) –
pero no hay mito organizador, no hay propaganda, no hay “conciencia revolucionaria” transformativa capaz de trascender la
separación como institucionalización reformista y esclerosis ideológica [“sufragando los temas”]. Segundo, la mayor parte del
“ilegalismo” está frustrantemente condenado a la contraproductividad y la recuperación precisamente por la misma razón – no hay
conciencia, o más bien, no hay metanoia, no hay conciencia defragmentada. En una situación tal, ninguna coalescencia parece
factible, y la jihad es enfrentada primero y principalmente por la necesidad brutalmente teorética de comprender y articular su propia
historicidad. Hablar ahora de una “situación pre-revolucionaria” implica la ironía que tales términos deben invocar inevitablemente
(la historia como una “pesadilla”)– ¿Qué signos se han presentado, y sobre qué horizonte?
Aquí debiera recordarse que la “propaganda por el hecho” pretendía originalmente incluir “buenos trabajos” así como trabajos
violentos; la zona temporalmente autónoma retiene así su valor no sólo por ella misma, sino en tanto historización de la experiencia
vivida, quizás incluso un modo de propaganda-en-acción. El levantamiento podría entonces ser visto como la propuesta de una
“zona permanentemente autónoma”; y la coalescencia de muchos grupos tales constituiría la forma del “milenio”. Aquí incluso la
“retirada” podría tener un valor como táctica – en la medida en que fuera coordinada y practicada militantemente a escala masiva –
“paz revolucionaria”.
La mera expresión de un esquema como éste revela de una vez cuán distantes estamos de cualquier realización. Mientras que
quisiéramos darnos el gusto de una cruda afición existencialista por la “acción”, o por lo menos por algún tipo de “anti-pesimismo”,
cualquier discusión sobre tácticas reales en este punto bien podría resultar fatalmente (o absurdamente) prematura. Además, “¿Qué
debería hacer?” es quizás la más mediada de las preguntas, aquella que garantiza hacer imposible toda respuesta.
******************************
Tal es nuestra densidad que nos ha tomado cinco años comprender esto. Todo lo que alguna vez fue una “tercera vía” debe ser
re-pensado a la luz de este sólo hecho: – un mundo nos enfrenta, no dos. Si la resistencia ha colapsado en una reñida nostalgia (1968
se ha vuelto tan “trágico” para nosotros como cualquier otro fracaso) – si la malicia [bitchiness] de izquierda y el particularismo
fascista retienen un encanto como ese para los radicales exhaustos, etc. – entonces es porque hemos fracasado en articular este hecho
singular incluso para nosotros mismos: – que al proclamarse a sí mismo como absoluto y construyendo un mundo sobre esa
proclamación, el Capital ha hecho volver a la vida a su antiguo némesis (tan desacreditado por el siglo XX, tan muerto, tan
apagado), lo ha invocado en una encarnación completamente nueva – como la defensa desesperada de todo lo que no puede ser
encerrado – ha invocado a la revolución, a la jihad.
Hakim Bey
Nueva York/Dublín
Septiembre 1, 1996
Traducido por Pablo A. y Al Azif
[Nota: Esta versión, no necesariamente final, fue alcanzada con criticas y ayuda de varios grupos: el Libertarian Book Club de
Nueva York, el colectivo editorial Autonomedia de Brooklyn. y el Garden of Delight en Dublin; las opiniones, sin embargo, son
mías, no de ellos.]
* En castellano en el original.
** Una nota sobre la traducción. He puesto en itálica y entre corchetes las palabras en inglés que consideré preciso mantener junto a
las traducidas, para que puedan compararse con mis propuestas de traducción y/o que puedan indicar un sentido más preciso de las
palabras usadas. Agregué palabras, igualmente en itálica y entre corchetes, en castellano, porque consideré necesario o preciso
adjuntarlas, para abrir o profundizar el sentido de lo dicho en el original. No hay notas al pie en el original, no hay notas al pie en la
traducción. Si hay alguna palabra que no conoces, algún personaje que te intriga, alguna idea que quieras entender mejor, te invito a
preguntarle a tu mejor amiga, conversarlo con tu profesor cercano, buscarlo en la biblioteca pública de tu área o, sin duda,
investigarlo en fantásticas bases de datos de internet, como Wikipedia.

Lingüística del Caos. (Hakim Bey)

MÁS QUE UNA CIENCIA, una proposición: El que ciertos problemas de la lingüística pueden resolverse contemplando el lenguaje
como un sistema dinámico complejo o un “campo caótico”.
De todas las respuestas a la lingüística de Saussure, dos tienen aquí una especial relevancia: la primera, la “antilingüística”, puede
rastrearse —en la modernidad— desde la partida de Rimbaud hacia Abisinia; hasta el “temo que mientras aún tenemos gramática
todavía no hemos matado a Dios” de Nietzsche; hasta el dadá; hasta “el mapa no es el territorio” de Korzybski; hasta los recortes e
“irrupciones en la Habitación Gris” de Borroughs; al ataque de Zerzan contra el lenguaje mismo como mediación y como
representación.
La segunda, la lingüística de Chomsky, con su defensa de una “gramática universal” y sus tres diagramas, representa (creo yo) un
intento de “salvar” al lenguaje descubriendo “invariables ocultas”, de manera muy similar a la manera en que ciertos científicos
están intentando “salvar” a la física de la “irracionalidad” de la mecánica cuántica. Bien que de Chomsky como anarquista podría
haberse esperado que se alineara con los nihilistas, de hecho su hermosa teoría tiene más en común con el platonismo o el sufismo
que con el anarquismo. La metafísica tradicional describe el lenguaje como luz pura brillando a través del cristal coloreado de los
arquetipos; Chomsky habla de gramáticas “innatas”. Las palabras son hojas, los tallos son frases, las lenguas madre son ramas, las
familias del lenguaje son troncos, y las raíces están en el “cielo”… o en el ADN. Yo llamo a esto “hermetalingüística” —hermética y
metafísica—. El nihilismo (o la “heavymetalingüística” en honor de Borroughs) me parece haber llevado al lenguaje a un callejón
sin salida y haber amenazado con describirlo como “imposible” (una gran —aunque deprimente— conquista) mientras Chomsky
mantiene la promesa y la esperanza de una revelación de última hora, que yo encuentro igualmente difícil de aceptar. A mí también
me gustaría “salvar” el lenguaje, pero sin recurrir a ningún “Fantasma”, o a supuestas reglas sobre Dios, los dados y el Universo.
Volviendo a Saussure, y a sus notas sobre los anagramas en la poesía Latina publicados póstumamente, encontramos ciertas pistas
de un proceso que de alguna forma se escapa de la dinámica significante/significado. Saussure se ve confrontado con la sugerencia
de algún tipo de “meta”-lingüística que ocurre dentro del lenguaje, más que venir impuesta como un imperativo categórico desde
“fuera”. Tan pronto como el lenguaje entra en juego, como en los poemas acrósticos que estudió, parece resonar con una
complejidad que se autoamplifica. Saussure intentó cuantificar los anagramas pero sus números continuaban alejándose de él (como
si quizás hubiera ecuaciones no lineales presentes). Además, empezó a encontrar los anagramas por todas partes, incluso en la prosa
Latina. Empezó a preguntarse si es que estaba alucinando —o si los anagramas eran un proceso inconsciente natural de libertad
condicional—. Terminó abandonando el proyecto.
Me pregunto: si pudiéramos triturar la cantidad suficiente de datos de este tipo a través de un ordenador, ¿podríamos quizás empezar
a modelar el lenguaje en términos de un sistema dinámico complejo? Las gramáticas en tal caso no serían “innatas”, sino que
emergerían del caos como “órdenes más altos” en evolución espontánea, en el sentido de Prigogine de “evolución creativa”. Las
gramáticas podrían concebirse como “Atractores Extraños”, como el esquema oculto que “causó” los anagramas; esquemas “reales”
pero que sólo tienen “existencia” en términos de los subesquemas que manifiestan. Si el significado es elusivo, quizás sea porque la
conciencia misma, y por tanto el lenguaje, es fractal.
Encuentro esta teoría más satisfactoriamente anarquista que la antilingüística o la de Chomsky. Sugiere que el lenguaje puede
superar la representación y la mediación, no porque sea innato, sino porque es caos. Sugeriría que toda la experimentación dadaísta
(Feyerabend describió su escuela de epistemología científica como “dadá anarquista”) en la poesía sonora, el gesto, el recorte, los
lenguajes animales, etc., todo esto estaría dirigido no a descubrir ni a destruir el significado, sino a crearlo. El nihilismo señala
sombríamente que el lenguaje crea el significado de manera “arbitraria”. La Lingüística del Caos lo ratifica de buena gana, pero
añade que el lenguaje puede superar al lenguaje, que el lenguaje puede crear libertad en la confusión y la desintegración de la tiranía
semántica.

La Zona Prohibida [NoGoZone]. (Hakim Bey)

¿Es la teoría una bola de cristal? ¿Hay acaso magia en la teoría? (Originalmente la palabra quería decir “visión”, lo que ciertamente
sugiere lo misterioso.) ¿Puede la teoría AnarcOntológica ser usada como una Ouija para predecir el futuro con el grado de claridad
con que se describe el presente o se “predice” el pasado? ¿Están el espectácul-símul-mercantil-ismo en las últimas, como el
“Marxismo” en los ochentas? ¿Qué los hará colapsar? ¿Qué con el “resurgir” de la ideología islámica unificada del “Sur”, o el
cascabel mortal de la cultura? ¿La religión en general? ¿Los variados escenarios de Ciencia ficción? ¿La policía como el simulacro
final del poder, el último órgano de desaparición? ¿La balcanización y limpieza étnica? ¿Es la teoría un oráculo que podemos
consultar? ¿Podemos hacer algunas predicciones para el año próximo como las revistas de chismes faranduleros?
No veo al Capitalismo desapareciendo de la noche a la mañana como el Comunismo –es demasiado orgánico, demasiado conectado
con “lo que realmente está pasando”. El Marxismo cayó porque entró en un estado de abstracción y denegación -fracasó al abrazar el
espectáculo como el verdadero sitial del poder-, pero el capital no cometió este error. El capital se desintegrará o desvanecerá, mejor
dicho, experimentará una súbita implosión. Los signos de la desintegración se harán más y más obvios para la experiencia y la
teoría, pero no borrará el simulacro de la totalidad con ningún colapso “revolucionario”. El cristal comienza a desempañarse. De
repente, un concepto: Triage social. De inmediato un corolario: la No Go Zone
El estado, siendo el último locus del mundo de la simulación, se verá forzado a practicar el triage social, dejando de ejercer control
real sobre las zonas que caerán por debajo del nivel adecuado de participación en el discurso vacío. Zonas: clases, razas, grupos
marginados, y hasta cierto punto, áreas geográficas concretas. Triage: paulatino e imperceptible desentenderse de los “servicios”,
fundamental para la aparición de las NGZ’s donde el “control” se reduce a puro simulacro mediado (la tele como imán social).
Zonas que han sido económicamente abandonadas (los sin casa, campesinos, trabajadores inmigrantes, los “beneficiados”
socialmente) serán gradualmente eliminados de todas las otras redes de control del espectáculo estatal, incluyendo la interface final,
la Policía. Por supuesto que oficialmente esta política no existirá y el estado/espectáculo continuará reclamando la jurisdicción y la
propiedad de estas zonas –la autonomía política no será permitida, y el terrorismo ocasional será difundido para proporcionar un
barniz de control/simulación. Pero ante la cruda realidad económica estas zonas tendrán que ser sacrificadas, como pasajeros
arrojados de la troika de la historia a los lobos de la memoria.
De algún modo este proceso ya ha comenzado, los estudios demográficos vaticinan el futuro: -¿adónde están viviendo las clases?
¿Para dónde van?- Mike Davis ha analizado este movimiento en el microcosmo de Los Ángeles, donde un complejo patrón de triage
y terror ya ha emergido, probando la condición de profeta visionario, de quien lee las huellas geománticas en los huesos de los
edificios y en las entrañas del espacio urbano más que en los rasgos de animales o paisajes (de algún modo la cultura posee un
inconciente que vomita signos mágicos y símbolos (no el humo de ofrendas al fuego, sino el de patrullas policiales ardiendo.) Creo
que este proceso se acelerará hasta el punto en que se hará más obvio, en 5 a 10 años, esas porciones de “América” no estarán por
mucho más tiempo en el mapa. Ellas no se “desarrollarán”, tampoco “consumirán”, y no serán más servidas por ningún decadente
burócrata del espectáculo –servicio de impuestos internos, servicio de salud, policial/ militar, seguridad social, comunicacional y
educacional. Estas áreas (económica-social-geográfica) cesarán de existir para cualquier propósito práctico del control. Las clases
consumidoras abandonarán estas áreas y se mudarán “donde sea”, puede que social o geográficamente o ambos simultáneamente.
Habiendo sido seducidos por la mercancía, seremos abandonados por ella – o más que eso, “ellos” serán abandonados, en primer
lugar los otros alienados que nunca han sido parte de ella. Interesantemente, sin embargo, estos “ellos” gradualmente serán más y
más individuos y grupos que ahora piensan en ellos mismos como “nosotros” – los herederos del soleado y fantástico mundo
burgués racional que el espectáculo continúa simulando y conservando –los que tienen “derecho”, los que están “seguros” y
destinados a “sobrevivir”. La triage será practicada en estas zonas también. La grieta en el monolito se ensanchará, y muchos de
“nosotros” perderemos el helicóptero de escape. Yo me podría mudar a Boulder o a Portland ahora, aferrarme a mis ingresos,
sobrevivir como un licenciado payaso en el margen del espectáculo –y créanme que la tentación es suficientemente real. Esas NGZ’s
no van ha ser muy confortables –no van a ser utopías- podrían incluso acabar gravemente como los estados de la Europa del este en
el despertar de 1989. ¿Quién se ofrece de voluntario para vivir en Bosnia (o el sur de L.A.) sólo porque el desorden y la violencia
pueden generar “libertades salvajes”, así como también pánico total y horror genuino? Como en el espectacul-simul-capitalismo por
sí mismo, y el paso (¿quizá el final?) que viene consistirá en el Imperio de pura Velocidad –lo instantáneo de la tecnología
comunicacional elevado al status de ser trascendente- (omnisciente, omnipresente, omnipotente): -una clase de Tec-gnosis en la cual
el cuerpo (la tierra, la producción) “trascenderá” bajo el signo de un espíritu puro (la información). Esto revelará la patraña incurable
de lo trascendente o totalitario de la mercancía: el desdoblamiento final del deseo, la absoluta fluctuación del significado –el
lenguaje como prisión gnóstica, y la muerte como la última ganga turística. Las “líneas” de esta estructura ya han sido tendidas, y un
mapa de estas líneas se transforma a sí mismo en un mapa del futuro, o por lo menos de la “historia” futura. Si estudiamos este mapa
embriogénico u ontogénico, podremos ver claramente que el “sur” ha sido borrado del diseño, por un acto de cartomancia
imperialista que niega el significado a las mismas áreas que han tenido negado el “acceso” a los enlaces comunitarios. El sur no
entrará al paraíso de la información -la información es hielo glacial cristalino, mientras el sur es el reino del fuego y la bulla.
Y efectivamente el “Sur” es (o será) el cuerpo, el dominio de todo lo que no es pureza espiritual e información, todo lo pesado y
mortal, -la esfera de la agricultura y la industria– los últimos oscuros vestigios del neolítico –de la producción (ese crudo obstáculo
demiúrgico para la libre mutagénesis de los significados y el libre intercambio de emblemas e imágenes –de pura información). El
sur “nos” proveerá de microchips y soylent green, así todos podremos estancarnos en la realidad virtual y descargar nuestras
conciencias (¡que alivio!) en el software. Puede que la economía de la información ya haya empezado a cortar sus lazos con la
economía material –no está para nada claro que ciertos tipos de “moneda” conserven alguna clase de relación – incluso una relación
simbólica- con la actual riqueza social. Este es dinero “virtual”. En el contexto del especta-simulo-capital este dinero es hiperreal, y
al parecer más poderoso que el dinero meramente real y aún atado al “principio material corpóreo”. En este escenario podremos
finalmente “dejar a nuestros sirvientes vivir por nosotros” (Maldoror) mientras seguimos y nos sublevamos por algo mejor. La
máquina no es nuestro sirviente (como algunos viejos escritores de ciencia ficción creyeron) sino nuestro parásito.
Entonces parte del norte desaparece en el Ciberespacio, dejando la otra parte desierta y privada de, NGZ’s, quiebre en el monolito.
¿Qué podría ser más natural que esto: –que el sur interpenetrase al norte como el moho a un trozo de pan? Los huecos y las grietas
en el norte se harán más sureñas, más africanas, más latinas, más asiáticas, más islámicas. (P.K. Dick, un verdadero visionario
gnóstico parece particularmente profético en este punto.)
Ahora la pregunta crucial: ¿Es posible imaginarse a las NGZ’s desempeñando una función liberadora? (¿De cualquier manera que no
sea la reversión a la guerra primitiva, interesante quizá para algunos vikingos Nietzscheanos?) – esto es, ¿puede la NGZ jugar un rol
necesario en la emergencia de la TAZ o incluso en la PAZ? ¿Representa la NGZ –de alguna extraña y paradojal manera– el renacer
de la posibilidad de lo social?
Olvidemos la autonomía política –ni República del Bronx sur o estado libre del oeste de Wisconsin—ni enclaves libertarios o zonas
anarquistas liberadas, ni ecotopía, ni Nueva África, etc, etc. El espectáculo (incluso en su último jadeo) destruirá implacablemente a
cualquiera que amenace el monopolio de la autoridad espectacular. La TAZ, la clandestina tempo/espacial sociedad del festival,
provee un modelo mucho más realista para la NGZ que el modelo de micronacionalismo. Lo importante es no levantar escudos ni
alzar banderas –la imagen de la libertad (la libertad como mercancía) — pero la realidad de la libertad al nivel de cada día de vida.
Podemos prescindir del emblematismo del poder por la posibilidad del poder en nuestros destinos (¡o por lo menos un fracaso no
mediado!).
La sine qua non de la NGZ como un posible locus para la liberación consiste en la implementación de una economía adecuada para
esta función; y la implementación de tal economía depende (por lo menos en parte) de una idea de lo social. Hasta el momento
ninguna de estas etapas ha emergido, sino más que un crudo perfil preliminar – entonces aquí cambiamos el tono de este texto desde
la predicción a la prescripción. Tratemos de imaginar qué podríamos hacer –ahora mismo- para tornar las NGZ’s en Zonas
autónomas, y hurtar nuestra libertad incluso en el “infierno”, incluso del “Señor de las moscas”.
¿Es posible imaginarse una economía para las NGZ’s que se relacionase de algún modo (de incontables y complejas maneras) con la
economía del Sur –la cual está ya empezando a aparecer en áreas marginales del Norte donde el control tambalea? No estoy
totalmente seguro de lo que esto significará, pero me figuro un avanzado y “sin límites” estado de bricolage, no sólo de cosas, sino
del sistema entero y sus fragmentos. Me imagino un sistema de comunicaciones alternativo, autogestionado y no jerárquico –lo que
llamo una telaraña más que una red—la cual debe hacer uso de algunas ideas “cyberpunks”, pero sólo las pobres y toscas (y en serio,
a la mierda con el “cyber espacio”, -¡Prefiero vivir en New Jersey!-. No sólo veo “trabajo negro” (un sutil arte en Italia) También
“servicio negro”, “producción negra”, e “intercambio negro” usada en tecnologías “alternativas” (no sólo en el PC). Sospecho que
tendremos una tecnología más humana que “verde”, más interesada en la agricultura o permacultura y en tecnología rústica
ad-hocism que en los terrenos salvajes y en la ecología profunda. El aspecto verde de nuestra tecnología surgirá sin ninguna
predilección sentimental, pero desde una ineludible lógica económica, la lógica “enferma” del bricolage y de la “pobre” lógica del
reciclaje. Estas ideas no son específicamente utópicas en el máximo sentido del término, pero podemos aceptarlas como adecuadas
al concepto de “utopian minimum” (Fourier) –y por esta razón, estas formas de tecnología implicarán por lo menos algunas
satisfacciones –que no es para nada el caso de la economía mercantil (basada como es en el excedente de la imagen como máscara
de la escasez de los bienes). Se ve que la economía no adherirá exclusivamente a ningún modelo corriente, tampoco al empresarial
humanismo de los Liberales ni a la “Asociacional” estratagema del Socialismo, pero tramará una mezcolanza de trabajos cualquiera
dentro de un muy ancho marco de anti-autoritarismo orgánico. La NGZ debe ser autogestionada en formas no jerárquicas, si no,
caerá presa del fascismo-criminal o la pura entropía; al parecer no hay otras muy probables posibilidades, o por lo menos ¡muy
apetecibles! Estamos mirando hacia el vacío del control –si no llenamos la NGZ con Caos positivo, se llenará con Caos negativo.
Esta línea de pensamiento predice que la NGZ desarrollará por lo menos una forma “política”-la “milicia del pueblo”- la cual
fácilmente puede también equivocarse (o devenir) comité de vigilancia. Sólo una economía que resista la jerarquización, no fuera de
la convicción ideológica pero más bien fuera de la pura “voluntad de poder”, puede garantizar que la milicia popular no se convierta
en la pandilla de la elite secreta. Una tarea vital en el presente: -imaginar y empezar a instalar las condiciones para semejante
economía ya, en las áreas pre-NGZ donde ofrezca una función real.- ej. Proveyendo buenas cosas (como el preámbulo de la IWW
las llama); y preparando la semilla de las nuevas relaciones incluyendo las (podridas) valvas de lo viejo, parafraseando el manifiesto
Wobbly. En todo caso, el “sindicalismo” tiene futuro solamente en las NGZ’s, donde la producción sea realmente capitalizada
directamente mediante el laburo y la acumulación simple, en parte, entre las ruinas de la temprana era industrial –Bayonne, New
jersey, Detroit, Michigan, etc. –en donde primero florecerá toda la horrorosa fealdad de la NGZ. La misma verdad mantenida para
todas las formas de radicalismo agrario. –eso es, futuro sólo en las NGZ’s rurales; -todo esto, como sea, no como un museo de lo
social, pero como viviendo mutando (a la deriva) la práctica situacional o el bricolage nómada de los modelos sociales
–experimentos de vida real basados en necesidades extremas y la obsesiva pasión por la libertad. Nadie arriesgará la vida de buena
gana por mera ideología en la NGZ –pero la utilidad de ciertos modelos de utopía pueden ser probados.
No obstante, al hablar de tales modelos salta a la vista la pregunta por la idea de lo social, la cual es (de acuerdo con una muy
perdida categorización) política o “religiosa”. Asumiremos que la NGZ ha abandonado –o ha sido abandonada por- lo político.
¿Puede ser que la idea apropiada de lo social para la NGZ sea de naturaleza religiosa? Lo menciono por dos razones: (1) la religión
no ha desaparecido como lo predijeron los racionalistas y, (2) la religión ha probado ser una fuente poderosa de cohesión social, por
ejemplo, en la historia de comunidades intencionales –más poderosa que la ideología política o que los planes utópicos. Hipotetizo la
posibilidad y la realidad de un no-autoritarismo, autonomía, autogestión, y los aspectos no jerárquicos de la enorme complejidad que
engloba la palabra religión –chamanismo, por ejemplo, a los múltiples e infinitos patrones en expansión del “paganismo”, en el cual
ninguna cultura puede adjudicarse el monopolio de la interpretación, o incluso su hegemonía. No estoy diciendo que la NGZ debe
ser “religiosa”, estoy diciendo que será “religiosa” y que es “religiosa” –y si creemos en el deseo de un potencial liberador de la
NGZ, deberíamos empezar ahora a encontrar un lenguaje “religioso” que reflejara y ayudara a dar forma y a darse cuenta de ese
potencial –si no, nos encontraremos con un “fascismo religioso” (fundamentalistas Xtianos tratando de dominar las NGZ’s) o con la
espiritualidad de la entropía. Una buena razón, por ejemplo, para saquear en la historia del protestantismo los modelos radicales
(Ranters, Cavadores, Antinomianos, etc.) sería para resucitarlos –y no simplemente para camuflarse. La tierra y las formas
corporales de la espiritualidad (chamánicas, neo/paganas, AfroAmericanas, etc) –inmanentes más que trascendentes -enfatizando un
existencialismo del trabajo no una Fe, por lo tanto éticalismo no moralismo
–tolerancia radical para todos los cultos (en el modelo “pagano”) –desconfianza en los modelos dualistas pero también en los
mono-totalitarios, místicos pero no ascéticos, carnavalesco no expiatorio. Estos serían algunos de los modelos propuestos por
nuestra forma de espiritualidad. Sin embargo, ni uno de lo medios establecidos de propagar una religión serán apropiados aquí. Tal
como necesitamos ahora re-imaginar la “Economía del Regalo”, y también necesitamos re-inventar (e incluso fabricar) una
“Espiritualidad de la libertad” relevante a nuestro futuro como habitantes de la NGZ –una espiritualidad “del día a día” en todo su
sentido.
Pienso en ciertos viejos géneros de pinturas europeas que siempre me fascinaron cuando niño, que representaban campesinos o
gitanos viviendo en las ruinas de algún desvanecido imperio, usualmente romano. Las imagines apelaban a un Bachelariano sentido
de ensoñación y magia sobre ciertos tipos de “hogares”, ciertas clases de “espacios”. Me gusta la sensación de abandono implícita en
la paradoja de las ruinas abandonadas alumbradas por bohemios abandonados, vidas lentas, violinistas Breughelianos y bailarines
–el contraste de los pesados restos del desaparecido triunfalismo con la luminosidad y brillo de los nómadas. Más vale romantizar
muy bien la NGZ como un posible utópico topos o sitio –pero otra vez, podría estar inclinado a defender el ocasional uso del
romanticismo: -esos golpes desesperados. La NGZ está en marcha, nos atemorice o nos romantice.
* Traducción de J.J.A.
* Estraido de: http://www.traidores.org/caos

El Palimpsesto. (Hakim Bey)

Nietzsche estaba tan sano que se volvió loco – Charles Fourier estaba tan loco que alcanzó una suerte de perfecta sanidad.
Nietzsche exaltó lo sobrehumano como individual (“aristocratismo radical”) – su sociedad de espíritus libres consistiría de hecho de
una “unión de individuos dueños de sí mismos”. Fourier exaltó las Series Pasionales – para él, el individuo no existía plenamente
excepto en la Asociación Armónica. Siendo opuestos polares estas visiones – ¿cómo es entonces que las veo como complementarias,
mutuamente iluminadoras y ambas enteramente factibles?
Una respuesta sería “la dialéctica”. Aún más precisamente – “la dialéctica taoísta”, no tanto un vals como una vibración excesiva –
sutil, culebrienta y fractal. Otra respuesta sería “surrealismo” – como una bicicleta hecha de corazones y rayos. La “Ideología” NO
es una respuesta – ese “jamboree” zombie, ese triunfalismo de espectros en desfile. La “Teoría” no puede ser identificada con la
ideología, ni siquiera con la ideología-en-proceso, porque la teoría se ha puesto a sí misma a un lado de todas las categorías – porque
la teoría es nada si no es situacion(al)ista – porque la teoría no ha abandonado el deseo a la “Historia”.
Entonces la teoría se va a la deriva como uno de los nómades de Ibn Khaldun, mientras la ideología se mantiene rígida y se queda
puesta a construir ciudades e imperativos morales; la teoría puede ser violenta, pero la ideología es cruel. “La Civilización” no puede
existir sin ideología (el calendario es probablemente la primera ideología) porque la civilización emerge de la concretización de
categorías abstractas más que de impulsos “naturales” u “orgánicos”. Así paradójicamente la ideología no tiene otro objeto que sí
misma. La ideología justifica todos y cualquier arrepentimiento-de-sangre o canibalismo – sacrifica lo orgánico precisamente para
alcanzar lo inorgánico – la “meta” de la Historia – que, de hecho, llega a ser… ideología. La teoría, en contraste, se rehúsa a
abandonar el deseo y por tanto alcanza la objetividad genuina, un movimiento fuera de sí misma, que es orgánico y “material” y
cognitivamente opuesto a la alienación y el falso altruismo de la civilización. (En esto, Fourier y Nietzsche habrían estado de
acuerdo.)
Finalmente, sin embargo, quisiera proponer lo que llamo la teoría palimpséstica de la teoría.
Un palimpsesto es un manuscrito que ha sido re-usado escribiendo sobre la escritura original, usualmente en sus ángulos correctos, y
algunas veces más de una vez. Frecuentemente es imposible saber cual capa fue inscrita primero; y en cualquier caso cualquier
“desarrollo” (excepto ortográficamente) entre una capa y otro sería accidente puro. Las conexiones entre capas no son secuenciales
en tiempo, sino yuxtaposicionales en espacio. Las letras de la capa B podrían cubrir completamente las de la capa B, o viceversa, o
podrían dejar áreas en blanco, sin marcas algunas, pero uno no podría decir que la capa A se “desarrolló” hacia la capa B (no
estamos ni siquiera seguros de cuál vino primero). Aún así las yuxtaposiciones podrían no ser puramente “aleatorias” o
“insignificantes”. Una posible conexión podría estar en el reino de la bibliomancia surrealista, o en las “sincronicidades” (y como los
antiguos Cabalistas dijeron, los espacios en blanco entre las letras podrían “significar” más que las letras mismas). Incluso el
“desarrollo” puede proveer un posible modelo de lectura – la diácronicidades pueden ser hipotetizadas, una “historia” puede ser
compuesta para el manuscrito, las capaz pueden ser datadas como en las excavaciones arqueológicas. Mientras no alabemos al
“desarrollo” todavía podemos usarlo como una posible estructura para nuestro ejercicio de teorización.
La diferencia entre un manuscrito palimpsesto y una teoría-palimpsesto es que ésta se mantiene inconstante. Puede ser re-escrita –
re-inscrita – con cada capa agregada. Y todas las capas son transparentes, translúcidas, excepto donde racimos de inscripción
bloquean la luz cabalística – (algo así como una pila de sustancias animantes). Todas las capas están “presentes” en la superficie del
palimpsesto – pero su desarrollo (incluyendo el desarrollo dialéctico) se ha hecho “invisible” y quizás “insignificante”.
Podría parecer imposible excusar a esta teoría palimpséstica de la teoría del cargo de un apropiacionismo subjetivo y cotorriento –
un poco de crítica por aquí, una propuesta utópica por allá – pero nuestra excusa tendría que consistir en el reclamo de que no
estamos buscando ironías deliciosas, sino estallidos de luz. Si estás sediento por Deconstrucción PosModerna o hiperconformismo
sonriente, devuélvete a la escuela, consigue un trabajo – nosotros tenemos otro pescado que freír.
Así construimos un sistema epistemológico – una manera de aprender y saber basada en la yuxtaposición de elementos teóricos más
que en su desarrollo ideológico; en cierto sentido, un sistema a-histórico. También evitamos otras formas de linealidad, como la
secuencia o la exclusión lógicas. Si admitimos a la historia en este esquema, podemos usarlo como una simple forma de
yuxtaposición, sin fetichizarlo como un absoluto – lo mismo para con la lógica, etc.
Este acercamiento lúdico a la teoría no debería ser confundido con el “relativismo moral” (la devaluación de los valores), del cual es
rescatado por nuestra “teleología subjetiva”. Esto es, nosotros (y no la “historia”) estamos buscando propósitos, metas,
objetos-del-deseo (la reevaluación de los valores). La naturaleza juguetona de esta acción surge del despliegue de la imaginación (o
de la “Imaginación Creativa” como H. Corbin o los sufíes la llaman) – y también de la disciplina visionaria del “método
paranoico-crítico” (S. Dalí), la subjetiva reevaluación de las categorías estéticas. “Lo personal es lo político”.
La yuxtaposición, la sobreimposición, y los patrones complejos producen así una unidad maleable (como el monismo oculto del
politeísmo, sobre el dualismo escondido del monoteísmo) – paradojología como método epistémico – algo similar a la patafísica o la
“epistemología anarco-dada” de Feyeraband (Contra el Método). “¿Credencial? ¡Nosotros no necesitamos ninguna apestosa
credencial!”
Aquí quisiera “leer el expediente” de todo el debate teórico-histórico sobre el “Arte” como una categoría separada (un museo de
fetiches), y como una fuente de la reproducción de la miseria y la alienación a través de la exclusión de los no-“artistas” del placer
de la creatividad (o de la “labor atractiva”, como la llamó Fourier). Quiero mencionar la propuesta situacionista de la “supresión y la
realización del Arte”, eso es, su supresión revolucionaria como una categoría, y su realización en el nivel de la “vida cotidiana” (es
decir, de la vida más que del espectáculo). Esta propuesta está basada en la suposición de que el Arte finalmente falló en su función
de “avantgarde” (léase: “vanguardia”) en algún punto cuando los Surrealistas entraron al Partido Comunista – y simultáneamente, al
“Mundo del Arte” de galerías/museos del fetichismo de las comodidades – abrazando así la ideología y el elitismo bastardos en un
giro espectacular. A estas alturas, los restos de la vanguardia comenzaron un proceso de retirada de la ideología y la mercantilización
(más o menos desde el dada de Berlín) con el Letrismo, Situacionismo, No-Arte, Fluxus, arte postal, neoísmo, etc. – en el cual el
énfasis fue desde el vanguardismo a un descentramiento radical del impulso creativo, lejos de las galerías y los museos y los
enclaves del privilegio boho ( 1 )– con miras hacia la desaparición del “Arte” y la re-aparición de lo creativo en lo social. Sin duda,
los museos ahora venden con estos “movimientos” también, como para probar que cualquier cosa (incluso el “anti-Arte”) puede ser
mercantilizado. Cada uno de estos movimientos post-vanguardistas, en algún momento, han caído presos de la confusión o la
tentación y han intentado comportarse como una de las vanguardias clásicas, y todas han fallado, como el surrealismo falló, de
liberar la obra de arte de su rol como mercancía.
Consecuentemente, el Mundo del Arte ha tragado e interiorizado la teoría-artística que debería – si fuera tomada en serio – causar su
auto-destrucción. Las galerías prosperan (o al menos sobreviven) sobre un nihilismo que solo puede ser contenido por la ironía, y
que podría de otra manera corroer y derretir las paredes mismas de los museos. Este ensayo, por ejemplo, será impreso en el
catálogo de una exhibición, perpetrando así la ironía de llamar a la supresión y la realización del arte desde el interior de la
estructura que perpetúa la alienación del no-artista y la fetichización de la obra de arte. Bueno, a la mierda con la ironía. Uno solo
puede esperar que cada vez que se transa sea la última.
Aquellos que fallan en ver esta situación como una indisposición, no leerán más allá – la teoría tiene suficiente para hacer sin
explicar su propia nausea – ad nauseam.
La fascinación del siglo XX con lo “primitivo” y lo “ingenuo” sirve como una medida, primero, del agotamiento de la “Historia del
Arte”; y segundo, del deseo utópico por un arte que no sería una categoría separada, sino congruente con la vida. Sin ironía. Arte
como un juego serio. Los artistas han imitado las formas de lo primitivo y lo ingenuo sin darse cuenta que toda la producción de
estas formas depende de la ausencia estructural de alienación en el artista social (como en el “arte tribal”) o individual. Es esta
carencia de una división, de una duplicidad, en el arte de África, de Java o del asilo lunático, que movió a almas sensibles tales como
Klee a la envidia.
En una sociedad sin “indisposición” (al menos, en proporciones trágicas) uno podría esperar ver que “el artista no es un tipo especial
de persona, sino que cada persona es un tipo especial de artista”. Coomaraswamy estaba pensando en Indonesia cuando acuñó este
eslogan, y a mí mismo me dijeron en Java que “Todos deben ser un artista” – una suerte de versión mística de la teoría de la
supresión-y-realización. No es precisamente la “especialización” (del trabajo o del conocimiento) lo que causa la nausea, por esta
lectura, sino la separación – la fetichización, alienación. Mientras cada persona es un tipo especial de artista, algunos artistas se
especializarán en los grandiosos poderes integrativos de la creatividad – contando las historias centrales de la tribu – en la creación
de valor y “significado” – que puede ser llamada la “función bárdica”. En ciertas tribus esta función se distribuye entre varios
individuos, pero está siempre asociada con una concentración de mana. En altas culturas “bárbaras” (como los Celtas) la función es
institucionalizada en algún grado – el bardo es el “legislador reconocido” de una sociedad de artistas. La función Bárdica focaliza e
integra.
Si buscáramos un momento simbólico en el cual ocurrió el “quiebre” y comenzó la indisposición a instalarse, podríamos escoger el
pasaje de la Republica de Platón en el que los poetas son expulsados de Utopía por “mentirosos” – como si la Ley misma (como
categoría abstracta) fuera la única función integradora posible, excluyendo la imaginación nómade como oposición, como
anti-Verdad, como caos social. La rejilla racional ahora se impone sobre la organicidad de la vida – todo lo bueno es visto como
natura naturata y como “ser”, mientras todo el devenir (natura naturans) se asocia con el “mal”.
En el Renacimiento el artista nuevamente comienza a expresar el “yo” a expensas de la función integradora. Este momento marca la
apertura de la trayectoria “Romántica”, la desaparición del artista de lo social, la desaparición de la obra de arte de la vida. El artista
como ego prometeico, la obra como “lo fino” (en otras palabras, inútil) – éstos miden la brecha que se ha abierto entre una elite
estética y las masas condenadas a la esterilidad y lo kistch. Y aún así parece haber algo noble y atrevido de este proceso, que se
refleja en la libertad bohemia del artista, y también en la crítica del artista a la civilización y su cruel embobamiento – el artista ahora
se convertirá en el “legislador no-reconocido”, el profeta sin honor – el héroe romántico, inspirado y condenado por una única
perspicacia. El artista anhela satisfacer una vez más la función bárdica, crear significado estético para y con la tribu. Enrabiado
porque se le niega este rol, el artista pierde el control hacia una alienación aún mayor – luego hacia la rebelión abierta – y finalmente
hacia el silencio. La trayectoria romántica llega a su fin.
El Renacimiento también es testigo del primer intento moderno de recrear lo integral (“el orden de la intimidad”) a través del poder
combinado del arte y la magia – que, de hecho, son vistos como vinculados naturalmente por la profunda estructura de ambos – que
es esencialmente lingüístico. El elemento unificador es la “acción-a-la-distancia”, y la síntesis de todas sus ramificaciones es el
Libro Emblema que combina, de acuerdo a la ciencia jeroglífica, la imagen, la palabra, y algunas veces incluso la música (como en
el Atlanta Fugiens de M. Maier), para traer cambios “morales” (espirituales) en el lector Y en el mundo. El objetivo del
Hermético/artista del Renacimiento era utópico – como en las escenas del paraíso de El Bosco o en los paisajes de la
Hipnerotomaquia – y en esta ambición puede ser visto el deseo de reanimar la función bárdica, para darle significado a la
experiencia de la “tribu”, para influenciar el paradigma-de-realidad consensual, para cambiar el mundo con el arte. El proyecto
último de Gaugin, Rimbaud, Wagner, Artaud, los Surrealistas – el artista como un mago-profeta del deseo revolucionario.
Por todas sus fallas y todas sus acomodaciones de mala calidad con el Mundo del arte del capitalismo de la mercancía, esta tradición
mágica es nuestra herencia y de alguna forma cruda, todavía “creemos” en ella. Incluso creer en la “supresión” del arte es todavía
creer que el arte es importante y efectivo, por lo menos con su desaparición. Por otra parte, valdría la pena proteger – y compartir –
la “libertad” del artista solo si fuera libertad para algo y no solo libertad de algo. A pesar de la pobreza, la soledad y los sentimientos
de inutilidad, solo estamos aquí afuera en el margen más que nada porque nos gusta, y porque el riesgo es bueno para nuestro arte.
En estos aspectos, todavía somos Románticos.
Sin embargo, nos vemos forzados a admitir que este proyecto mágico-revolucionario ha fallado – una vez que demasiado a menudo.
El fetichismo de la mercancía es un circuito cerrado negativo – y en cuanto a la ciencia jeroglífica, ha caído en las manos de los
publicistas, los falsificadores de opinión, los “managers creativos” del “discurso” (o “simulacro” como lo llama Baudrillard)
post-espectacular, los reales pero ocultos legisladores de nuestra realidad demasiado virtual. La propuesta de la supresión y la
realización del arte es la declaración culminante de la tradición hermética-romántica de oposición, el último posible “desarrollo” en
una progresión dialéctica que lleva a nuestro embrollo o bloqueo actual. Si miramos a la “Historia del Arte” desde esta perspectiva
diacrónica pareciera que nos encontráramos en un cul-de-sac, cogidos en una imposible paradoja por la cual el “propósito” del arte
debe ser destruir el arte, para que “todos” puedan ser un artista. Para nosotros – como artistas – esto constituye un callejón sin salida.
¿Qué podemos hacer? La Historia nos ha traicionado.
¿Qué sucede, sin embargo, si abandonamos la perspectiva diacrónica? ¿Qué si sobreponemos todas las “etapas de desarrollo” en un
palimpsesto que solo puede ser leído por su sincronicidad? ¿Qué si las tratamos como teorías, todas visibles en una sola superficie,
potencialmente relacionadas no en tiempo, sino en espacio?
De nuevo, deberíamos insistir que nuestro estudio palimpséstico no debe ser confundido con algunos irónicos cruceros posmodernos
de vacaciones a través del acuoso cementerio de las categorías estéticas. Estamos en busca de valores – o del poder imaginativo de
crear valores (conociendo nuestros “verdaderos deseos”, como dicen los ocultistas), y nuestra búsqueda no es fría y desinteresada,
sino apasionada por definición – no es frívola, sino seria – no es sobria, sino juguetona – que, para los bardos, nada es tan serio
como nuestra intoxicación con el acto lúdico de la creatividad.
Entonces tomamos todo el desarrollo discutido más arriba y lo plegamos en un “manuscrito” donde cada teoría está escrita sobre
cada otra teoría. Como augures estudiando las nubes o los once tipos de relámpagos, como magos con un espejo obsidiano para el
—- de alfabetos angélicos, ahora estudiamos la “Historia del Arte2 como si no tuviera historia, como si todas las posibilidades
fueran eternamente presentes e infinitamente fluidas. Las aparentes contradicciones solo esconden armonías ocultas,
“correspondencias” – todas y cada una de las yuxtaposiciones podrían ser fortuitas. “Palimpsestomancia”.
Asumiendo que las teorías que discutimos diacrónicamente ahora están ordenadas sincrónicamente sobre la página de nuestro
palimpsesto, intentemos un ensayo leyendo, y busquemos inesperadas pero reveladores coincidencias. La teoría de Fourier de la
labor atractiva, por ejemplo, podría ser sobrepuesta a la cosmología de Hesíodo, en que los tres primeros principios del devenir son
Caos, Eros y Tierra. Ahora el deseo puede ser visto como la fuerza que bosqueja la pura espontaneidad de la Imaginación en las
formas de la Naturaleza, o en el “principio corporal material” – deseo como principio organizativo de creatividad – deseo como la
única posible fuente de lo social.
La “acción a la distancia”, el soporte principal del paradigma Hermético, debía ser desterrado de la filosofía mecanicista que
prevaleció y conquistó la ciencia en el siglo XVII; pero siguió filtrándose de vuelta en el discurso, primero como una “explicación”
para la gravedad (“atracción”), y ahora en cientos de lugares – las cuatro fuerzas de las físicas cuánticas, la influencia del “atractor
extraño” en la materia desorganizada, etc. Aunque la magia no pudo “funcionar” para los Herméticos del Renacimiento, de la misma
forma medible y predecible que el método experimental, por ejemplo, funcionó para Bacon y Newton, sin embargo la ciencia
jeroglífica puede ser revivida como una herramienta epistemológica en nuestro estudio de ciertos fenómenos no-cuantificables (o
ambiguos) como el lenguaje y otros códigos semánticos que – muy literalmente – nos influencian “a la distancia”. Los Herméticos
creían en emanaciones como rayos que podían transferir el “poder moral” de una imagen (su influencia reforzada por los colores,
olores, sonidos, palabras, fluidos astrales apropiados, etc.) a la conciencia humana “a la distancia”. La visión, o reflexión y el sonido,
o la inflexión, crean memes polivalentes, pedazos y racimos de “significado” en el “alma” del observador/oyente. Por un proceso de
“mutabilidad” en el que todo simboliza a sí mismo y a su opuesto simultáneamente, el cientista jeroglífico teje hechizos en un oscuro
bosque de ambigüedad que es precisamente el dominio del artista – y de hecho los alquimistas fueron conocidos como “artistas” del
“Arte espagírico”. Al igual que el alquimista cambia el mundo (de los metales), el hacedor del Libroemblema cambia las imágenes y
símbolos. Dejando de lado la cuestión de las “emanaciones”, arribamos a una teoría oculta del arte que fue traspasada (vía Blake, por
ejemplo) a los Románticos y a nosotros.
Ahora, como Italo Calvino apunta en algún lugar, todo arte es “político” – invariable e inescapablemente – desde que cada obra de
arte refleja las suposiciones del artista sobre el “tipo correcto” de cognición, la relación “correcta” de la conciencia individual con la
conciencia de grupo (teoría estética), etc., etc. En cierto sentido, todo el arte es Utópico en el sentido que hace una declaración
(aunque sea vaga) sobre la manera en que las cosas debieran ser. El artista, sin embargo, puede rehusarse a admitir o incluso hacerse
conciente de esta dimensión “política” – en cuyo caso, ciertas distorsiones pueden ocurrir. Aquellos artistas que han abandonado la
idea hermética/romántica de la “influencia moral” frecuentemente revelan su inconciencia política al semiótico o al dialéctico. La
“pura entretención” termina estando cargada con un ectoplasma de evidente reacción, y el “arte puro” es frecuentemente aún peor.
En contraste, este inconsciente artístico puede inadvertidamente revelar lo que W. Benjamin llamaba la “huella Utópica” – una
suerte de fragmento Gnóstico de deseo incrustado en cada producción humana, sin importar cuán reproducida pueda estar. La
publicidad, por ejemplo, hace uso de la huella Utópica para vender la imagen de una reproducción que promete (en el nivel
inconsciente) cambiar el mundo de uno, hacer la vida de uno mejor. Por supuesto la mercancía no puede cumplir este cambio – si
fuera así, tu deseo sería satisfecho y dejarías de gastar dinero en imitaciones baratas del deseo. Tántalo puede oler la carne y ver el
vino, pero nunca probarlos – así, es el “consumidor” perfecto, que paga (eternamente) por la pura imagen. En este sentido la
publicidad es la más Hermética de todas las artes.
La Huella Utópica puede ser analizada también en otra forma de arte condenada, la pornografía – que actúa para traer directamente
la inconciencia a la cognición conciente en la forma (¡medible!) de excitación erótica. Es el Deseo lo que anima (“educa”) esta
aparición de la huella utópica (distorsionada como esté) y organiza el caos hacia la acción sobre una visión de “la forma en que las
cosas deberían ser”. La masturbación es un epifenómeno – el efecto real de la pornografía es inspirar seducción (como en Dante,
donde los amantes pecan después de leer romances Arturianos juntos en el jardín). Los fanáticos derechistas están en lo correcto
cuando acusan a las artes eróticas de influencias e incluso cambiar el mundo, y los liberales de izquierda se equivocan cuando
insinúan que el porno debería ser permitido porque es “inofensivo” – porque es “solo” arte. La pornografía es agitprop ( 2 ) para la
política del cuerpo, y considerando lo “perversa” que es, agita y propagandiza una liberación revolucionaria del deseo – lo que
explica exactamente por qué ciertos tipos de pornografía son marginados y censurados en cada “democracia” del mundo actual. Ya
que gran parte del porno comercial es producido en un nivel inconsciente y reaccionario, su propuesta de “revolución” es de hecho
ambigua; pero no hay ninguna razón teórica por la cual el erotismo no pueda ser usado de acuerdo a la ciencia jeroglífica para fines
directamente utópicos.
Esto nos lleva a la cuestión de la poética utópica. Nietzsche y Fourier habrían estado de acuerdo en que el arte no es el mero reflejo
de la realidad, sino una nueva realidad que busca imponerse en el mundo del pensamiento y la acción por medios “ocultos”, a través
de poderes “dionisíacos” y “correspondencias” heréticas (por eso su fascinación compartida por la opera como la “completa obra de
arte” y el medio ideal para propagar sus “filosofías”). Nuestra “loca” síntesis de Nietzsche y Fourier los revelará a ambos como
vecinos de los Herméticos Renacentistas, que también persiguieron programas políticos utópicos a través de la acción en el nivel de
la percepción estética, y a través del placer mismo de la creatividad que, de hecho, constituye el medio y el fin del proyecto utópico.
En Fourier, sin embargo, encontramos la noción verdaderamente divina de que esta comprensión estética se manifestará en la acción
colectiva – que la sociedad se re-constituirá a sí misma como una obra de arte. Cada individuo, con poderes ahora aumentados por la
Asociación Armónica con las Series Pasionales apropiadas, se convertirá en “un tipo especial de artista”. Habiendo comprendido sus
“verdaderos deseos”, todo su deseo se convierte en algo productivo en un mundo dado a verdaderas orgías de la creatividad,
eroticismo, “gastrosofía”, y genialidad estética. Así como el shamanismo es “democratizado” en ciertas tribus en las que todos son
visionarios, Fourier eleva a cada miembro del Falansterio al estatus de “gran artista”. Naturalmente algunos serán más grandes (más
apasionados) que otros, pero ninguno será excluido – el “mínimo utópico” garantiza el poder creativo. Nietzsche habla de “la
voluntar de Poder como Arte”; Fourier lo hizo el principio de una utopía anarquista en la que la única fuerza organizativa es el
deseo.
Allí aparece, en el rostro de nuestro palimpsesto, dos imágenes aparentemente contradictorias: – primero, que la del artista como
“bardo”, y como rebelde romántico en un mundo que ha negado la función bárdica; y segundo la de la
supresión-y-realización-del-arte, en la que el “artista” desaparece como una categoría privilegiada para re-aparecer (como en el
“Aquí viene todo el mundo” de Joyce) en una democratización shamanica del Arte.
¿Sería posible intuir – basados en nuestra teorización palimpséstica anti-diacrónica – que esta paradoja podría ser meramente
aparente, una falsa dicotomía? ¿O que, incluso si es una paradoja real, podemos construir un paradojismo capaz de reconciliar
opuestos en un “nivel más alto” (coincidentia oppositorum)? ¿O que, como Alicia, podemos entretener a varias (o incluso a seis)
nociones contradictorias en conflicto “antes del desayuno”? ¿Podemos “salvar” al ARTE de la imputación de falla, y al artista de la
mácula del elitismo y el vanguardismo, al mismo tiempo que sostener la “revolución de la vida cotidiana” y la utopía del deseo?
Para intentar una respuesta a estas preguntas, preferiría dejar el problema o el “aprieto” del Arte y el artista, y concentrarme en
cambio en el aprieto de la obra de arte. Después de todo, ¿qué podemos decir sobre las dificultades del artista, quien (a pesar de toda
“tragedia”) todavía es el único espíritu libre en el mundo de las mercancías, el único que sabe cómo poner atención, el único
bendecido con la obsesión, y el único practicante de la labor atractiva? [Nota: desde luego que aquí estoy definiendo al “artista”
como a cualquier persona de espíritu libre y obsesivo y capaz de poner atención, esté o no involucrada en “las artes” o pertenezca a
la contracultura boho, etc., etc.] Comparada con esta buena fortuna, la tragedia real parece involucrar no al artista, sino a la obra de
arte. La obra es alienada como mercancía tanto del productor como del consumidor. O es quitada de la “vida cotidiana” como fetiche
único, o se le es robada su “aura” a través de la reproducción. En la economía del simulacro, la imagen se desprende y flota libre de
todo referente – por eso todas las imágenes pueden ser “recuperadas”, incluso (o especialmente) las imágenes más “transgresoras” o
subversivas, como mercancías ellas mismas, artículos con precios pero sin valor. La galería es la terminal y el museo es el término
de este proceso de alienación. El museo representa la fijación final de precio y del precio como el significado de la imagen. Olvida la
cuestión de “salvar” al artista; ¿es posible “salvar” la obra de arte?
Para “justificar” y “redimir” a la obra de arte sería necesario retirarla de la economía de la mercancía. La única otra economía capaz
de sustentarla sería la “economía del regalo”, de la reciprocidad. Este concepto fue sistematizado por el antropólogo M. Mauss en su
obra maestra El Regalo, y ejerció gran influencia en pensadores tan diversos como Bataille y Levi Strauss. Fue ejemplificado en las
ceremonias potlach de las sociedades Amerindias de la costa noroeste, pero puede ser hipotetizado como un universal. Antes del
surgimiento del “dinero” y el “contrato”, toda sociedad humana está basada en el Regalo, y en el regreso del Regalo. Antes de la
conceptualización del “excedente” y la “escasez” prevalece una aprehensión de la generosidad “excesiva” de la naturaleza y la
sociedad, que debe ser expandida (o “expresada” como lo dijo Nietzsche) en la producción cultural, el intercambio estético, o –
especialmente – en el festival.
En el contexto de la economía del Regalo, el festival es el poder enfocado de lo social – el nexo de intercambio – realmente un tipo
de “gobierno”. Como la economía del Regalo le da paso al dinero de todas formas, el festival comienza a adquirir un aspecto
“oscuro”. Se convierte en la saturnalia o el dar-vuelta-todo periódico del orden social, una explosión permitida de exceso que
purgará a la gente de su resentimiento natural contra la alienación y la jerarquía, un desorden que paradójicamente restaura el orden.
Pero como la economía del dinero da paso a la economía de la mercancía, el festival sufre aún otro cambio de significado.
Preservando el Regalo dentro de la matriz total de un sistema que es hostil al Regalo, el festival en su modo saturnaliano se ha
convertido en un foco genuino de oposición al consenso económico. Esta oposición permanece mayormente inconsciente, y el
espectáculo puede recuperar gran parte de sus energías (¡piensa en la Navidad!) – pero el festival espontáneo sigue siendo una fuente
real de energía utópica a pesar de todo. El “Be-In”, el encuentro y la Rave, todos han aparecido a las autoridades modernas como
nodos peligrosos de desorden total precisamente porque intentan extraer la energía del Regalo de la economía de la mercancía.
Todos los movimientos artísticos post-surrealistas post-Situacionistas que han llevado a cabo el proyecto de la
supresión-y-realización, han desarrollado teorías festivalescas. El Ruido de Jacques Attali, que explora la supresión-y-realización en
los términos de la música (el lo llama “el estado de composición”) está basado en un análisis de una pintura de Breughel de un
festival. De hecho, el festival es un componente inescapable de cualquier teoría que ofrezca restaurar el Regalo al centro del
proyecto creativo.
¿Está “salvada” la obra de arte? Sería mejor preguntar si es que la obra de arte posee una dimensión o función soteriológica. ¿Es la
obra de arte salvadora? ¿Puede redimirme? ¿Y cómo puede hacerlo a menos que esté liberada de la alienación en una economía
festival? El arte nació libre y en todos lados se halla encadenado – obviamente la “tarea revolucionaria” del artista consiste no tanto
en hacer arte sino en liberar la obra. De hecho, parece que si deseamos trabajar por la supresión-y-realización, debemos
(¿paradójicamente?) reanimar esa muy peligrosa visión romántica del artista como rebelde, como creador-destructor – como
revolucionario ocultista. Si la vida creativa (incluyendo el valor-creación) puede ser llamada “libertad”, entonces el artista es un
profeta (adivino o bardo/vidente) de esta libertad – justo como Blake creía. Por medio de la ciencia jeroglífica el artista incrusta,
codifica, engloba, expresa, atrae. La obra de arte como seducción pide ser sobrepasada y seducida a cambio por el brillo de todos y
cada uno – demanda reciprocidad. No la vida como ARTE (que sería una forma intolerable de dandismo) – sino el arte como Vida.
Al final, ¿puede hacerse algo sobre todo esto en el contexto de la galería, el museo, la economía de la mercancía? ¿Hay alguna
manera de eludir o subvertir el proceso de recuperación? Posiblemente. Primero, porque el mundo-de-la-galería ha sido tan
devaluado (mayormente porque es cada vez más aburrido) y por eso se desespera para intentar algo. Segundo, porque la obra de arte,
a pesar de todo, retiene un toque de magia.
Si nosotros artistas somos forzados (por pobreza, por ejemplo) a trabajar en el mundo de las galerías, todavía podemos preguntarnos
por la mejor manera de “adelantar la lucha” y hacer verdadera agitprop espiritual por la causa del caos creativo. NO a través de un
elitismo cada-vez-más-arcano, obviamente. NO a través de Realismo Socialista crudo y arte manifiestamente “político”. NO a través
de una “transgresión” de culto a la muerte aún-más-mórbida, ni de un armaggedonismo a la moda. NO a través de hiperconformidad
irónica.
Pueden existir muchas posibles estrategias para “aburrir desde dentro” del Mundo del Arte – pero puedo pensar solo en una que no
involucre cruda destrucción física. Simplemente esto: – Cada obra de arte puede ser hecha en la forma más transparente posible de
acuerdo a los (siempre-desplegables) principios de la poética utópica y la ciencia jeroglífica. Cada obra sería una “maquina de
seducción” concientemente ideada o un motor mágico hecho para despertar deseos verdaderos, ira ante la represión de esos deseos,
creencia en la no-imposibilidad de esos deseos. Algunas obras consistirían en puestas en escena para la realización del deseo, otras
podrían evocar y articular el objeto/sujeto del deseo, otros podrían cubrir todo en el misterio, mientras que otros darse
completamente translúcidos. La obra de arte debería desatenderse a sí misma como el icono, fetiche o cosa deseable privilegiada, y
en cambio enfocar la atención en las energías liberadoras. Las obras de ciertos “artistas de la tierra”, por ejemplo, que transmutan el
paisaje (con los más simples y cuidadosos gestos) en disposiciones utópicas o fantasías eróticas; las obras de ciertos “artistas de
instalación” cuyas micro-realidades conciernen a la memoria, al deseo, al juego, a todas las energías del ensueño de la imaginación
de Bachelard y su “psicoanálisis del espacio” – arte de este tipo puede ser mostrado o documentado en el contexto del Mundo del
Arte, en galerías y museos, aún si su propósito y efecto fuera disolver aquellas estructuras y “filtrarse” hacia la vida cotidiana, donde
dejaría una huella de lo maravilloso, y una sed por más.
Estrategias similares pueden ser desarrolladas para otras formas de arte – libros impresos, música o incluso el festival como creación
colectiva. En todo caso creo que el trabajo más efectivo puede ser hecho fuera de las instituciones del discurso estético, e incluso
como ataques a esas instituciones. De todas formas, deberíamos aprovecharnos de nuestro acceso al Mundo del Arte y sus
privilegios para utilizarlo como una lanzadera para un asalto a su propia exclusividad, su elitismo profesionalista, su irrelevancia, su
tedio – y su poder.
Las tácticas específicas para esta estrategia insurreccional permanecen en las manos de artistas individuales y en la virtud o el poder
de sus creaciones. El punto es una generosidad insana, una donación mayor que cualquier transacción mercantil pueda recuperar, un
regalo libre, sobre y más allá de toda computación. La obra de arte se transforma en un virus de exceso, una instigación del deseo
utópico – un dispositivo soteriológico. Nada cobra más sentido que los intentos del Mundo del Arte por demolerse a sí mismo. El
propósito, sin embargo, no es destruir el espacio de la creatividad, sino abrirlo – no despoblarlo, sino invitar a “todo el mundo”. No
queremos irnos; queremos (finalmente) arribar. Declarar el Jubileo.
NOTAS
1. N. del T. Si bien no queda totalmente claro el sentido del termino “boho”, podría hacer referencia a la “bohemia”, entendida como
la “onda” del pseudo-artista nocturno, o también a una mezcla entre “bohemia” y “Soho”, el barrio neoyorquino de galerías de arte.
Por lo mismo, opto por mantener el original.
2. N. del T. Abreviación para el Departamento de Agitación y Propaganda de la Unión Soviética, actualmente se refiere a cualquier
forma mediática que intente influenciar la opinión pública.